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Diez años más tarde En Alemania del Este la viticultura progresa

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«¡Nosotros somos el pueblo!», coreaba la muchedumbre en ebullición que inundaba las calles de Berlín Este un día de otoño de 1989. Poco después caía el muro, y el 3 de octubre de 1990, día de la reunificación, Alemania occidental se encontró con una duodécima y una decimotercera región vitícola en su blasón. Rudolf Knoll observa el desarrollo de la viticultura en Alemania del Este desde 1984. Diez años después de estos acontecimientos hace balance de la situación en las regiones de Saale-Unstrut y en las riberas del Elba.

Vista desde arriba, la bebida parecía casi negra, pero escanciada en una garrafa lanzaba reflejos rojos como el rubí y exhalaba un olor dulce-amargo. Sin disimular su curiosidad, miró cómo Julia cogía el vaso y lo olisqueaba. «Esto se llama vino, explicó O’Brien con una ligera sonrisa, seguro que usted ya ha oído hablar de él o ha leído alguna cosa en los libros. Apenas lo divulgaban fuera del partido...»
Estas líneas son un extracto de «1984», el best-seller de George Orwell (1905-1951). En él, el escritor inglés describía un universo de totalitarismo que rige y vigila la vida de las personas hasta en los últimos rincones de su vida privada. El tal O’Brien forma parte de la élite en el poder y ofrece esta bebida desconocida a sus invitados, que poco más tarde serán sus víctimas...
Más de cincuenta años antes, Orwell había previsto lo que iba a suceder en los países de obediencia comunista. En la RDA (República Democrática Alemana), sólo aquellos que habían aceptado participar en el juego y que estaban cercanos a los dirigentes del sistema tenían derecho a un vino de buena calidad. El vino peleón a granel importado de los «países socialistas hermanos», entonces embotellado en algunas empresas (dos cooperativas vitícolas y otras dos propiedad del Estado), era lo bastante bueno para el «pueblo». Los vinos regionales del Saale y el Unstrut y del Elba fueron ignorados olímpicamente. Las raras producciones de la RDA vinificadas por los vinicultores en las riberas de los dos ríos hacían las veces de moneda de cambio entre las dos Alemanias... una botella de un Cru auténtico se podía trocar por un buen trozo de carne, o por ladrillos y cemento...
Hoy los tiempos han cambiado: por una botella de Grossjenaer Blütengrund, de Freyburger Edelacker, de Karsdorfer Hohe Gräte o de Seusslitzer Heinrichsburg hay que poner sobre la mesa dinero contante y sonante. Las regiones alrededor de Naumburg y Freyburg, y la zona al oeste de Dresde, sobre el Elba, rápidamente han tomado conciencia de su valor. El número siempre creciente de vinicultores privados se considera exótico y plasma el renacimiento de cierta forma de patriotismo en los länder de la ex Alemania del Este.
La razón es que, si bien la reunificación ha levantado un verdadero maremoto de productos del oeste, vinos incluidos, a la gente del Este, sin embargo, les han colado cantidades considerables de vinos mediocres. Por ello, ahora se pone el acento en los productos procedentes de regiones del este de Alemania. Lo que explica, por ejemplo, el sensacional renacimiento de la muy tradicional bodega de espumosos Rotkäppchen en Freyburg, que domina claramente el mercado.
Las primeras tentativas de viticultura autónoma a menudo han sido torpes; pero algunas, a veces, han hecho alarde de audacia y espíritu de empresa. Un director, sintiendo que cambiaba el viento, aparcó en el museo su viejo «Wartburg»: ahora acude a sus citas con empresarios occidentales conduciendo un flamante BMW «... ¡Más adecuado a mi posición!»
Después de la reunificación, y aunque aún queden muchos problemas por resolver, la RDA ha ido mucho más lejos de lo que se podía pensar. Serán necesarias dos generaciones para que las diferencias entre el este y el oeste se difuminen definitivamente. Quien haya asistido, hacia los años ochenta, a la degradación de ciudades históricas como Naumburg y al desmantelamiento de las empresas vitícolas en un sistema represivo sólo puede aplaudir los inmensos progresos realizados en la actualidad.
En algunos casos, la iniciativa occidental fue decisiva para este viraje positivo. Si la finca de Bad Kösen (Saale-Unstrut) ha conseguido revivir, sin duda se debe a los esfuerzos del exportador de vinos Michael Jüngling. Habiendo trabajado anteriormente en la región de Baden, fue capaz de imponer desde 1997 las modificaciones necesarias, tanto en viticultura como en el trabajo de bodega. «Tenemos excelentes viñedos que simplemente debemos optimizar», declaró a modo de lema. Sajonia espera conocer un desarrollo tal con su finca de Schloss Wackerbarth en Radebeul, que ha sido sometida a una seria y profunda reestructuración programada por el diplomado de Geisenheim Jan Cux, excolaborador de Koehler-Rupprecht en Kallstadt y de Wegeler en Oestrich.
Cerca de esta finca, otro vinicultor ecologista venido de Franconia lucha desde hace varios años contra el vertido de materiales contaminantes en ese entorno. Además de la finca familiar, Gerhard Roth de Wiesenbronn trabaja 7,5 hectáreas de la finca vitícola comunal de Hoflössnitz. En su opinión, hay que eliminar los desechos tirados en los viñedos y los residuos de metales pesados que contaminan el suelo. «Poco a poco recuperamos cierto equilibrio ecológico y, por fin, podemos considerar una mejora en la reestructuración de las variedades. Los vinos empiezan a tener buena cara...» Además, se beben sobre todo en el localito adyacente.
Un modelo de iniciativa con éxito venida del oeste es, sin duda, la intervención del príncipe Georg zur Lippe. En 1991, este hombre de negocios emprendió, en situación de alto riesgo, la renovación de la empresa familiar de Meissen, expropiada en 1945. Secundado por Martin Schwarz, un vinicultor de 37 años, especialista en electrónica antes de sentarse en los bancos de la escuela de viticultura de Geisenheim, replantaron 60 hectáreas de viñas. Han sobrevivido a algunas heladas de primavera y malos momentos financieros para encontrarse ahora a pie de obra, dispuestos a demostrar las capacidades de su terruño. Un dúo ambicioso que promete grandes cosas.
Igualmente prometedores son algunos jóvenes viticultores del este de Alemania alentados por el ejemplo de un antiguo «héroe del trabajo». Durante muchos años, Udo Lützkendorf ha estado a la cabeza de la finca de Bad Kösen, que dirigía con extraordinario espíritu práctico, basándose en los principios de la economía de mercado. Iba tan lejos en su lado pragmático, que había plantado fresas entre las hileras de cepas muy jóvenes, para que el suelo al menos viera frutos, ¡por pequeños que fueran! Lo cual ha dado origen a un cóctel muy apreciado. Tras la reunificación, Udo luchó desesperadamente por conservar este viñedo, hasta el punto de abrir una pequeña tienda de vinos ¡llamada Vinum! Pero le correspondió la jubilación anticipada en el momento en que la finca, propiedad del pueblo, pasó a manos del Estado. Su hijo Uwe acababa de terminar su formación de enólogo en el oeste, y padre e hijo decidieron entonces hacerse independientes. Crearon su propio viñedo, que actualmente goza de una excelente reputación. Junto con Schloss Proschwitz, es la segunda finca vitícola del este aceptada como miembro de la noble asociación de las fincas vinícolas superiores alemanas «Deutsche Prädikatsweingüter». Pero este hombre de gran corazón no sólo piensa en sí mismo: gracias a una iniciativa de Uwe Lützkendorf podemos celebrar que las empresas vitícolas del este presenten conjuntamente sus vinos jóvenes cada año desde 1991. La posada que acogió la primera presentación llevaba el simbólico nombre de «Schöne Aussicht» (¡Hermosa perspectiva!).
La ascensión fulgurante de Volker Frölich y Sandra Hake en Rossbach es igualmente satisfactoria. La joven pareja (ella fue coronada «Reina del vino» hace poco tiempo) se lanzó en 1997 con 7,5 has., cuya producción está en constante mejora. Otros jóvenes vinicultores también siguen un recorrido interesante, y aunque sus vinos todavía no causen sensación, la experiencia y la mejora de infraestructuras sólo pueden aumentar el nivel de calidad de los vinos.
En la primavera de 2000, con motivo de la décima degustación de vinos jóvenes, se han descorchado algunas cosechas de 1976. ¡Un verdadero deleite! Estos crus, ahora en su momento de maduración óptimo, hechos con Chasselas, Pinot blanc y Traminer, se elaboraron en las bodegas de la cooperativa de Freyburg y en la finca de Bad Kösen durante la época de la RDA. Aún hoy presentan su hermosa vivacidad característica, a pesar de las difíciles condiciones de producción de entonces y de la miserable calidad del corcho. Una vez más, queda demostrado que los vinicultores de aquella época hicieron prueba de genio en la improvisación y que el potencial de la viticultura en el este de Alemania es claramente superior de lo que se supone en el oeste.

Las regiones vitícolas del este:
Sajonia :
Las 340 hectáreas de viñas plantadas más allá del paralelo 51 están particularmente expuestas al riesgo de helada. A largo plazo, es posible plantar otras 80 hectáreas suplementarias. La mayor parte de la región vitícola se extiende a lo largo del Elba, al noroeste de Dresde y hasta Seusslitz. Las variedades mayoritarias son la Müller-Thurgau, la Riesling y la Pinot Blanc. Variedades tintas como la Spätburgunder y la Dornfelder (Schloss Proschwitz) también tienen un buen futuro. Un tercio de la superficie pertenece a la cooperativa de Meissen. Otro productor importante es la finca estatal Schloss Wackerbarth.
Más información:
Weinbauverband-Weinwerbung. Niederauer Strasse 26–28. 01662 Meissen.
Tel. : 00 49 3521 763530.

Saale-Unstrut :
La superficie cultivada de viñedos cubre 625 hectáreas y tiene pocas posibilidades de extensión. La mayor parte de la región vitícola se extiende por el territorio de Sajonia-Anhalt, y escasas 30 hectáreas por el territorio de Turingia. Otras 5 hectáreas se encuentran en Werder, junto al río Havel en Brandemburgo, no muy lejos de Berlín. La viticultura se extiende principalmente por los alrededores de las ciudades de Naumburg, Bad Kösen y Freyburg. La variedad reina allí es la Müller-Thurgau, por delante de la Silvaner, la Pinot Blanc y la Riesling. Los mayores productores son la cooperativa de Friburgo (350 hectáreas) y la finca vitícola de Kloster Pforta en Bad Kösen.
Más información:
Weinbauverband Saale-Unstrut
Querfurter Strasse 10.
06632 Freyburg
Tel.: 00 49 34464 26110


Las mejores empresas vitícolas:
Saale-Unstrut
Klaus Böhme.
Kirchscheidungen.
Tel.: 00 49 34462 20395.
Günter Born.
Höhnstedt.
Tel.: 00 49 34601 22930.
Weinbau Frölich-Hake. Rossbach. Tel.: 00 49 3445 266800.
Landesweingut. Kloster Pforta.
Bad Kösen.
Tel.: 00 49 34463 3000.
Udo und Uwe Lützkendorf.
Bad Kösen.
Tel.: 00 49 34464 61000.
Hartmut Zahn.
Kaatschen-Weichau.
Tel.: 00 49 34466 20356.

Sajonia
Weingut Hoflössnitz.
Radebeul.
Tel.: 00 49 351 8301 322.
Joachim Lehmann. Seusslitz.
Tel.: 00 49 34267 50236.
Schloss Proschwitz –
Prinz zur Lippe.
Zadel über Meissen.
Tel.: 00 49 3521 452096.
Jan Ulrich. Diesbar-Seusslitz.
Tel.: 00 49 35267 5100.
Staatsweingut.
Schloss Wackerbarth.
Radebeul.
Tel.: 00 49 351 89550.
Klaus Zimmerling.
Dresden-Pillnitz.
Tel.: 00 49 351 2618752.dd

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