Banco de pruebas: Lustau
.
El pasado 24 de febrero realicé una cata de los productos que elabora la bodega Lustau, que pertenece al grupo Caballero. Fueron un total de 17 vinos que me dejaron un sabor de boca para la reflexión…
Manzanilla Papirusa, como siempre espléndida, limpia y con muchos recuerdos de crianza biológica, dejando una gran recuerdo en boca. Su precio ronda los 9 euros con una producción de 50.000 botellas. 8 puntos sobre 10.
Fino Pavón es el más vendido en el Puerto, con una producción de 100.000 botellas anuales a un precio de 5,5 euros. Es un fino light, con suave punzamiento en nariz y trago ligero. Puntuación: 5,5.
Fino Jarana cumple con las expectativas, punzante, complejo con un paso de boca ligeramente más graso de lo habitual. Puntuación: 7.
Manzanilla Amontillada de Almacenista Manuel Cuevas Jurado. Lo mejor que caté en todo el día. Muy elegante, llena de complejidades y sutilezas que esbozan un escaparate delicioso. Trago suave, sutilmente goloso y con una huella aromática extraordinaria. Precio recomendado: 27 euros. Puntuación: 9.
Amontillado Botaina. Aromas limpios de turrón e incienso, muy elegantes y delicados. Frescor delicioso, seco y sutilmente perfumado. Precio: 12 euros. Puntuación: 7,8.
Palo Cortado Almacenista Vides. Dominan los aromas de bota vieja, de carbón con un suave eco de PX. Trago goloso, suave, con cierta rudeza del alcohol. Precio: 27 euros. Puntuación: 7.
Oloroso Emperatriz Eugenia. Espléndidos aromas de incienso, pólvora, frutos secos y cedro que expresan un trago goloso, suave y sutil al principio, con cierto picazón al final. Esperaba más equilibrio y elegancia en boca. Tomar fresco. Precio: 27 euros. Puntuación: 7.
Olororo Abocado Vintage 1990. Muestra mucha personalidad, adquirida por la vejez de sus botas. Recuerdos de avellana, alquitrán y manzana verde. Trago equilibrado entre dulzor-acidez-alcohol, magnífico, con envolvente fondo de pasas e incienso. Precio: 25 euros. Puntuación: 8.
Cream (oloroso y PX) East India. Notas tostadas, de almendras garrapiñadas sobre un lecho alcohólico poco ligado al conjunto. Golosidad en boca muy bien interpretada, final de pasas. Precio: 15 euros. Puntuación: 7.
Moscatel Emilín. Finas notas de jengibre, de avena y té, con una boca equilibrada, de frescura inesperada, muy placentera. Comedida longitud. Precio: 18 euros. Puntuación: 7,5.
PX San Emilio. Aroma compacto de dátiles, muy elegante y con la riqueza justa para un gran dulce. Trago denso, graso y dulce. Muy frutal y largo. Quizá le falte un poco de acidez, algo que se suple si se sirve a 12 grados. Precio: 18 euros. Puntuación: 7,5.
PX Murillo. Mucho más complejo que San Emilio, com mayor versatilidad aromática (recuerdos de ciruelas pasas, de carbón, cedro y tinta china). Espléndido. Denso en su trago, dulce pero con un amargor final que equilibra el conjunto. Precio 35 euros. Puntuación: 9.
Vinagre Solera 1/24, Complejo y fino, con las notas acéticas integradas en la crianza. Acidez punzante y perfume final brillante. Precio: 12 euros. Puntuación: 8,5.
Vinagre al Pedro Ximénez Solera 1/5. Muy complejo, con notas de granadas, cacao, pasas y un recuerdo de pegamento. Acidez mucho más delicada, suave y tremendamente elegante y complejo. Imprescindible. Precio: 12 euros. Puntuación: 9.
La reflexión que me deja esta cata es que -a pesar de que hay quien dice que nunca hay variaciones en estos vinos- hay cambios en algunos de ellos, lo que me motiva cada año a catarlos. La compra y venta de algunas bodegas o de algunos stocks de botas de algún modo está modificando ciertas marcas. En las marcas más consagradas o productos estrella, los vinos se refuerzan, pero en las gamas bajas noto cierta pobreza aromática y gustativa. Pero seguro que hay opiniones para todos los gustos…
Javier Pulido




Tiene usted razón señor Javier Pulido, hay algunas marcas de finos, que es lo que suelo tomar habitualmente, que están más flojos de aromas, de persistencia. Ahora, mi fino por excelencia es La Ina, mucho mejor que Quinta, que me resulta más light o su rival más directo, Tío Pepe que, aún siendo un buen fino, en esencia es más estilizado, medido, no disfruta de esa rebeldía aromática, si me permite el adjetivo, que tiene La Ina.
En fin, es una opinión más y mi gusto personal, no quiero imponer criterios a nadie pero tiene usted razón con que hay que reciclarse en la cata de vinos generosos todos los años, al menos hasta que se vuelvan a estandarizar.