Catas que se disfrutan

Más de uno cuando cuando lea esta crónica se preguntará si esto es trabajar. “Pues claro”, le responderemos, y además es un trabajo muy duro, por supuesto, según los días. Aunque a veces tiene su recompensa. Como en esta ocasión, en la que he constatado que definitivamente Vega Sicilia sigue mejor que nunca la estela de la perfección. Javier Ausás, director técnico de la casa y buen profesional, me invitó a tomar el pulso (y los vinos) a la gama de tintos que la casa pondrá en el mercado el año que viene. Así, en exclusiva. Todo un agradable reto.
A finales de marzo de 2010, aproximadamente, los afortunados clientes con cupo en esta casa ribereña podrán degustar, sin más cortapisas que su propio bolsillo o su curiosidad, el Pintia 2007 (de la D.O. Toro) y los de la Ribera del Duero: Alión 2006, Valbuena 5º Año 2005, Vega Sicilia Único 2000 y Vega Sicilia Único Reserva Especial, que, como saben, es un producto del ensamblado de varias cosechas. En este caso, de las vendimias de 1991, 1994 y 1996.
La experiencia no pudo ser más interesante: los vinos mantienen un formato, un estilo que los hace parecerse, aunque sea solamente en ese aire de familia:
El Pintia es un Toro elegante en el que de momento sobresale la excelente madera. Pero es sólo cuestión de tiempo (y botella).
El Alión 2006 es una de esas obras en las que se nota mucho trabajo, sobre todo en la viña. Me gusta ese tanino fundido y su elegante final.
El Valbuena rezuma energía y poderío por todos los poros de su cuerpo.
El Vega Sicilia Único 2000 es sorprendente, porque la primera impresión es que es un vino con una descarada juventud, para guardar en el último rincón de la bodega.
Y por último el Reserva Especial, que con sus cuatro años de crianza en la botella es un claro manual de complejidad y encaje de bolillos, uno de esos vinos que te hace sentir la grandeza de una obra de arte.
La impresión que queda después de esa muestra es la seriedad y el rigor de este grupo de profesionales. Y como ejemplo traemos este botón: el año pasado catamos, degustamos y disfrutamos de un gran vino blanco elaborado en la casa que por entonces descansaba en la barriga dulce y acogedora de la barrica. Pensamos los presentes que pronto daríamos la gran noticia: “¡Vega Sicilia saca un excelente vino blanco!”. Pues no. Ahora los responsables han decidido que no alcanza la calidad suficiente y que empezarán de nuevo. Pues eso. Viva la diferencia.


