Nuevas añadas de Vega Sicilia
La cena con las nuevas añadas de Vega Sicilia, el gran vino de Ribera del Duero, es uno de los acontecimientos que más me entusiasman profesionalmente. La cita fue hace unos días, en el Hotel Urban de Madrid, con Javier Ausás, el enólogo de la bodega.
El vino que abrió la cena fue Pintia 2008, de la D.O. Toro, que apareció en el mercado por primera vez en 2004, con la añada de 2001. Comentó Javier Ausás que la añada había sido cálida y eso se reflejaba en el vino. Curiosamente, el vino presumía de clara identidad frutal, sin distorsiones, se nota que hay mucha prudencia con la maceración y extracción de aromas y taninos frutales.
En los años cálidos, muchos vinos pierden su identidad por el exceso de alcohol y consecuente extracción, resultando complicado, a veces, reconocer la variedad. Todo lo contrario que este sólido Pintia que es muy reconocible por los aromas de piel de ciruela negra marchita que envolvía un fondo mineral claro (canto rodado), con el roble perfecto, sin entorpecer. Al beberlo, percibimos equilibrio, un tacto muy bien trabajado que hace su paso fácil, exaltando su frutosidad, con unos taninos finos -algo poco habitual en la zona- y fundentes. Será un vino para empezar a tomar en unos meses, aunque también lo podemos guardar, con una vida algo más corta que sus hermanos. Ausás nos revela que desde la añada 2007 los vinos de Pintia incrementarán su tiempo en botella. Se han dado cuenta de que los vinos de Toro ganan mucho si reposan.
El segundo vino fue el gran Alión 2007, todo un icono en la Ribera del Duero por calidad y precio. Sin duda, ha sido el vino que ha marcado un récord en la zona, pasando de elaborarse 80.000 botellas anuales a 280.000 en sólo siete vendimias. “Esta añada ha sido complicada -confirma Ausás-, es menos consistente, más borgoñón”. Y así lo encontramos nosotros, más delicado de lo habitual aunque fiel a su elegancia. Aporta mucho placer ya y también resistirá unos años. Muchos de los asistentes coincidimos en que la Ribera del Duero lleva varios años -2003, 2006, 2007, 2008- bastante complicados para elaborar vinos de nivel, pero en la añada 2009 se recupera el cauce de calidad.
Y llegaron los tres titanes de la Ribera del Duero: Valbuena 5º 2006, Vega Sicilia Único 2002 y Vega Sicilia Reserva Especial de las añadas 91-94-98, unos vinos a los que según Ausás -respondiendo a una pregunta formulada antes de comenzar la cata- la crisis no afecta en absoluto.
Valbuena 5º 2006
Aunque Ausás dijo que era una añada clásica, a mi juicio se desviaba ligeramente y era más mineral y floral. Su tacto era envidiable, pura seda, fresco y armonioso. Es recomendable guardarlo para que desarrolle más todo su potencial aromático, que lo tiene.
Vega Sicilica Único 2002
Que nadie se precipite, pues no saldrá al mercado hasta 2012. Revela Ausás que en la añada 2001 no se elaboró Vega Sicilia, a pesar de que el Consejo Regulador de Ribera la calificase de Excelente. Así, la añada 2002 demostró que había más fortaleza en los viñedos para elaborar Único, según el criterio de la bodega, que debemos considerar sabio dada su larga experiencia. Sin embargo, creo que no será una añada con tanta capacidad de guarda. Aromáticamente, posee claros parecidos a los vinos de Borgoña, mucho más floral (violeta) y especiado -frente a la habitual carga frutal- con un paso de boca tremendamente delicado, fresco, elegante y profundo. Es un estilo con el que se siente muy identificado mi compañero Bartolomé Sánchez. Como adelanto, Ausás revela que las añadas 1993 y 1997 han sido muy complicadas. Nosotros sólo esperamos que, al menos, sean tan seductores como este 2002.
Vega Sicilia Reserva Especial 91-94-98
Todavía tengo en el recuerdo aquel descomunal Reserva Especial de las añadas 90-94-96, pocos vinos me han causado tanto placer en mi vida. El que catamos es un ejemplo de Vega Sicilia clásico. Nada más abrirlo, el vino muestra cierto desorden aromático, roble añejo, volátil, notas de reducción noble (civet)… que en unos minutos, alrededor de un cuarto de hora, desaparecen dejando paso a un vino armónico, complejo y limpio. Es recomendable servirlo en una copa de cristal con amplio balón. Su entrada es fresca, absolutamente suave, elegante, con un sutil sello tonelero que añade mayor complejidad a un vino injustamente valorado por la crítica. “Es el vino que más ha sufrido las modas -aclara Ausás-, ahora la gente lo demanda mucho pues encuentra la elegancia y estilo clásico de Vega Sicilia bien reflejado”.
Tras una velada espléndida, como no podía ser menos, la conclusión que sacamos es que los vinos bien elaborados y con trayectoria de calidad constante permanecen ajenos a las modas.
Javier Pulido



[...] sus armas gozoso, sin disimulos, con un Pintia 2007 con una franqueza y finura que se agradece, un Valbuena 2006 espectacular y un Vega Sicilia que como argumento sólo puedo decir: póngalo en el último rincón de la bodega [...]