29 032012

Los efectos del alcohol o beber con inteligencia

Seguro que alguna vez se ha preguntado cómo actúa el alcohol en nuestro organismo, qué efectos produce y cómo combatirlos. Unos pequeños consejos harán más saludable el placer de beber con responsabilidad.

El alcohol comenzamos a asimilarlo en el momento en que damos un trago. Un porcentaje muy pequeño se absorbe a través de la boca -más en el caso de los espumosos, pues el carbónico es el encargado de ello- y el esófago. El resto pasa al estómago, donde los ácidos gástricos se encargan de disolver los alimentos y bebidas que hemos tomado. También, mientras el alcohol permanece en el estómago, un 20-30% es absorbido por las vías digestivas superiores y el estómago.

Esto provoca una erosión en la mucosa, y el estómago queda indefenso: los jugos gástricos y lo ingerido provocan acidez y molestias intestinales. Si seguimos abusando se puede originar una gastritis (inflamación de la mucosa gástrica). Esto quiere decir que entre el 70 y el 80% del alcohol ingerido es absorbido por el intestino delgado, pasa al torrente sanguíneo y es llevado al hígado, donde las células hepáticas metabolizan el alcohol y lo transforman en una fuente de energía para el organismo. Sin embargo, en exceso puede provocar desgastes en nuestras reservas de glucógeno en el hígado y también en los músculos. La carencia de glucógeno disminuye los azúcares en la sangre y provoca una sensación de debilidad y agotamiento físico.

El trabajo del hígado es insuficiente, el alcohol invade el torrente sanguíneo y llega a todos los tejidos del cuerpo. Entre 30 y 90 minutos después de haber bebido registramos la cota máxima de alcohol en sangre. Lo recomendable sería beber poco a poco para dar tiempo al hígado a realizar su trabajo.

Por otro lado, el alcohol que fluye por los riñones inhibe la función de la hormona vasopresina, que ocasiona una pérdida de agua más grande de la ingerida. Así, el agua que el organismo necesita es obtenida del cerebro, lo que provoca resaca. De ahí la necesidad urgente de nuestro organismo de agua y alimentos dulces tras una gran ingesta de alcohol.

¿Existe algún producto que baje el nivel de alcohol en sangre rápidamente? Según la Asociación Española de Toxicología, no, ningún producto puede aumentar la metabolización del alcohol.

Nuestro consejo es que huya de las leyendas urbanas: el grano de café, las pastillas o bebidas milagrosas no sirven, lo prudente es disfrutar de su bebida favorita con mesura, si es vino siempre acompañado de comida, y alternando con agua.

borracho

15 032012

Alcohol sin límites

Seguro que no ha pasado desapercibido para nadie el incremento de alcohol que han experimentado los vinos en los últimos años. De los habituales 12,5% vol. de hace poco tiempo, hemos llegado a 14 o 15%, lo que se traduce en cierto rechazo por parte de los consumidores, que no llegan a comprender el porqué de este cambio e incluso ponen en duda la capacidad de los elaboradores. Pero… ¿de verdad éstos se han vuelto locos?

Para tratar de explicarlo, la primera mirada siempre se dirige hacia el cambio climático, aunque hemos podido comprobar que no es determinante. La raíz de este incremento de grado alcohólico se debe a varios factores. El primer factor podría ser la búsqueda, muchas veces obsesiva, de la polimerización (maduración total de la uva). Con esto se evita la aparición de aromas y sabores vegetales, que tan indeseados resultan. El problema aparece cuando se apura la maduración: se gana en azúcar pero se pierde, entre otras cosas, en acidez. Lo ideal es conseguir el equilibrio. Cuentan algunos agricultores que antaño el secreto estaba en la mezcla de uvas tintas con blancas (más ácidas y en pequeñas proporciones) que se encontraban mezcladas en la misma parcela. Hoy en día cada viñedo está perfectamente identificado por su variedad. El segundo factor podríamos encontrarlo en la elaboración. El alcohol favorece la extracción de color, de lo que se deduce que los vinos con mucho color tienen un grado alcohólico alto. Durante la fermentación, el alcohol también incide sobre la estabilidad o el sabor (acentúa el dulzor y aporta sensación de cuerpo).

Además, el alcohol tiene un efecto antiséptico sobre las levaduras (las encargadas de transformar el mosto en alcohol) y favorece las precipitaciones tartáricas (principalmente bitartrato potásico), lo que supone una bajada de la acidez total.

Todo esto se traduce en que, una vez que el vino ya está en el mercado, puede mostrar diferentes defectos: si la añada o las prácticas en viticultura no han acompañado, encontramos vinos poco armónicos. En aromas, si destaca el alcohol, se pierde la identidad varietal -a nuestro juicio, una pérdida importante- y aparecen abundantes notas a mermelada que, tras un tiempo, pierden intensidad y se vuelven aburridas. Si tiene madera, la tendencia es a manifestarla con más contundencia. En boca, donde todos los vinos se la juegan, el exceso de alcohol provoca vinos ardientes, cálidos, con pérdidas de frescura importantes.

En resumen, un grado alcohólico elevado puede ser magnífico si va acompañado por buenos argumentos, principalmente la acidez y la identidad varietal. El caso menos deseado, cuando su calidez es evidente, es realmente desagradable y difícil de digerir para los consumidores.

viñedo

Midiendo al grado alcohólico en viña.

 

05 052010

¿Necesitamos crus de Burdeos con un 14% de alcohol?

Los niveles de alcohol en los vinos de Burdeos están subiendo cada vez más. ¿Va esta región camino de la californización? Silvio Denz, propietario de Château Faugères en Saint-Émilion (Burdeos), y Jan-Erik Paulson, comerciante especializado en añadas antiguas de Waldkirchen (Alemania), debaten sobre este tema en el número 76 de la revista Vinum. Ellos dejan clara su opinión. ¿Cuál es la tuya?

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