Qué aporta el suelo de pizarra al vino
Seguramente os hayáis preguntado alguna vez por qué el terreno en el que crecen las cepas es tan importante para los enólogos. Pues bien, en el caso de la pizarra los beneficios son claros, ya que ofrece numerosas ventajas para la uva.
El suelo de pizarra ayuda a una mejor filtración del agua, aunque cuando la zona es muy soleada esta característica puede llegar a ser un problema. Su color, generalmente negro-azulado, capta y retiene los rayos del sol, propiciando una maduración más prolongada. En zonas calurosas, los viticultores tapan la pizarra en las horas más fuertes de sol.
En España las mayores concentraciones de viñedo en terrenos pizarrosos se encuentran en Priorat, Bierzo y las proximidades del río Sil, en la Ribeira Sacra. Y también podemos encontrarlo en las cercanías de Cebreros, los Arribes del Duero, Málaga (concretamente la zona de la Axarquía), las zonas altas del Valle de Güimar (en la isla de Tenerife) y pequeños pagos de Calatayud y Empordá-Costa Brava.
En los vinos elaborados en estas zonas se aprecia un olor mineral quizás más difícil de captar y percibir por el aficionado, por no tenerlo registrado organolépticamente. Es un aroma similar al de una piedra lavada con agua fresca del río.
Consejo para reconocerlo
Si aún así no lo reconoces, realiza la siguiente prueba: sírvete una copa voluminosa de vino de 14% (el alcohol potencia los aromas), y a continuación introduce un pedazo de pizarra dentro. Agita la copa con cuidado y huele: eso es la mineralidad de la que hablamos.




