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Maite Santa Cecilia, el arte de saber vender

  • Redacción
  • 1999-09-01 00:00:00

Destapa el mueble bar de las degustaciones, sorprendente como una chistera de mago, y ¡zas!, ni palomas ni pañuelos de colores. Escancia en un catavinos oficial un tinto cubierto y vivo y mira inquisitorial a los ojos
- Prueba esto. Es uno de los pocos Riberas jóvenes que van quedando, y es tan pleno y tan sabroso...
Algunos clientes revolotean al olor, con una discreta codicia. Un elegante cincuentón barbado, una pareja muy joven que estudia concienzuda las etiquetas, dos mujeres doradas por el sol reciente...
- El público ha cambiado mucho, y no solo desde que se inauguró la botillería en los años 60, sino en los últimos diez, desde que estoy aquí. El interés por el vino ya no es exclusivo de hombres maduros y entendidos, llega al público joven, y cada vez más a la mujer, capaz de discutir una botella con su pareja o de encargarse sola de las compras de bodega.
Aquí el decorado y el ambiente invitan a curiosear, a conocer. Bodega Santa Cecilia es posiblemente la botillería más popular de Madrid, heredera de aquella tradicional donde en los años cuarenta el abuelo Pedro distribuía vinos a granel en copas y en botellas. Su hijo, que lo acompañaba a comprar a Valdepeñas, a Méntrida o a Rioja reveló un talante comercial visionario, y en la misma calle, en el Argüelles menestral y burgués, inauguró el primer autoservicio de bebidas de la ciudad, con el sueño de que fuera la tienda más accesible, la más surtida y -algo que le ha valido el éxito y la consolidación- con la mejor relación calidad/precio.
- Nuestra filosofía es combinar especialización, surtido y precio. La tienda está montada para que los clientes se muevan libremente y elijan a su aire, sin presión. Pero el personal está capacitado para ayudar, resolver consultas, sugerir... La plantilla es de 25 personas y los cursos de formación y reciclaje son permanentes.
- La informática ha sido la mejor ayuda, porque mantener al día un stock de 4.500 referencias exige mucho orden y agilidad. Además, intentamos que la rotación sea constante para mantener los vinos en perfecto estado. Las piezas históricas, raras o muy valiosas y se conservan en cámaras climatizadas en las mejores condiciones, en horizontal, aunque signifique un derroche de espacio.
En la nueva tienda anexa, dedicada a “delicatessen”, media docena de las botellas, conservadas con nitrógeno inerte, se sirven por copas junto a bocaditos golosos, quesos, chacinas.
Santa Cecilia apuesta por innovadoras formas de venta. El futuro inmediato pasa por inaugurar nuevas tiendas en otras zonas de Madrid y, desde hace unos meses, su catálogo se asoma a las pantallas de Infovía, a las tiendas virtuales creadas por Tabacalera que ya menudean en los estancos, en las estaciones y aeropuertos.
-No creo que la compra por ordenador desbanque a la tradicional, como los hiper no acaban con los establecimientos tradicionales de barrio, con el trato directo y el surtido especializado.
Rebusca en su pantalla y allí aparece un Petrus del 89 a 200.000, o un Vega Sicilia del 64 a 60.000. En contraste, el Rioja del 95 de la casa, etiquetado como Santa Cecilia, está marcado a 695 ptas.
Variedad y garantía que vienen asegurando a la botillería, a sus tragos y sus consejos, un puesto de honor entre los aficionados y en el sector de la restauración.

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