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Bebiendo en la Gran Muralla (II)

  • Redacción
  • 2008-11-01 00:00:00

Decíamos el mes pasado que dos litros de vino de manzana de Shandong rondan los 11 yuanes (1 euro), mientras que los vinos franceses cuestan entre 89 y 788 yuanes en La Cave, una tienda especializada. “Casi nadie viene a la tienda excepto en fiestas y fines de semana”, confiesa Yoyo Zou, empleado de La Cave. Sin embargo, el segmento de los vinos extranjeros, aunque sigue siendo pequeño, crece rápidamente. Las ventas de ASC Fine Wines aumentaron un 65%, y la empresa elaboradora francesa Pernod Ricard declaró que sus ventas de bebidas alcohólicas aumentaron un 10%. Tras la incorporación a la OMC, “los trabajadores que ganan alrededor de 2.000 yuanes al mes han podido acceder a nuestros vinos”, afirma Lim Heng Seng, director general de Pernod Ricard en China. El mercado del vino en China se ha convertido en un negocio tan apasionante como competitivo. A pesar de que el consumo sólo alcanza los 0,2 litros por persona y año, frente a los más de siete de la media mundial, China ya se sitúa entre los 20 primeros países consumidores de Cabernet o Merlot. Cada vez con más frecuencia en los restaurantes los nuevos ricos descorchan vinos, aparte de que “hay cada vez más chinos que creen que el vino tinto es bueno para la salud y, por eso, cada vez beben más”. Por otra parte, es necesario tener en cuenta que a muchos vinos chinos se les agregan hierbas medicinales y especias, aditivos que no sólo les otorgan un color rojizo, marrón, o verdoso, sino que modifican el sabor y aroma del licor; existen, incluso, algunos procesos de producción que permiten producir vinos de colores oscuros sin la necesidad de agregar hierbas. Se calcula que hasta hace poco el 80% de ciertos vinos se vendía sólo en los grandes hoteles; hoy, más del 65% se vende ya en los restaurantes. Pensar que hay 420 millones de consumidores potenciales de vino (el Gobierno chino ha pronosticado que la demanda para 2010 superará los 26 millones de hectolitros), sobre todo en las ciudades costeras, nos da una idea que no deja de producir cierto vértigo a la hora establecer estrategias de venta, máxime si tenemos en cuenta que España es el segundo exportador de vinos a granel y espumosos a China. Dicho esto, es necesario matizar que estas expectativas podrían verse mermadas, ya que la producción local cuenta con más de 130 bodegas, en alianza casi todas con bodegas francesas. Las productoras ya han adoptado los métodos de elaboración europeos y comienzan a desarrollar vinos cuyo coste alcanza incluso los 300 euros. En Yantai, uno de los bastiones del vino en China, hay 10.000 hectáreas de viñedos y su crecimiento es imparable. Además, durante los últimos años se han sucedido las creaciones de nuevas bodegas en el país. Y no creemos que nadie dude de su capacidad expansiva.

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