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Los aliados de la vid

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  • Laura López Altares
  • 2020-06-16 00:00:00

Caballos, mulas, cerdos, burros... ¡incluso murciélagos! Los viticultores encontraron un fortuito y valioso apoyo en los animales, que desempeñan distintas labores en el viñedo: mantienen los suelos fértiles, vivos y estructurados; hacen frente a temibles enemigos... 


Allí donde impera el Mal, siempre hay un héroe dispuesto a hacerle frente. En los números 249 y 250 de MiVino os presentamos a los supervillanos de la vid, y ahora le toca el turno a su reverso luminoso: aquellos que ayudan a combatirlos directamente (como el murciélago, cual Batman de las viñas) o que le hacen bien de otras formas (caballos, cerdos, ovejas, mulas, cabras...).  
Los animales llevan miles de años desempeñando un importantísimo papel en el viñedo: asnos podadores, perros guardianes, caballos de tiro... En Raventós i Blanc, abanderados de la viticultura biodinámica –para ellos, "más que una conexión espiritual entre el hombre, el animal, la planta y la tierra"–, hay perros, burros, ovejas, vacas, cabras, caballos, conejos, gallinas... y todos colaboran de diferentes maneras: las cabras ayudan a segar la hierba muerta de las parcelas y su estiércol se usa como parte del compost y los preparados biodinámicos que aplican en el viñedo; las gallinas y los conejos reciclan los sobrantes del huerto y producen abono; las ovejas y las vacas caminan por los viñedos, comen pasto, ayudan a regenerar los suelos y también a crear el compost; y los caballos François Calypso d’Arrien y Henri Crystal de Jura tienen reservada una misión muy especial... Ellos trabajan los viñedos de diferentes formas a lo largo del año, y su tracción ayuda a que el suelo no se compacte (con la posibilidad de dejar cubiertas vegetales entre pasadas) y a la fertilidad de las viñas: "Permiten que las cepas tengan más vida y a la vez más competencia", destaca Jordi Terrazas, pionero en tracción animal aplicada al viñedo en España.
Las viñas viejas de Bodegas Canopy, a los pies de la Sierra de Gredos, también reciben visitas puntuales de ovejas y cerdos de la zona: "Después de vendimiar, los paisanos meten las ovejas y un poco después los cerdos, que son muy graciosos porque hocican todo. Los animalitos se alimentan y a nosotros nos hacen un favor", cuenta Belarmino Fernández, enólogo de Canopy.
La madrileña Bodega Marañones también cuenta con dos simpáticos aliados: Chenle y Airosa, un mulo y una mula con los que trabajan los suelos, sacan la uva en vendimia y gestionan la limpieza de zonas acotadas de bosque en invierno. Fernando García, enólogo de la bodega, explica que son el catalizador entre las personas y las viñas: "De paso silencioso, de carácter recio y austero, de constancia eterna, serenos, guerreros, y merecedores de reposo veraniego tras el esfuerzo. Son el reflejo de nuestra tierra".
Pero los viticultores no solo encuentran amigos en la tierra... ¡también en los cielos!
A los murciélagos, enigmáticos centinelas de la noche, la Historia los ha considerado más villanos que héroes. Pero a pesar de su vampírica fama y de ser sospechosos de transmitir ciertas enfermedades, desempeñan un valioso papel como polinizadores y controladores ecológicos de plagas. En el Empordà, donde la polilla del racimo (Lobesia botrana) campa a sus anchas, estos pequeños mamíferos voladores se han convertido en un bálsamo para las viñas. Lluís Masardó, de la Cooperativa Agrícola de Garriguella, nos explica cómo además de utilizar técnicas de confusión sexual para desorientar al insidioso bichillo, apuestan por los murciélagos como depredador natural en la zona desde hace tres años: "El objetivo principal es no tener que tratar el viñedo con productos fitosanitarios; cuanto más sostenibles seamos, mejor". Lo más curioso es que los han atraído a unos refugios muy peculiares: los búnkeres de la posguerra donde anidan sobresalen entre las viñas como bélicos arañazos de piedra que de repente han cobrado vida.

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