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Montecillo, historia en color

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  • Redacción
  • 2018-11-08 00:00:00

Montecillo existe, es un paraje de Fuenmayor donde ya había buena viña antes de empezar a nutrir a esta bodega, la tercera que nació en Rioja. La elección del nombre refleja el apego de la familia fundadora a la tierra, el mismo de la firma familiar en la que ahora se engarza: Osborne.


E sta es la fascinante historia de una saga emprendedora capaz de perseguir sus sueños por tierra o por mar. Los orígenes se remontan a Celestino Navajas, uno de esos visionarios que sorbieron del conocimiento de los bodegueros franceses cuando estos se asomaron a Rioja empujados por la ruina de sus viñedos en las fauces de la epidemia de filoxera. De modo que en 1870 funda una bodega en su pueblo, lo que significaba apostar por la calidad, a costa de inversión en barricas y, sobre todo, en tiempo. Con la misma filosofía envió a su hijo Alejandro a estudiar a Burdeos, donde absorbería no solo prácticas vinícolas sino comerciales también, ya que además de la bodega posteriormente crearía una naviera en la que siempre viajó vino para el pasaje y la tripulación, una empresa de electricidad, y cine y explosivos... En fin, una permanente visión de futuro. José Luis, el representante de la tercera generación, se formó en Enología en Borgoña y después de la Guerra Civil puso su empeño en la innovación de la bodega, con técnicas tan revolucionarias en aquel momento como el control de temperatura en la elaboración. Al no tener descencencia, dejó la bodega en manos de otra familia de gran tradición bodeguera como son los Osborne, firma a la que se sumó en 1973.


El pasado ya está aquí
Así nació la bodega actual, en la carretera de Fuenmayor a Navarrete, al principio con un caracter muy funcional, pero hoy, cuando los árboles ya crecidos visten el jardín de tonos otoñales y ven crecer las setas entre la hierba, con la revisión de su solera histórica que ha dado calidez al magnífico edificio y a su entorno y que se hace patente en muchos detalles, incluso más allá de la galería de retratos y documentos. Por ejemplo, han recuperado el verde pastel corporativo de las primera estiquetas y cajas, así como la cuidada tipografía original. Y otro color, esta vez el rojo burdeos, personaliza la banda central de sus 20.000 barricas. Al principio fue una solución para los inevitables goterones de tinto, pero hoy son un emblema que hace más pulcra y bella la sala de barricas, interminable, monumental, sin horizonte, donde investigan con las tonelerías más diversas y famosas, francesas o locales, y su efecto sobre la Tempranillo y la Graciano. Un contraste entre la claridad de la madera nueva, ya que se regenera un 10% de las barricas anualmente, y el otro plano oscuro y fascinante, sin límites, el del botellero apilado a mano, de muro a muro, metro a metro, tal como se almacenaba en los primeros tiempos.


El futuro ya está aquí
Detrás de toda esa imagen lo que brilla es el vino. La enóloga Mercedes García cuenta con las mejores técnicas de vanguardia y con las de ayer... que vuelven por méritos. Puede alternar los depósitos de hormigón cubiertos de relucientes losetas, vivos y eficaces, con los tanques Ganímede® de nueva generación o con pequeños tanques ovoides para las vinificaciones más delicadas. Controla meticulosamente las fincas de 120 familias viticultoras para diseñar los vinos que cría en la bodega, como mínimo 18 meses en barrica y seis en botella, y analiza paso a paso la uva que ha llegado hoy, último día de vendimia, en un estado que la hace sonreír.


Será lo que disfuten los clientes y, aquí mismo, las visitas, en una pequeña sala de cata y en la tienda, después de seguir a la uva y el vino en su recorrido, después de adentrarse en la sala mágica, en penumbra, de las añadas más especiales, unas tres por cada década, desde el 73, capaces de hacer gozar... o soñar.


Y serán las que disfrutemos en la mesa con estos vinos pensados como acompañamiento de la gastronomía. Así lo han entendido, por ejemplo, al haber colaborado con un restaurante centenario de Logroño, El Cachetero, armonizando platos con sus vinos, tanto en la mesa como en un inspirador on line. Deliciosos. El crianza, memoria inmemorial del auténtico Rioja, las añadas históricas que se elaboran solamente en vendimias privilegiadas y las limitadas, caprichos de autor.


Bodegas Montecillo

Ctra. Fuenmayor, 3, 26370 Navarrete (La Rioja)

Tel. 941 440 125

www.bodegasmontecillo.com

Twitter: @vinomontecillo

Instagram: @bodegasmontecillo

Facebook: @BodegasMontecillo

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