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Vinoble 2000 - Los vinos del paraíso

  • Redacción
  • 2000-04-01 00:00:00

Eiswein, sauternes, jerez, tokajis, oportos, malvasías, moscatos, madeiras, málagas... nombres míticos para los mejores vinos dulces del mundo. Todos ellos, y otros muchos, se reúnen entre el 10 y el 13 de mayo en Vinoble, el Salón Internacional de los Vinos Nobles. La ciudad de Jerez de la Frontera ejerce de experta anfitriona

Ninguna de las grandes zonas vinícolas que elaboran vinos dulces, generosos y licorosos, faltará a la cita de Vinoble. Como en la edición anterior de 1998, la presencia europea es predominante porque es en Europa donde se producen los vinos de meditación más emblemáticos.
Alemania asistirá con los Auslese, Beerenauslese, Trockenbeerenauslese y Eiswein. Y aunque la mayoría de los vinos dulces alemanes no pueden considerarse como generosos ya que sus gradaciones no son elevadas, sí puede hablarse en cambio de vinos melosos. Allí estarán los Rhin, Mosela, Palatinado y Baden, vinos suaves y especiados, tranquilos, vinos de hielo, sobremaduros y de vendimias tardías.
El escaso y caro eiswein, un vino que se elabora eliminando el hielo que desprenden las uvas heladas, lo que produce una alta concentración de aromas y azúcares; los Auslese, de recolección tardía y un alto contenido natural de azúcar; los Beerenauslese, extremadamente dulces y exquisitos, obtenidos con racimos de uva recolectados uno a uno muy tardíamente; el Trockenbeerenauslese, el vino más dulce, hecho con uvas pasas seleccionadas...
De la zona vinícola de Nahe vienen sus vinos blancos y dulces de baja graduación, agradables y aromáticos, de vendimia tardía, perfumados por la podredumbre noble, sin que falte una representación de sus selectos eiswein.
Estarán los Mosel-Saar-Ruwer, una de las más prestigiosas comarcas vinícolas de Alemania donde crece el viñedo más antiguo de Europa central. En el Saar, de clima frío, sólo tres de cada diez cosechas reúnen buenas condiciones, pero cuando esto ocurre, los vinos pueden considerarse los mejores del país. En Mosela, los vinos varían enormemente en función de los deferentes terruños, y tras veranos calurosos se puede producir el milagro: una buena cosecha de blancos dulces de Riesling, la variedad predominante. La zona elabora una excelente gama de vinos de calidad, desde los Spätlese, Auslese y Beerenauslese hasta los legendarios Trockenbeerenauslese y Eiswein.
En lo que se ha denominado “la rodilla del Rin” -la zona vinícola de Rheingau- los viñedos están expuestos al sur y gozan de un clima vitícola meridional. La zona está considerada como la mejor de Alemania para la variedad Riesling, y sus paisanos presumen de haber poseído el mismo viñedo Rheingau durante 600 años. El clima, relativamente seco y soleado, la presencia del río, la continua aparición de neblinas y la insolación adicional producida por el reflejo del sol en la superficie del agua, estimulan la aparición de la podredumbre noble. En los pueblos más elevados de la comarca se elaboran los vinos dulces de mayor calidad, siempre de vendimias tardías.
Hacia el sur, la zona de Rheinhessen produce vinos dulces, de vendimia tardía, muy agradables y de baja graduación ya que difícilmente alcanzan los 11 grados.
De baja graduación son también los vinos de Franken (o Franconia) en el antiguo reino de Baviera. La comarca vinícola más septentrional de Alemania elabora, a partir de Riesling, Sylvaner y Müller-Thurgau, vinos dulces de vendimia tardía y unos muy interesantes eiswein.
En el Palatinado se elaboran eiswein y otros blancos dulces y en la zona de Baden, unos suaves y especiados vinos dulces y de hielo, cada día más populares.

De los eiswein a los tokaj

Los vinos austríacos tendrán una sólida representación en Vinoble, que convocará a las regiones más significativas del país alpino. Podremos conocer y apreciar los prestigiosos vinos del Wachau, en la orilla norte del Danubio, una comarca de marcadas colinas en cuyas laderas crecen la Riesling y la Müller-Thurgau. La humedad y las nieblas del río permiten que se desarrolle bien el proceso de botritis o podredumbre noble, sistema por el que se elaboran sus mejores vinos dulces.
Riesling es también la base de los vinos dulces de Weinviertel (literalmente, “comarca del vino”), al norte de Viena, asociada al vino desde tiempo inmemorial. La mayoría son vinos de hielo, procedentes de uvas congeladas por el rigor del invierno.
La región de Burgenland, fronteriza con Hungría, concentra el área de viñedos más importante del país y reúne las mejores condiciones para los vinos dulces. Las neblinas envuelven los viñedos durante los largos y cálidos otoños, lo que garantiza que el proceso de podredumbre noble se realice con total regularidad y que los Auslese sean abundantes.
Magníficos son también los vinos de Kremstal donde existen interesantes coupages de variedades de uvas austriaco-alemanas con uva Chardonnay. Con ellas se elaboran excelentes vinos dulces tradicionales, de podredumbre noble, cuidadosamente envejecidos.
Los vinos dulces suizos se elaboran en las comarcas sudoccidentales del país. En Vinoble estarán los vinos del Valais cuyas cepas crecen en las inclinadas vertientes alpinas. En la parte alta del valle las vides se ven favorecidas por el brillo del sol y la sequedad del verano y por la suavidad que aporta el joven río Ródano. Dentro de los vinos dulces los más importantes son los Malvoisie, blanco, fuerte, de Pinot Gris, endulzado con uvas secas, pero hay también Muscat y Payen.
Vinos dulces se elaboran también a orillas del lago Lemán. Con los viñedos que crecen en las suaves y onduladas laderas se producen los delicados Johannisberg, a partir de la variedad Sylvaner, aunque también intervienen la Chardonnay, Pinot Gris y Chasselas. Uvas de vendimia tardía que se arrugan en sus cepas esperando el momento en que, cargadas de azúcar, estén listas para ser vendimiadas.
Otro lago -el Bodrog-, esta vez en Hungría, concentra en sus orillas algunos de los viñedos con los que se elabora el poderoso Tokaj, asociado a los nombres de zares, emperadores, reyes y poetas. No podía faltar este gran vino en Vinoble.
Las colinas de Tokaj son antiguos volcanes cuya lava, cubierta por una capa arenosa, resulta excelente para el cultivo de la vid. Con esta tierra y un clima de veranos cálidos y muy secos, y otoños largos y soleados, las uvas sufren de botritis, concentrando su azúcar y aromas. El vidueño que confiere sus características al Tokaj es el Furmint al que se añaden Muscat Amarillo y Hárlevelü.
Los Tokaj Aszú son célebres en el mundo entero. Cuando el otoño está avanzado y las uvas están casi convertidas en pasas, atacadas por la podredumbre noble, los vendimiadores recogen los granos a uno y los pisan hasta formar una especie de pasta. Esta pasta se conserva en recipientes de madera llamados “puttonyos” que se añaden al vino del año. Cuantos más puttonyos, mayor es la dulzura, perfume y calidad del vino. Después de la Esencia, la máxima calidad corresponde a los 6 puttonyos, y son precisamente estos los que podrán degustarse en la cata comentada de Tokaj que se celebrará en Vinoble.

Los venerables oportos

En un Salón especializado en los grandes vinos nobles no podían faltar los legendarios oportos, procedentes de una de las más poderosas zonas vinícolas del mundo, por el prestigio y calidad de sus vinos. Los viñedos se escalonan en impresionantes terrazas sobre el cañón del río Douro y acogen un buen número de variedades diferentes de cuyo ensamblaje surgen los vinos de Oporto: en variedades tintas, Touriga Nacional y Francesa, Tinta Roriz, Tinta Cao y Tinta Barroca; en variedades blancas, Arinto, Bual, Sercial y Malvasía Colorada.
Las bodegas o quintas de los alrededores del río reciben la uva, que es prensada y despalillada parcialmente y, muchas veces, pisada directamente por los propios peones de la finca. Cuando ya está avanzada la fermentación tumultuosa, ésta se corta con un añadido de alcohol vínico puro, con lo que se consigue mantener el azúcar residual que confiere su dulzor. Las grandes bodegas siguen instaladas en Vilanova de Gaia, frente a la ciudad de Oporto, donde el vino es elaborado y donde madura durante años en la sombra y en silencio, en enormes barricas de madera.
Los venerables Vintage, que representan la máxima de las categorías de la denominación, se elaboran sólo cuando la cosecha ha sido excepcional. Vinoble dará la oportunidad de probar estos extraordinarios vinos en una de sus catas.
Portugal estará también representada en Vinoble con los vinos de Setúbal y Madeira. En Setúbal se produce uno de los mejores moscateles del mundo; en la isla de Madeira se elabora uno de los vinos de mayor prestigio internacional. La isla, muy pequeña, es un antiguo volcán que se alza en mitad del océano. El viñedo -Malvasía, Bual, Verdelho, Negra Mole...- ha ganado superficie cultivable en un terreno difícil aunque la vertiente mejor expuesta es la sudoeste, tan angosta que los parajes se designan como “estreitos”.
Para la elaboración de los Madeira se simulan el calor y el movimiento que sufrían los vinos en los largos viajes en barco y que, como se comprobó en las primeras exportaciones, mejoraban las características de sus vinos. Los toneles se almacenan en lugares calentados por el sol durante unos ocho años o más y este calentamiento o “estufagem” resta alcohol al vino pero permite una mayor concentración de principios aromáticos.

Passito, moscadello, marsala

Junto a los grandes vinos portugueses, Vinoble acogerá también una buena representación de los vinos de Italia. No faltarán el “passito” de Albana, lleno de reflejos dorados, dulce y rebosante, ni el Moscadello di Montalcino, un tipo de Moscato blanco que con el clima de Toscana logra unos excelentes niveles de azúcar y de dulzor.
Expuesto a las brisas del mar Jónico y al sol meridional del largo verano, crecen los viñedos con los que se elabora el passito de Calabria. Fueron los griegos los que llevaron este tipo de vid a la actual Calabria, 700 años antes de nuestra era. Hoy, con más de 25 siglos de historia, es uno de los grandes vinos del país, sólo al alcance de los paladares más exquisitos.
Del norte de la península llegará a Vinoble el Picolit de Friuli, un legendario vino de postre, difícil de hallar, poderoso y suave y de postgusto amargoso que constituye una auténtica joya enológica.
Del sur, de la vieja Sicilia, el famoso Marsala, uno de los vinos más conocidos de Italia, cálido, con aromas de almendras y azahar.
Los vinos dulces de Grecia, los de Eslovenia y los de Australia -Muscat y vinos dulces tocados por la suerte de la podredumbre noble- asistirán por primera vez a Vinoble contribuyendo así a una mayor diversificación de zonas vinícolas y de tipologías.

Jerez, Malvasías y Moscateles

Todos los vinos dulces españoles estarán representados en Vinoble. Por supuesto, el vino de Jerez, que acudirá de la mano de más de sesenta bodegas de Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.
Pero también, los espléndidos finos, olorosos, amontillados y pedro ximénez de Montilla-Moriles; los originales dulces de Toro, en Zamora, en los que la uva Moscatel y la tradicional blanca del Duero, la Albillo, se mezclan con la sobremadurada Tinta de Toro; o los Moscateles y vinos para consagrar de Navarra.
De Canarias acudirán las famosas Malvasías de Lanzarote cuyos viñedos crecen sobre las cenizas de una antigua erupción volcánica: las cepas se semientierran sobre el lapilli arrojado por el volcán, material que tiene la virtud de actuar como una esponja y retener el agua del rocío procedente del mar que, cada noche, las cubre como un manto. Volcánica es también la isla de La Palma donde la mítica malvasía de Candia se cultiva de forma tradicional dando lugar a unos interesantes vinos dulces con toques amargos y ácidos.
No faltarán los fondillones y moscateles del Mediterráneo. Los fondillones de Alicante son vinos rancios y olorosos y de una alta graduación que suministra la variedad Monastrell. Están emparentados con los más ilustres vinos mediterráneos como el “commandaria” chipriota, el málaga o el griego de malvasía. Son una rara joya con más de un siglo de existencia.
También tradicionales son los moscateles amistelados de Alicante. Compartirán honores con los moscateles de Málaga, elaborados con uvas que una vez cosechadas se secan al sol sobre esteras de esparto, y con los de Valencia, también amistelados y de excelente envejecimiento en madera, elaborados con las variedades Moscatel de Alejandría, Malvasía y Pedro Ximénez, las mismas con las que se obtienen interesantes vinos rancios.
Así será Vinoble: el lugar más dulce y aromático del planeta en el mayo esplendoroso de Jerez.

Placeres en la Mezquita
Vinoble 2000 no es sólo una ocasión excepcional para ver reunidos a los mejores vinos nobles, generosos y licorosos del mundo. Este segundo Salón dará también la oportunidad de participar en interesantes catas comentadas por bodegueros, elaboradores y expertos internacionales. Catas que permitirán dar a conocer y comparar añadas de una bodega, marcas de una zona o denominación de origen o distintos tipos de una comarca.
Los vinos dulces naturales de Banyuls y Rivesaltes, en el Languedoc Rousillon francés; los legendarios vinos de Sacristía de Jerez; los más prestigiosos y apreciados Riesling de Alemania; los míticos Tokaj Aszú 6 Puttonyos; los mejores Vintages de Oporto; los moscateles de España, Italia, Portugal y Francia; los gloriosos Pedro Ximénez de Montilla-Moriles... Todos ellos serán los protagonistas en las catas organizadas por el Salón.
Una antigua mezquita árabe del siglo XII será el espacio más adecuado para disfrutar sin prisas de estos grandes vinos de meditación.

Fino, Manzanilla, Pedro Ximénez
Todas las bodegas amparadas por el Consejo Regulador D.D.O.O Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla acudirán a Vinoble 2000 con sus amontillados, finos, manzanillas, olorosos, cream y pedro ximénez, con los pales cream y moscateles. Mención aparte merecen las grandes soleras fundacionales, añadas viejísimas y escasas que constituyen sus joyas más preciadas.
Vinoble 2000 convocará a un total de 62 bodegas de Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de Santa María, las localidades gaditanas que configuran el llamado Marco de Jerez: 10.500 ha. de viñedos en los que crecen las variedades de uva Palomino de Jerez y Palomino fino, además de Pedro Ximénez y Moscatel. Con ellas se elaboran vinos generosos criados en soleras, sistema de envejecimiento que confiere a estos vinos una excepcional riqueza de aromas y sabores.
Bajo el apelativo de Jerez se producen vinos muy distintos entre sí: Fino (seco y persistente, de excepcionales sabores marinos), Manzanilla (perfumada y profunda, elaborada en Sanlúcar), Amontillado (un vino de meditación de una gran complejidad y potencia), Oloroso (ámbar tostado y con mucho cuerpo), Pedro Ximénez (de gran dulzura, con evocaciones de aromas de pasas, café y cacao), Moscatel (un moscatel original con una compleja crianza), Palo cortado (con el aromático encanto del Amontillado y el cuerpo del Oloroso), Cream (un vino dulce con el cuerpo de los Olorosos) y Pale Cream (amablemente dulce y ligero).

Con acento francés
Los licorosos de Sauternes, Barsac, Anjou, Jura, Languedoc-Roussillon, Cadillac, Cerons, Loupiac, Sainte Croix du Mont, Pacherenc, Gaillac, Jurançon, Saint Macaire y Sainte-Foy-Bordeaux protagonizan la amplia presencia de los vinos de Francia en Vinoble.
Las zonas de Sauternes y Barsac producen algunos de los vinos dulces más conocidos del mundo. Son vinos blancos elaborados con uvas Sémillon, Sauvignon y Muscadelle. Una cuidadísima vendimia de la uva más selecta, afectada por la botritis, convierte a los vinos de esta Denominación en vinos intensos en aroma y sabor, con una textura suave, casi oleosa.
Las zonas vinícolas de Loupiac y de Sainte Croix du Mont ocupan la montañosa orilla derecha del Garona. Los Loupiac son vinos dulces extraordinarios y de gran equilibrio; la “apelation” hermana de Sainte Croix du Mont produce vinos plenos, con un gran potencial de envejecimiento.
Muy cerca, la zona de Cerons utiliza las mismas variedades de uva que los grandes sauternes, y produce vinos blancos muy parecidos a estos, algo más ligeros pero igualmente aromáticos. Similares a los Cerons son los Cadillac, ligeros y perfumados.
Los vinos de Anjou y Saumur son conocidos y valorados en toda Europa desde hace quince siglos. Son excelentes vinos de postre, de textura aterciopelada, suaves, de fresco aroma y sabor afrutado, pero de cuerpo pleno y capaces de envejecer durante décadas.
La comarca del Languedoc-Roussillon acoge los viñedos más meridionales de Francia. Vinos dulces “naturales”, producidos mediante un procedimiento que ya era conocido en el siglo XIII y en el que las uvas se dejan madurar hasta convertirse casi en pasas. Los afamados Muscat o los vinos de Banyuls, Maury y Rivesaltes son algunas de las denominaciones incluidas en la comarca.
El escasísimo Pacherenc, un vino blanco de característicos aromas florales y balsámicos, y los vinos del Jura, Gaillac, Jurançon, Saint Macaire y Sainte-Foy-Bordeaux completan la nutrida presencia de los vinos dulces de Francia en Vinoble.

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