Mi Vino

Vinos

CERRAR
  • FORMULARIO DE CONTACTO
  • OPUSWINE, S.L. es el responsable del tratamiento de sus datos con la finalidad de enviarles información comercial. No se cederán datos a terceros salvo obligación legal. Puede ejercer su derecho a acceder, rectificar y suprimir estos datos, así como ampliar información sobre otros derechos y protección de datos aquí.

Viñas secas

  • Redacción
  • 2003-11-01 00:00:00

Mientras los turistas disfrutaban del «verano del siglo» del 2003, los vinicultores de toda Europa temían por sus viñas. ¿Regar o no regar? El momento histórico se plasmó en fotografías: el 1 de agosto de 2003, en Sevilla se registró una temperatura de 51 grados, nunca alcanzada antes.El resto de Europa también padeció un calor récord y una extremada sequía. Muchos indicios apuntan a que en el futuro serán más frecuentes estos veranos extremos. ¿O es sólo casualidad que en Alemania, por ejemplo, 9 de los 13 veranos más calientes desde que comenzaron los registros meteorológicos hace más de 100 años hayan sido posteriores a 1990? Las locuras del clima podrían tener consecuencias graves para la vinicultura. Cuanto mayores fueran las temperaturas, antes tendría lugar la vendimia, hasta que algunas variedades de uva no soportaran ya el calor en sus zonas habituales. ¿Llegaría a cultivarse Syrah en la región del Rin? Desde luego, en verano de 2003 el tiempo allí fue comparable al del sur de Francia. Pero, de momento, los periodos de calor y sequía hacen que los vinicultores se planteen una cuestión de fe: ¿regar o no regar? El riego está mal visto en los países vinícolas tradicionales: las raíces de las viñas deben crecer hasta grandes profundidades en busca de agua para absorber la mayor cantidad posible de nutrientes, que contribuyen a la complejidad del vino. Si se riegan, existe el peligro de que produzcan más cantidad que calidad. Los franceses lo resumen en una frase: «La viña tiene que sufrir». Pozos ilegales Sin embargo, en Francia, y en los veranos especialmente secos, en las denominaciones mediterráneas como Corbières o Minervois el riego está permitido si se solicita la autorización correspondiente. La práctica sigue estando prohibida precisamente en las denominaciones más prestigiosas como Burdeos, Borgoña o Champagne. En el asunto del riego, Italia se divide en dos: en el sur, sobre todo en Sicilia, es algo habitual, mientras que en el norte y el centro (Barolo, Barbaresco, Chianti) sólo se permite en casos de emergencia. Sin embargo, la definición de emergencia corresponde en la mayor parte de los casos a los propios vinicultores, con lo que de hecho se abre la puerta al riego también en denominaciones antaño restrictivas como Chianti Classico. En grandes zonas de España y Portugal, el lema es la permisividad. Aunque las normas de cada región de cultivo regulan la cantidad de agua admisible, los controles no funcionan. En muchos lugares, los productores perforan pozos sin autorización, lo que a largo plazo empeora la situación aún más al descender el nivel de la capa freática. Sólo en zonas de cultivo prestigiosas como la Rioja o el valle del Douro está totalmente prohibido el riego. Los glaciares «sudan» En Austria y Suiza, el riego siempre ha estado permitido. Esto puede parecer sorprendente, porque precisamente estos países no parecen amenazados por la sequía; sin embargo, son numerosos los viñedos situados en laderas de suelo pobre y pedregoso y muy expuestas al sol. Por eso, en las regiones de Wachau, el valle del Krems y en el cantón de Valais existen instalaciones de riego por goteo. Sin embargo, este año apenas se han empleado. Las regiones austriacas aún aprovecharon las reservas subterráneas derivadas de las inundaciones del 2002, y en el cantón de Valais hizo tanto calor que los glaciares «sudaron» más de lo habitual e hicieron casi innecesario el riego. Durante mucho tiempo, Alemania rechazó categóricamente el riego de los viñedos. Después se autorizó en zonas en pendiente, y por último, en el 2002, se siguió el ejemplo de los países vecinos y se permitió en todas las tierras. A propósito de costes, la UE subvenciona desde hace tres años la instalación de sistemas de riego en las zonas vinícolas europeas. De este modo pretende lograr una competencia en igualdad de condiciones con el Nuevo Mundo, donde regar las viñas es algo tan obvio como regar los frutales. Por lo demás, al otro lado del Atlántico el verano de este año no fue especialmente caluroso. Doug Shafer, vinicultor del Napa Valley californiano, bromea: «Parece que, en el 2003, el sol de California estuvo en Europa». (britta.wiegelmann@vinum.info)

enoturismo


gente del vino