Política sobre cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros, así como los datos de la conexión del usuario para identificarle. Estas cookies serán utilizadas con la finalidad de gestionar el portal, recabar información sobre la utilización del mismo, mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad personalizada relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos y el análisis de tu navegación (por ejemplo, páginas visitadas, consultas realizadas o links visitados).

Puedes configurar o rechazar la utilización de cookies haciendo click en "Configuración e información" o si deseas obtener información detallada sobre cómo utilizamos las cookies, o conocer cómo deshabilitarlas.

Configuración e información Ver Política de Cookies

Mi Vino

Vinos

CERRAR
  • FORMULARIO DE CONTACTO
  • OPUSWINE, S.L. es el responsable del tratamiento de sus datos con la finalidad de enviarles información comercial. No se cederán datos a terceros salvo obligación legal. Puede ejercer su derecho a acceder, rectificar y suprimir estos datos, así como ampliar información sobre otros derechos y protección de datos aquí.

La uva Riesling del Rin no es del Rin

  • Redacción
  • 1999-06-01 00:00:00

¿De verdad desciende la variedad Riesling -como se afirma siempre- de viñas silvestres locales que crecían en épocas remotas en los bosques de las orillas del Rin? Según los científicos del instituto austríaco de investigación de Klosterneuburg, la respuesta es negativa. Las “huellas dactilares genéticas” han determinado que el Riesling es de hecho un cruce de las variedades ancestrales Heunisch y Fränkisch.

La mejor forma de sacar conclusiones sobre la procedencia de las distintas variedades es comparar su material genético. Para esas comparaciones se utiliza la técnica de la “huella dactilar”, con los llamados microsatélites. Los microsatélites son secuencias definidas que forman parte del material genético de todas las viñas. La longitud de dichas secuencias genéticas es característica de la variedad, y permite deducir su procedencia. En Klosterneuburg, este método ya permitió descartar que la Müller-Thurgau descendiera de la Silvaner. Ahora, los estudios sobre el origen de la uva Riesling del Rin han demostrado que la variedad no se había desplazado -como se afirmaba hasta ahora- desde los umbríos bosques de las orillas hasta las mejores ubicaciones del Rin y el Mosela, sino que es un cruce de las dos variedades ancestrales Heunisch y Fränkisch. Mientras que la Heunisch fue traída por los hunos desde el Este y el Sudeste, la Fränkisch es seguramente un cruce de Traminer con una variedad autóctona. El Riesling surgió porque en la Edad Media se plantaban ambas variedades mezcladas, dado que la Heunisch aportaba una cosecha constante y una buena acidez, mientras que la Fränkische presentaba el potencial de calidad de la Traminer y la resistencia a las heladas de la variedad autóctona. La exigencia de los señores medievales de plantar los viñedos a medias con Heunisch y Fränkisch garantizaba la calidad manteniendo una cantidad suficiente. Este cultivo mixto tuvo consecuencias: probablemente, un viticultor con dotes de observación detectó en algún momento una cepa robusta que al mismo tiempo producía uvas especialmente dulces. Ello le llevó a reproducir vegetativamente la “nueva cepa”, creando así el mundialmente famoso Riesling.

Puede solicitarse a la editorial el informe científico completo sobre el origen de la variedad Riesling del Rin utilizando la tarjeta del servicio a los lectores indicando la referencia “Riesling”.

enoturismo


gente del vino