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Altos de Corral, evolución riojana

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  • Antonio Candelas
  • 2019-03-29 00:00:00

El reserva al que hemos dedicado toda nuestra atención sensorial en esta cata vertical pertenece a la gama alta de la bodega que, junto con el crianza del mismo nombre, pretenden sacar la máxima expresión a la finca Altos de Corral, localizada en el pueblo de Navarrete, cuya altitud está en torno a los 600 metros. 10 hectáreas de finca plantadas únicamente con Tempranillo donde se diferencian dos tipos de suelo. En la parte más septentrional, las viñas hunden sus raíces en un suelo arcilloso-calcáreo, sin embargo la parte sur del viñedo está sobre un terreno aluvial que marcará diferencias en cuanto a la expresión y madurez de la uva.
Como suele suceder en este tipo de ejecicios de cata, lo que pretendemos enseñar es la evolución de un mismo vino con el tiempo. Pero también se detectan interesantes cambios en la elaboración y en la filosofía de quien los crea, bien por motivos de posicionamiento en el mercado o bien por conseguir trasladar al vino la esencia del viñedo de origen. Esta misma es la conclusión a la que hemos llegado con el Altos de Corral Reserva. En la añada 2005 hemos captado una forma de elaborar completamente diferente a las que se han ido sucediendo en las añadas posteriores. La extracción y corpulencia que se perseguían en el pasado dan paso a la búsqueda de una distinguida elegancia y frutosidad casi eterna que únicamente variará en función de las caprichosas lluvias de ese año o de las imprevisibles temperaturas. Esas diferencias de parámetros climáticos en los distintos años son las que hemos podido detectar en las tres añadas consecutivas de la cata. La última, la 2011, aún no está en el mercado, así que hemos tenido el privilegio de poder conocer no solo el pasado y el presente del vino, sino su futuro más cercano, que en breve podremos disfrutar en nuestras copas. Eso sí, primero dejémosle que se impregne de la preciada evolución riojana.


Altos de Corral Reserva Single Estate 2005
Tempranillo. 14% vol. D.O.Ca. Rioja
Hay que dejarle tiempo para que se desperece de los años que lleva encerrado. Transmite el perfil de vinos que se hacían en aquellos primeros años del siglo XXI. Se aprecia un mayor predominio de la barrica, donde destacan los ahumados y torrefactos que abrazan a una fruta madura. La sensación de madurez la identificamos con mermelada de ciruelas. En el paladar el tanino aún se nota con brío. Gracias a que la acidez se muestra generosa, podemos hablar de que el paso puede seguir evolucionando hacia una mayor complejidad de matices en el que el tanino vaya domándose.


Altos de Corral Reserva Single Estate 2009
Tempranillo. 14% vol. D.O.Ca. Rioja
Se percibe un cambio sustancial de estilo. Nos encontramos con una añada de concentración donde la fruta se muestra madura con pinceladas de confitura y una barrica perfectamente colocada para que, además de favorecer la evolución del vino, deje el toque justo de tostado que incluso llega a identificarse con los minerales tan apreciados. Cuando lo tomamos nos encontramos con una gran sedosidad en el tanino y una sensación golosa que nos hace disfrutar de notas especiadas y de hojarasca. De acidez ajustada y un carácter algo más licoroso. Muy persistente en el posgusto.


Altos de Corral Reserva Single Estate 2010
Tempranillo. 14% vol. D.O.Ca. Rioja
Observamos un perfil más liviano a la vez que elegante, sin descuidar los valores de la personalidad de Rioja Alta (frescura y complejidad). La fruta queda sazonada con diversidad de aromas como los de frutos secos, especias (canela) y ahumados. El tiempo en copa nos lleva a descubrir matices balsámicos que sin duda irán adquiriendo mayor diversidad. En boca es el más refinado y completo de todos. Jugoso, con estructura elegante que le permite mostrar agilidad en el recorrido. Final con amable toque de regaliz y sensación terrosa.


Altos de Corral Reserva Single Estate 2011
Tempranillo. 14% vol. D.O.Ca. Rioja
Siete vendimias después aún perdura una frutosidad que destila franqueza. El roble orquesta una evolución en la que los matices comienzan a colocarse cada uno en su sitio para que cuando llegue el momento estén todos los aromas perfectamente afinados. Las notas de fruta negra madura, regaliz, especias y tostados piden tiempo para moldearse y al fondo ya se adivina una mineralidad que bendecirá el conjunto con una apreciada elegancia. Tanino vivo y buena acidez que garantiza una longevidad cada vez más valorada por el público.

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