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El Tempranillo crea adicción

  • Bartolomé Sanchez
  • 2006-06-01 00:00:00

Tiene Jesús Ramiro una larga experiencia en los fogones de medio mundo. Suyo es el Ramiro’s, de San José de Puerto Rico, uno de los restaurantes más famosos del Caribe, donde no hace mucho tiempo se comía muy bien (supongo que seguirá así) y se bebía todavía mejor. En su carta figuran grandes vinos de bodegas míticas y zonas famosas, tantos y tan buenos que había clientes que efectuaban largos viajes solo para disfrutar de una botella en aquellos salones. Y es que el vino es la verdadera pasión de este cocinero-trotamundos. A su vuelta a España, y en cuanto tuvo ocasión, hizo lo imposible para realizar su sueño enológico. Su amistad con la familia García, -los que elaboran Mauro- le facilitó la labor y contó enseguida con los conocimientos de Eduardo García. El resto es fácil. Querían elaborar un vino singular, para el que buscaron viñedos de noble procedencia, viejos majuelos de escasa producción, de Toro y la Ribera del Duero. Con sus uvas crearon un vino casi de coleccionista. Fantasía de alquimistas El matrimonio formado por María del Yerro y Javier Alonso se involucró con tal pasión en el mundo del vino que hasta las parcelas de su viñedo llevan el nombre de sus hijos. Aunque Javier procede de la industria farmacéutica, hace unos años que se metieron de lleno a bodegueros. Sabedores de que el buen vino se hace sobre todo en la viña, contrataron a uno de los mejores asesores franceses, Stéphane Derenoncourt, un enólogo enemigo de los productos químicos, muy respetuoso con la tierra y que practica la agricultura biodinámica. Se ha involucrado tanto en el proyecto, que sus visitas a la bodega son más asiduas de lo que marca la relación puramente profesional. En el lagar trabaja Pablo Rubio, enólogo que lleva el día a día con precisión para domar, pulir y cuidar los dos tipos de tinto que allí elaboran: este Alonso del Yerro y otro de mucha menos tirada, llamado María. Todos estos ojos para vigilar que los tintos que en la bodega duermen alcancen en tan pocos años la categoría de excelentes. Ramiro’s 2002 Ramiro Wine Cellar. Camino Viejo de Simancas, s/n 47008 (Valladolid) Tel. 983 27 42 02. bodegasramiro´s@hotmail.com. Vino de la tierra de Castilla y León. Precio: 30 €. Tipo: Tinto crianza. Variedad: Tempranillo. Crianza: 16 meses en roble francés y americano. Fecha de entrada: 5/4/2006. Consumo óptimo aproximado: siete años a 16/18° C. Puntuación: 9/10 1ª Cata: Hablaríamos de otro vino si se tiene la prudencia y la paciencia de abrir la botella con antelación y decantarlo. Después de esta sencilla diligencia aparecen aromas de fruta muy madura, notas de cacao, torrefactos y especias, y un toque de regaliz. Es un tinto concentrado, con una impronta moderna, un paso de boca totalmente ahormado por un tanino maduro que no resulta agresivo a pesar de la concentración. El color está a la altura de las circunstancias, con su impresionante capa impenetrable, ciruela negra y tonos granate. Alonso del Yerro 2004 Viñedos Alonso del Yerro. Ctra. De Roa a Anguix, km. 1,8 Roa (Burgos) Tel. 91 316 01 21 mariadelyerro@vay.es D. O. Ribera del Duero. Precio: 20 €. Tipo: Tinto crianza. Variedades: Tinto fino. Crianza: doce meses en barricas de roble francés. Fecha de entrada: 22/5/2006. Consumo óptimo aproximado: seis años a 16/18° C. Puntuación: 8,8/10 1ª Cata: Es un vino recién nacido y por lo tanto debe evolucionar mucho todavía en la botella. Pero ya se puede disfrutar de sus vivos colores rojo-picota y la intensidad de su capa. También, de sus aromas de frutillos de bosque, flores y tonos especiados con un fondo de torrefactos. Y se disfruta, en fin, de la suave carnosidad que deja en el paso de boca gracias a su tanino maduro, aunque el final lo construya un poco bronco (nada importante, son cosas de la edad). Deja una sensación de regaliz muy atractiva.

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