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Andy McDonald. Pasión por la mezcla

  • Redacción
  • 2010-12-01 00:00:00

Tuvimos la oportunidad de entrevistar, durante una interesante cena en el restaurante Zalacaín de Madrid, a Andy McDonald, el Maestro destilador del whisky Glenmorangie, ubicada en las Highland, tras su primera visita a Madrid. Para entrar en materia, el inicio de la conversación fue sobre Escocia. ¿Qué ambiente se destila? Su sonrisa le delata, asegura que está en su mejor momento, que el whisky de malta está acortando distancias al blend. “En la última década, hemos pasado de un 10% a un 20% de consumo, el resto corresponde a whisky blend”. Sabe que en España -de ahí su visita- las bebidas Premium están de moda, se demandan y consumen por un público cada vez más entendido y exigente. McDonald prosigue con un sencillo aunque claro esquema de la situación en Escocia: “El panorama de las destilerías -unas cien aproximadamente- tiende a reducirse, como es normal; las grandes compañías absorben a las pequeñas, como imagino que ocurre con Jerez- y prácticamente son 29 destilerías las que dominan el mercado. Un sector en el que hay mucha inquietud por renovarse, por crear nuevos tipos de whiskies”. La destilería Glenmorangie, fundada en 1843, es conocida por sus whiskies florales y delicadamente golosos. “La clave de estos argumentos -desvela McDonald- se debe a la longitud del cuello de cisne de los alambiques (5,14 metros). Solo los vapores más finos suben a lo más alto de este espectacular alambique de cobre, que antaño tuvo su origen para la obtención de ginebra”. Posiblemente, fuese el equipo de la destilería, en 1996, el causante de la moda que se impone en Escocia hoy. Consiste en envejecer o afinar el whisky en otras barricas distintas de la tradicional -Bourbon-, como son Jerez, Sauternes u Oporto, por ejemplo. El reciente éxito de la compañía, ha supuesto aumentar de ocho a doce alambiques, y así doblar la producción. Producen solo whiskies de malta, siendo el preferido de McDonald el Quinta Rubon (envejecido en barricas de Oporto), y que suele tomarlo rebajado un 50% con fina agua mineral fresca. Salvador del Obispo 2001 Aguardiente viejo de manzana Distribuidor: San Juan del Obispo. Procedencia: Asturias, España. Materia prima: Manzana (variedades: Raxao, Collaos, Xuanina y De la Riega). Alcohol: 42,5%. Sistema destilación: Alquitara. Destilaciones: una. Tipo de barrica: Roble Americano de Ohio. Tan solo 20.000 botellas de 0,5 litros de unos de los mejores destilados de manzana que se elaboran en España. Producido mediante alquitara, el sistema de destilación más exigente. La base es una sidra natural de extraordinaria calidad, con posterior crianza de nueve años en ocho tipos distintos de barricas americanas. Un aguardiente complicado de entender. La madera está muy bien ajustada, se impone el fondo de manzanas confitadas, con briznas de caramelo de cubalibre y hierba seca. Entra suave, fresco, sedoso, como corresponde a un alcohol de nivel, con un final algo lineal que necesita botella para lograr las deseadas imperfecciones que brinda el paso del tiempo. En cinco años, será distinto y mejor aún. Temperatura de servicio: 18º C. Consumo: Solo. PVP: 38 e. Ginebra Edinburgh Distribuidor: Hisumer. Reino Unido (Escocia). Materia prima: cebada. Alcohol: 43%. Sistema de destilación: alambique. Destilaciones: cinco. Cuentan que en 1777, los destiladores escoceses, tratando de imitar la ginebra rosada que se elaboraba en Londres, elaboraron una mejor. Sin duda la finura alcohólica que otorgan los alambiques de Escocia en la ginebra son un referente de calidad. Contiene once ingredientes vegetales, entre los que destacan: raíz de iris, regaliz, brezo, cardo mariano o pino. Su fragante combinación (cítricos sobre todo, que arropan al enebro) consigue dejar en un segundo plano el alcohol. Elegante y refinada. De tacto suave, con un fresco final que mitiga el enebro y revindica su nutrido conjunto vegetal. Temperatura de servicio: 18º C. Consumo: combinada. PVP: 33 e.

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