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El pulso de Rioja: cien maneras de latir

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  • Laura López Altares
  • 2025-12-12 00:00:00

Forjada entre plagas, guerras y cataclismos, la primera Denominación de Origen de España –y una de las pioneras del mundo– cambió el destino del vino en nuestro país y se convirtió en una suerte de brújula para el resto de regiones productoras.
En esta tierra de vides prodigiosas y almas inconformistas conviven diferentes miradas: desde las bodegas centenarias a los pequeños proyectos que exploran la Rioja más escondida.
Entre todos han tejido un relato diverso y fascinante que hoy se enfrenta, como el resto del sector, a una crisis estructural que les está empujando a redefinir el viñedo y su propia idiosincrasia. Algunos de sus protagonistas más representativos nos narran a viva voz qué porvenir auguran a esta Rioja llena de memoria, pero efervescente como nunca.


Rioja es un planeta tan vivo, fascinante e inmenso que le habitan dentro cientos de riojas distintas, que se traducen en cientos de almas y posibilidades, en cientos de futuros por escribir. Asomarnos a su pulso vibrante y a su dinámica historia significa bailar con su raíz y su revolución, con su memoria de cepas prodigiosas y voces valientes.
"Si algo nos define es nuestra capacidad de evolucionar sin perder la esencia", destacaba Fernando Ezquerro –presidente del C.R.D.O.Ca. Rioja hasta la pasada primavera– en la presentación de Rioja, cien motivos para brindar, el libro conmemorativo del centenario de la Denominación de Origen. Su autor, el periodista Javier Pascual, afirma que la región que cambió el destino del vino en España (fue la primera D.O. del país y una de las pioneras del mundo) se ha convertido en "faro para el resto de regiones vinícolas españolas". Sostiene, siempre certero, que el secreto de su éxito reside en las personas que la escribieron, la escriben y la escribirán: "La emoción, la magia, la trascendencia y todo aquello que nos hace percibir en otra dimensión a los mejores vinos del mundo lo aportan las personas".  
Entre esas voces imprescindibles del territorio hay bodegas históricas, proyectos medianos y pequeños vignerons, y todos coinciden en que Rioja tiene una posición privilegiada dentro de la tormenta perfecta que se está viviendo en el mundo del vino... y en que jamás ha sido tan diversa y estimulante.
"Yo veo ahora una Rioja más dinámica y viva que nunca. También una Rioja mucho más policromática en su oferta y estilos. En los ochenta y los noventa quizá la oferta era más homogénea. Pero hoy, con la aparición de nuevos referentes, gente joven... hay una revolución hacia un estilo de vino mucho más de terroir, de viñedos especiales, de elaboraciones más inmediatas. Al mismo tiempo, Rioja tiene esa capacidad de seguir produciendo vinos finos, clásicos, referentes, pioneros, vanguardistas en su momento, que seguimos elaborando algunos", reflexiona Javier Bañales, director general de Bodegas Martínez Lacuesta. "Yo creo que esa policromía de Rioja también nos prepara para un futuro mucho más interesante, independientemente de las cifras", añade.

Regreso al futuro
Su visión panorámica y su afilada capacidad analítica lo llevan a anticiparse al papel que jugará la D.O.Ca. Rioja en los próximos años: "Para mí Rioja es sexy (en el sentido de despertar atracción) y eterna. Es pasado, presente y futuro siempre y cuando seamos inteligentes a la hora de gestionar el liderazgo. ¿Y qué puede pasar con el liderazgo? Que te duermas. Pero Rioja ha tenido esa evolución preciosa de segmentar,  de buscar orígenes en diferentes terruños. Y tendrá que tomar decisiones duras también, ajustar la oferta y la demanda con mucha regulación interna".
Como humanista (y optimista) convencido, Javier defiende que "el secreto del vino está en la piel. ¿Y dónde está la piel? En los seres humanos. Sigo creyendo que la revolución de Rioja tiene que venir por ahí. Cien años, cien personas, cien maneras de disfrutar. Hay que convertir el 100 en un número también atractivo y fresco, no solo solemne".
Javier enlaza esta convicción con el latir de los tiempos, y piensa que la búsqueda de vinos más ligeros está muy ligada a la forma de vida actual: "Nunca se ha hablado tanto del autocuidado, de la calma, de la inteligencia emocional. Tú quieres que la vida fluya y que el vino fluya, que acaricie, que tenga frescura, que esté equilibrado. Hablamos de vino, pero sobre todo hablamos de vivir. Y para comunicarlo tienes que acercarlo a la gente a través de personas que contagien esa energía. Y el conocimiento es importante, sí, pero ahora mismo no hace falta tanto conocimiento. Hacen falta más energía y pasión. Y amor".
Nada de esto es incompatible con la filosofía de Martínez Lacuesta; al contrario, la emblemática bodega de Haro integra esa pasión y esa energía en sus centenarias raíces, en ese "regreso al futuro" que resume a la perfección su hoja de ruta: "Somos auténticos porque hacemos los vinos en los que hemos creído toda la vida, que son los que realmente nos identifican. En mi opinión, aportamos esa herencia de la solera del vanguardismo riojano de comienzos del siglo XX, ese vanguardismo que luego se convierte en clásico. Martínez Lacuesta pone en valor el concepto del tiempo, la afinación, la finura, la elegancia y, sobre todo, la caricia de Rioja, estructurada pero fina".
La visión clásica y seductora del vino en la que cree Javier Bañales se inspira, en parte, en el Hollywood dorado: "Estamos hablando de Sean Connery, Paul Newman y Robert Redford, que se volvieron más interesantes conforme fueron cumpliendo años... pero sin perder la frescura".

Generosidad y riesgo
Para Marqués de Riscal, la bodega más mítica de Rioja Alavesa, ese estimulante clasicismo –al estilo Sean Connery– que nació como revolución ha caminado de la mano del riesgo desde 1858. De hecho, la campaña Risk All, lanzada para celebrar su premio al mejor viñedo del mundo en el certamen internacional World's Best Vineyards 2024, rinde tributo a esa valentía histórica.
"Arriesgar está en el ADN de la familia, en este proyecto de emprendimiento increíble desde sus orígenes, en plena depresión de la economía en España, con guerras carlistas por todas partes y una situación social compleja y convulsa. Fue muy importante para la zona que alguien de fuera, que había hecho fortuna en Burdeos, decidiese invertir a fondo perdido en el que sería el gran proyecto de Rioja", recuerda Luis Hurtado de Amézaga, director técnico de Marqués de Riscal.
 Todavía a día de hoy mantienen la mirada más allá, absolutamente comprometidos con la idea de devolver a Rioja, a la que definen como el motor de calidad de los vinos españoles, parte de lo que les ha dado. "La preservación del territorio y del paisaje, de estos viñedos, y asegurar el futuro de los pueblos y sus viticultores es nuestra principal guía. Desde que asumí la dirección de las bodegas, nos hemos volcado en el programa de reconversión del viñedo y en la subida de precios de la uva precisamente para evitar que se abandone este territorio y animar a las nuevas generaciones a seguir cultivando viña transmitiéndoles que se pueden ganar la vida con ello".
Ese ambicioso plan incluye reestructurar parte del viñedo, sustituyendo las parcelas que no ofrecen la calidad deseada por una tipología de Tempranillo de mayor potencial –de las casi 1.000 hectáreas que trabajan, unas 500 fueron plantadas antes de 1970–. La bodega también apoyará financieramente a los viticultores, cubriendo inicialmente los gastos hasta que la uva llegue a alcanzar la excelencia y pueda venderse a un precio más alto.
"Estamos adoptando medidas no solo en nuestro propio viñedo, sino en las viñas de nuestros socios, agricultores y viticultores de la zona. El objetivo es mantener ese patrimonio absolutamente inigualable y esa reserva genética que tiene la Tempranillo gracias a su viñedo viejo. Y eso es lo que da carácter a los vinos de Rioja y lo que hace que sea tan atractiva", señala Luis Hurtado de Amézaga.
En esa misma línea, también han adoptado prácticas de agricultura regenerativa en sus suelos para mejorar la resiliencia del viñedo, haciéndolo más resistente a la sequía y las altas temperaturas.
Salvaguardar "la mayor concentración de viñedo viejo del mundo" ("si nosotros no hacemos este acto de responsabilidad, ¿quién lo va a hacer?", se pregunta) es la brújula que impulsa a una bodega que recibe más de 100.000 visitas al año con esa propuesta enoturística excepcional y que es consecuente hasta la raíz con su situación privilegiada dentro de la D.O.Ca. Rioja. "La tendencia a consumir menos, pero de mayor calidad, está beneficiando a todas aquellas bodegas que siempre hemos apostado por la calidad en los vinos y por los vinos más prémium. En ese sentido, a Marqués de Riscal esta complicada situación nos encuentra muy bien posicionados porque estamos especializados en hacer reservas y grandes reservas, que son casi un nicho dentro de la producción de Rioja".

Diversidad efervescente
Dentro de la dinámica Rioja Alavesa, Bodegas Baigorri se alza como otro de los proyectos más atractivos y consolidados, mirando al horizonte de la Denominación desde una etérea y orgánica estructura de vidrio que también respira bajo la tierra.
Simón Arina, enólogo de Baigorri, resume su aporte fundamental como "una nueva generación de vinos donde la gravedad es la máxima protagonista". Y alude a la necesidad de redefinir estrategias y abrir el abanico a nuevos modelos de negocio para  perfilar el porvenir de Rioja: "Tiene que mirar al futuro con nuevos retos y adaptarse al cambio porque está claro que en el tablero internacional ya no hay reglas en la percepción de cómo se entendían los ciclos en décadas anteriores. Esto requerirá que las instituciones apoyen al sector como un bien histórico cultural, no fomentando el consumo de alcohol directamente, pero sí con publicidad indirecta del mundo de la vitivinicultura regional".
También menciona la necesidad de que la Denominación de Origen atraiga y fije población en el entorno rural, impulse el turismo enológico y genere riqueza con el fin de garantizar el relevo generacional, uno de los grandes retos de la región.
Con más de medio siglo de historia, Viña Salceda es una de las bodegas más emblemáticas del territorio. Su mirada, entre la reverencia y la rebeldía, también se fija en la diversidad de una viña que, como apuntaban otros elaboradores, está atravesando un proceso de redefinición. "Ahora estamos en una situación un poco comprometida con la rentabilidad de los viticultores, pero se están tomando medidas que son importantes y que, a medio plazo, veo que nos van a aportar soluciones. Por ejemplo, toda la reducción de rendimientos que ha habido este año: si el rendimiento por parcela es el adecuado, yo creo que no va a hacer falta arrancar. No creo que haya que reducir la superficie vitícola, pero sí creo que hace falta redimensionar el modelo. Hay explotaciones con baja calidad que yo creo que van a desaparecer de forma natural, y esa superficie va a pasar a otras zonas de mayor calidad. Primero tiene que ocurrir esto, y después la rentabilidad va a venir sola porque el precio de la uva va a ser mayor", augura David González, enólogo de Viña Salceda.
Dice que la diversidad tremenda que hay en Rioja permite hacer cosas muy distintas y que, precisamente, esa es su propuesta como bodega de tamaño medio: ofrecer una gama lo suficientemente amplia como para atender a mucha gente con gustos distintos en diferentes momentos de consumo, desde los vinos más tradicionales a esos "guiños al movimiento de expresión de distintos parajes que está habiendo y que aportan a la marca el brillo de proyectos un poco diferentes, de vigneron".

La mirada del viticultor
Como bien señalaba Javier Pascual en Rioja, cien motivos para brindar, "la vertiginosa evolución de la viticultura riojana durante los últimos 25 años ha puesto el foco sobre un colectivo tan amplio y diverso como el que conforman los viticultores riojanos". Uno de ellos es Miguel Eguiluz, de Cupani, un pequeño proyecto familiar en San Vicente de la Sonsierra (Rioja Alta) que nos ofrece la visión sobre Rioja de "un viticultor de verdad que está en la viña todo el día, con los pies en la tierra, y no ve los números. Nosotros no llegamos a las 15.000 botellas en cinco referencias, así que vendemos parte de nuestra uva para financiarnos, y este modelo de negocio claramente es el futuro de los pequeños, porque si no estamos muertos. Lo hacemos para poder poner en valor esas pequeñas viñas".
Para Miguel, la coexistencia entre las bodegas más grandes y proyectos como el suyo es fundamental porque se complementan, y convierten a Rioja en un dinámico modelo de convivencia: "Ellos son los que llegan a todos los sitios, pero nosotros llegamos  al corazón de las personas y damos valor añadido a la zona".
Nos cuenta que confía en el futuro de Rioja porque este nuevo Consejo Regulador "puede darle lo que necesita, que es escuchar a la gente, lo más importante".
Otra visión de "la Rioja pequeñita" es la que nos muestra Carlos Sánchez, enfocado en narrar la esencia de pequeñas parcelas ubicadas en San Vicente de la Sonsierra y Labastida: "Es un lugar pequeño, pero a la vez con una diversidad de suelos, exposiciones... Hay mucho viñedo viejo aquí, casi todo en vaso, y posiblemente sea la zona con más microparcelación. Trabajamos todo en ecológico, buscando esa parte mucho más pura y sana de las uvas. Realmente, todos mis vinos son singulares porque puedes beberte esa parte tan pequeñita de un solo lugar".
La intuición juega un papel primordial en este proyecto –"dejamos las fermentaciones de cada parcela un poco libres, y no maquillar prácticamente nada lleva a un gran nivel de exigencia y de exquisitez en bodega"–, que muestra esa "Rioja más escondida" tan buscada en los últimos años, la Rioja de los viticultores.
Arturo Miguel, de Artuke, pertenece a una apasionada saga de viticultores, y desde Baños de Ebro reivindica la Rioja de los cosecheros: "Durante las décadas de los setenta, ochenta.... hasta los noventa, había muchas empresas familiares vinculadas sobre todo al viñedo: ellos mismos hacían el vino y luego lo comercializaban. Siempre he querido que no se perdiese ese valor conceptual".
A través de sus ojos, el futuro de Rioja también es esperanzador porque, al mirar diez años atrás, dice que nunca hubiera pensado que fueran a nacer tantos pequeños proyectos: "Siendo honestos, también nos gustaría que naciesen más. Yo creo que el gran reto que tiene Rioja es sobre todo el de humanizar los proyectos".
 Y así, entre memoria, pulso y porvenir, Rioja sigue multiplicando sus diversísimas y emocionantes voces: las de ese planeta vivo que late al ritmo de quienes se atreven a trabajarlo, revolucionarlo y hasta soñarlo.
Celebrar los cien años de historia de la Denominación de Origen es, en realidad, abrazar el presente de un territorio que no deja de vibrar, cosiendo cada una de sus vidas en uno de los relatos del vino más excitantes de todos los tiempos.