- Antonio Candelas
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- 2025-11-10 00:00:00
La D.O.P. Monterrei tiene clara su capacidad de adaptación a lo que el consumidor demanda, entre otras cosas porque tiene sobradas herramientas para generar interés. En un momento de blancos, y más concretamente de Godello, Monterrei se postula como un candidato a cubrir buena parte de esa demanada. Pero no solo de Godello vive este hermoso lugar. En una modificación reciente en su pliego de condiciones se han puesto las bases para mejorar las posibilidades de los productores con el objetivo último de ganar en competitividad y así desarrollar vinos adaptados a los momentos de consumo sin desatender el estilo que su ubicación les concede. Una muestra más de cómo el sector encuentra siempre el camino de la renovación.
Sin embargo, si algo caracteriza a esta denominación de origen es su capacidad de resiliencia. Los viñedos, que hunden sus raíces en suelos de pizarra, arcilla y granito siguen ahí, firmes frente al paso del tiempo y los contratiempos. Y los viticultores, lejos de rendirse, miran hacia adelante con más ganas de crecer.
En la actualidad, Monterrei atraviesa un momento de transformación y de optimismo. En apenas tres décadas desde su reconocimiento oficial como denominación de origen, ha conseguido consolidarse como un territorio con personalidad propia en el mapa vinícola gallego. Y no únicamente eso: la demanda de sus vinos, especialmente los blancos elaborados con la variedad Godello, no ha dejado de aumentar.
La Godello, que hace no tantos años era una variedad minoritaria y casi olvidada, se ha convertido en uno de los grandes tesoros de Galicia. Su prestigio crece en restaurantes, vinotecas y mercados internacionales, donde cada vez se escucha más el nombre de Monterrei junto al de otras denominaciones en donde se cultiva.
El presidente del Consejo Regulador de la D.O.P. Monterrei, Manuel Vázquez, que asumió el cargo en octubre de 2024, resume bien la situación: "Hace no mucho la producción estaba equilibrada: un 50% de tinto y un 50% de blanco. Hoy hablamos ya de un 70% de blanco y un 30% de tinto. Monterrei tiene un gran tirón gracias a unas condiciones idóneas para el cultivo de la vid: un clima que refleja la Galicia continental y unos terrenos fácilmente cultivables".
Pero, además de esta buena marcha en lo comercial, Monterrei ha estrenado el pasado verano un nuevo pliego de condiciones que actualiza las normas de producción. Son cambios diseñados para abrir el abanico de posibilidades, dar más libertad a los elaboradores y, en definitiva, garantizar que esta denominación siga siendo competitiva y atractiva en el futuro.
Un lugar con mucho futuro
Hablar de Monterrei es hablar de un valle con siglos de tradición vinícola. El río Támega cruza estas tierras antes de dirigirse a Portugal, y a sus orillas se asientan los viñedos que han dado sustento a generaciones y generaciones de familias. La historia documentada nos habla de un territorio vinculado al vino desde hace más de dos mil años. Fue aquí, en Mourazos (Verín), donde un propietario romano asentó su villa agrícola de A Muradella, y donde se halló el grupo escultórico de Dionisos y Ampelos, actualmente custodiado en el Museo Arqueolóxico de Ourense. Desde entonces, la viticultura no ha dejado de formar parte de la identidad de Monterrei.
Las órdenes religiosas tuvieron también un papel fundamental en la expansión del cultivo de la vid, y documentos como la Carta Puebla de Verín, del año 1183, ya incluían disposiciones legales sobre el uso y la comercialización del vino. Más adelante, incluso la política imperial dejó su huella: Felipe II nombró virrey de las dos Américas a Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, V conde de Monterrey, que viajó a México y Perú acompañado de personas de la comarca. Con ellos, probablemente, viajaron también prácticas vitícolas y variedades que dejaron rastro en el nuevo continente.
En Monterrei se conserva, además, la red más relevante de lagares rupestres de Galicia: más de 50 estructuras excavadas en roca natural, de diferentes tamaños y morfologías, que servían como base para el prensado de la uva. Muchos se destinaron inicialmente a la elaboración de blancos y claretes, y en algunos casos fueron adaptados más tarde para vinificar tintos. Se encuentran a pie de viñas o en antiguos castros, y son un testimonio único de la importancia histórica del vino en esta tierra.
En el siglo XVIII, los viñedos eran omnipresentes, como recogen las entrevistas del catastro del Marqués de la Ensenada. En tiempos más recientes, en 1965, la creación de la Cooperativa de Monterrey marcó un hito al impulsar la comercialización del vino de la zona. Esta entidad llegó a comprar hasta cuatro millones de kilos de uva al año a 600 viticultores. Sin embargo, la emigración, el cierre de la cooperativa y el abandono de tierras pusieron el viñedo al borde de la desaparición.
La recuperación llegó en los años ochenta, con una profunda reestructuración del viñedo y la apuesta por los vinos de calidad. Ese esfuerzo colectivo culminó en el reconocimiento oficial de la denominación de origen, aprobado en 1994 por la Consellería de Agricultura, Gandería e Montes de la Xunta de Galicia.
Lo que distingue a Monterrei dentro del mosaico gallego de denominaciones es su clima más continental. A diferencia de las comarcas atlánticas, aquí los veranos son secos y calurosos, y los inviernos fríos. Esa amplitud térmica, unida a la diversidad de suelos, permite elaborar vinos con un carácter distinto.
En el caso de la Godello, esa diferencia se traduce en vinos blancos aromáticos, frescos y equilibrados, con buena acidez y un potencial de guarda que sigue sorprendiendo a muchos consumidores. Por eso no es ni mucho menos extraño que cada vez más bodegas apuesten por vinificaciones en barrica o sobre lías, lo que muestra que esta uva tiene mucho recorrido.
La demanda lo confirma: los blancos de Godello de Monterrei han encontrado su sitio en el mercado. Son vinos versátiles, que funcionan tan bien en la hostelería de alto nivel como en el consumo doméstico, y que ofrecen una alternativa al omnipresente albariño. Esa combinación de calidad y precio competitivo los convierte en una opción cada vez más buscada. Pero Manuel Vázquez subraya: "Aunque pueda parecer que Monterrei es solo Godello y Mencía, aquí tenemos muchas más variedades que queremos trabajar para que se las reconozca. La Tempranillo lleva con nosotros desde siempre, contamos con Sousón entre otras y hasta con una tinta muy minoritaria, la Zamarrica, que queremos rescatar. En blancos, además de la Godello, tenemos Treixadura, Albariño y otra autóctona muy nuestra: la Monstruosa de Monterrei".
La riqueza varietal es, precisamente, una de las cartas con las que esta Denominación pretende diferenciarse en el futuro y alejarse de la monotonía que parece inundar un lugar cuando el éxito de variedades conocidas puede acomodar a la zona.
Flexibilizar para acertar
El nuevo pliego de condiciones de la D.O.P. Monterrei, aprobado este verano, supone un cambio de fondo en la manera de entender la Denominación. Se trata de una actualización que busca modernizar la normativa, alinearla con la realidad del mercado y dar más libertad a quienes elaboran vino en la comarca.
Una de las novedades más comentadas es la posibilidad de elaborar rosados bajo el amparo de la Denominación. Hasta ahora, Monterrei se centraba exclusivamente en tintos y blancos, pero la apertura a los rosados responde tanto a la demanda creciente de este tipo de vinos como a una realidad de consumo. Como señala Manuel Vázquez, "la medida también busca compensar la caída del consumo de tinto. Ahora podremos ofrecer al mercado un abanico más amplio, aunque siempre teniendo en cuenta que estas modificaciones deben ir avaladas por estudios de consistencia histórica".
Otra modificación importante es la ampliación del territorio. Nuevas parroquias de Monterrei, Cualedro y Laza pasan a formar parte de la D.O.P., además de las de Riós, que hasta ahora estaban solo parcialmente incluidas y ahora se integran en su totalidad. Esto supone un reconocimiento a viñedos que ya tenían una fuerte tradición vitícola y cohesionar más el territorio.
Se elimina además la distinción entre variedades preferentes y autorizadas: a partir de ahora, basta con que las uvas empleadas estén dentro de la lista admitida. Este cambio, aparentemente técnico, da un margen mucho mayor a bodegas y viticultores para mostrar la riqueza varietal que mencionaba el presidente.
Los rendimientos máximos por hectárea también se han ajustado: 13.200 kilos en blancas y 10.000 en tintas. El objetivo es mantener un equilibrio entre cantidad y calidad, pero sin perder competitividad para los viticultores.
En el plano enológico, desaparecen restricciones que limitaban la práctica. Se levanta la prohibición de utilizar trozos de madera en elaboración o crianza, se elimina la obligación de que un 60% del vino proceda de variedades antes consideradas preferentes y se flexibilizan las normas sobre mezcla de cosechas.
Por último, se modifican parámetros analíticos: en los tintos, la acidez mínima baja a 4 g/l de ácido tartárico, lo que favorecerá vinos más redondos, mientras que en los blancos se amplía el límite máximo de anhídrido sulfuroso a 200 mg/l, un ajuste que busca garantizar estabilidad y conservación.
En conjunto, estos cambios no suponen una ruptura con la identidad de Monterrei, sino más bien una puesta al día que refuerza sus posibilidades en el mercado.
Preparados para avanzar
El futuro de Monterrei se construye sobre varias bases sólidas: la buena acogida de sus vinos, la modernización de su normativa y el dinamismo de sus bodegas. A día de hoy, la D.O.P. cuenta ya con 30 proyectos en marcha, una cifra significativa para ser la denominación más pequeña y joven de Galicia.
El presidente, Manuel Vázquez, confía en que este dinamismo se mantenga y crezca: "Estamos viendo cómo se incorporan nuevos proyectos y cómo el enoturismo se convierte en una pata más del sector. La gente quiere conocer dónde nacen los vinos, recorrer los viñedos, visitar las bodegas y disfrutar de la gastronomía local. Y Monterrei tiene mucho que ofrecer en ese sentido".
El enoturismo, en efecto, aparece como una gran oportunidad para la comarca. Monterrei cuenta con un patrimonio histórico que refuerza la experiencia: el castillo que domina el valle, las iglesias románicas, las huellas romanas de A Muradella o los lagares rupestres. Todo ello, unido a una gastronomía local tan rica como la gallega, convierte la visita en un plan completo. Las bodegas han comenzado a abrir sus puertas, ofrecer catas comentadas y diseñar rutas que combinan paisaje, historia y vino. Esta tendencia puede convertirse en una fuente adicional de ingresos y en la mejor manera de fidelizar consumidores.
Más allá del turismo, el sector trabaja con la vista puesta en los mercados internacionales. La Godello ya se ha ganado un lugar en cartas de vino en ciudades como Nueva York, Londres o Tokio, y Monterrei quiere que su nombre suene con fuerza en esos escenarios. La clave estará en seguir transmitiendo la singularidad de sus vinos: un blanco de carácter continental, equilibrado, con identidad propia frente a otras zonas gallegas.
Otro de los grandes retos es la sostenibilidad. Los incendios del pasado verano recordaron la fragilidad del ecosistema, y los viticultores son cada vez más conscientes de que el futuro pasa necesariamente por un manejo responsable del entorno natural.
La recuperación de variedades minoritarias será también un eje de futuro para dar visibilidad a esta diversidad que puede abrir nuevas oportunidades de mercado y, al mismo tiempo, reforzar la identidad de la comarca.
El futuro de Monterrei también dependerá del relevo generacional. Durante décadas, la emigración y el abandono de tierras fueron una amenaza para el viñedo, pero hoy se observa un fenómeno alentador: jóvenes viticultores, algunos formados en escuelas de enología dentro y fuera de Galicia, están regresando o iniciando proyectos en la zona. Este perfil aporta nuevas ideas y apuesta por vinos con una impronta personal que enriquecen la oferta global de la D.O.P.
En definitiva, Monterrei afronta los próximos años con ilusión y con un plan de acción que combina tradición, adaptación y proyección internacional. El propio Manuel Vázquez lo resume en pocas palabras: "Somos la D.O.P. más joven y más pequeña de Galicia, pero tenemos un gran potencial. Y lo vamos a aprovechar".
Monterrei ya ha demostrado que sabe aprovechar y articular las oportunidades que se le presentan con nuevas normas, más bodegas, proyectos de enoturismo en marcha y una clara vocación por mostrar al mundo la riqueza de sus variedades. Todo apunta a que este valle seguirá dando mucho que hablar en el panorama vinícola gallego y más allá.



