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Vinos

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Inventos del vino: sacacorchos

  • Laura López Altares
  • 2025-12-09 00:00:00

Desde los primigenios artilugios sin palanca a los modelos más sugerentes y vanguardistas, este revolucionario artefacto marcó un hito en la historia del vino con su sencillo mecanismo para extraer corchos.


Armado siempre con una sinuosa espiral que penetra en el tapón de corcho para poder desprenderlo de la botella y disfrutar así del líquido que custodia con tanto celo, el sacacorchos es uno de los grandes inventos de la historia del vino, y forma parte de su sugerente liturgia desde hace siglos.
Aunque la primera mención escrita sobre él, allá por 1681, hablaba de un "gusano de acero para extraer los corchos de las botellas", se refería más bien a un artilugio bélico con el que se reparaban algunas armas. Una relación de lo más sorprendente.
Es curioso también que en el volumen VII de la Bullipedia: Vinos. El origen y la evolución del vino, sugieran que pudo existir un sacacorchos primigenio... ¡en la Edad Media! "El uso del corcho quedó restringido y desapareció durante la Edad Media. Motivo por el que sorprende que, en el siglo IX, un irlandés llamado Sedulius Scottus mencionara algo parecido a un sacacorchos de hierro. Nos cuesta entender la conexión de esta mención con cualquier realidad de la época, pues ni las botellas llevaban corchos ni, por tanto, era necesario ningún artilugio similar", apuntan, y su teoría es que el misterio es fruto de alguna traducción despistada.
Era nuestro deber detectivesco contarlo; aunque, de vuelta a la historia oficial del sacacorchos, nos interesa su verdadero despertar, que comenzó cuando se empezaron a fabricar las botellas rectas en el siglo XVIII. Hubo que esperar al 24 de agosto de 1795 para que se aprobase la primera patente oficial de un sacacorchos, invento del clérigo y escritor inglés Samuel Henshall. Su diseño incorporaba un pequeño disco entre la espiral y el mango –el Henshall button– que permitía que el tirabuzón dejara de penetrar el corcho al llegar al tope y ayudaba a romper el sello entre el corcho y el vidrio para que la extracción fuera más sencilla.
Tras este hito histórico, el siglo XIX fue testigo de una explosión de modelos y patentes: de palanca simple, de hélice más larga y afilada, con mango de madera, hueso o metales ornamentados, de diseños más ergonómicos... A finales del XIX, Carl F. Wienke revolucionó el mundo de los sacacorchos con el mítico diseño de palanca popularizado por los camareros. Más tarde, llegarían los sacacorchos con alas, de vacío, de aire comprimido, eléctricos... a cada cual más práctico y vanguardista.
En España, la historia del sacacorchos no se entiende sin la figura de Ramón Brucart, que a principios de los noventa inventó para TEX el primer sacacorchos de doble palanca articulada: el sacacorchos Pulltap’s®, que se convirtió en el sacacorchos más usado por los profesionales del vino en todo el mundo.
 "En los años setenta, los sacacorchos eran rudimentarios, como mucho de una sola palanca. Entonces, el primo de Ramón, que trabajaba en Torres, lo retó a él, que estaba haciendo inventos para la panadería de la familia, a que hiciera algo pequeño, portátil y que fuera funcional", explica Ricard Flores, del Departamento de Marketing de Pulltex. De aquel desafío nació el primer sacacorchos de Ramón Brucart, aunque, por problemas con la sociedad que había montado con su primo, tuvo que volver a empezar. Pero este inventor prodigioso no se rindió, y acabó ideando el icónico basic de doble palanca o pulltap's. Presentó la idea a Adolfo Dordella, fundador de TEX, y ambos se asociaron, cambiando el nombre de la compañía por Pulltex junto a un tercer socio: "Realmente yo creo que se juntaron un industrial que fabricaba, Ramón que era más visionario y Adolfo, que estaba más enfocado a ventas", comenta Ricard. El memorable inventor falleció la primavera pasada, aunque su legado, con más de 15 patentes diferentes relacionadas con el vino, es ya eterno.
Otra compañía española muy relevante en la historia del sacacorchos es BOJ Global, la firma de Eibar (Gipuzkoa) fundada en 1905 y especializada en metalurgia que "empezó a aplicar su saber hacer a objetos de uso cotidiano" en los años treinta.
Fue entonces cuando el diseñador industrial David Olañeta, hijo de Bernardo y padre de Cecilia y Santiago –la tercera generación al frente de BOJ en la actualidad–, inventó "un sacacorchos de doble palanca cuya silueta, con los engranajes como ojos y las palancas como alas, recordaba claramente a un búho, y el modelo fue inmediatamente patentado".
Cuentan que, desde entonces, el Búho se convirtió en uno de sus grandes éxitos y en un icono del diseño industrial español: han vendido millones en todo el mundo, y algunas de sus versiones se han expuesto en museos "como ejemplo de objeto cotidiano convertido en pieza de cultura popular".