- Laura López Altares
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- 2026-02-10 00:00:00
Desde hace más de 130 años, Bodegas Martínez Lacuesta ha convertido el tiempo en su mayor aliado. Como afinadores de vinos, reivindican la osadía de mantenerse fieles a su memoria, que ha cristalizado en dos creaciones excepcionales: La Centenaria 2022 y el vermut Conzia.
Haro no solo se habita, es casi una forma de entender el vino y la vida. Quienes pertenecen de corazón a esta ciudad riojana hablan con orgullo y pasión insondable de un vínculo que va mucho más allá de lo cotidiano: la transforman, la impulsan y entrelazan sus destinos para siempre. Así lo hizo la familia Martínez Lacuesta hace más de 130 años, sellando un pacto eterno con esta tierra, que despegó en la segunda mitad del siglo XIX tras la gran catástrofe que asoló el viñedo francés, primero con el oídio y después con la filoxera.
En aquel momento de ebullición, Eloy Martínez Pérez fundó Martínez Lacuesta junto a su hijo Félix, la raíz de una de las bodegas más emblemáticas de Rioja Alta. Ambos –especialmente el visionario Félix– sintieron el impulso de "crear un vino para las clases medias, de calidad y embotellado, alejado de los graneles". José Luis Martínez-Lacuesta recoge su fascinante historia en el libro Martínez Lacuesta 1895-2020, 125 años de una bodega familiar, que culmina en los albores de una nueva etapa. Porque, como señala Javier Bañales, director general de Bodegas Martínez Lacuesta: "Reivindicamos la originalidad y la osadía de mantenernos fieles a nosotros mismos. Seguimos creyendo en afinar los vinos, en explorar el tacto para acariciar las bocas".
Caricia eterna de Rioja
En esta histórica bodega se definen como "afinadores de vino", y se alían intensamente con el tiempo para alcanzar esa elegancia y finura: "Esa caricia de Rioja, estructurada pero fina". La autenticidad de Martínez Lacuesta parte de su memoria y de aquel espíritu vanguardista que hoy define su porvenir: "Es un regreso al futuro", apunta un entusiasta Javier Bañales. Y la vanguardia –recuerda– siempre acaba convirtiéndose en clasicismo.
Pero eso no implica, ni mucho menos, conformismo o falta de atractivo, sino todo lo contrario. Javier Bañales defiende una visión clásica y seductora del vino, comparándola con las grandes estrellas del Hollywood dorado –Sean Connery, Paul Newman o Robert Redford–, que con los años se volvieron incluso más interesantes, sumando carácter, magnetismo y profundidad sin perder frescura.
Tras un emocionante proceso de redescubrimiento, Martínez Lacuesta ha vuelto a la raíz, a su identidad, y ha reafirmado su vocación por las crianzas largas: "Es nuestra manera de ser coherentes con lo que somos, elaborar únicamente vinos que nos definan y que cuenten una historia", explica su director general.
Las voces de una nueva era
Coincidiendo con la celebración de su 130º aniversario el pasado año, Martínez Lacuesta fue un paso más allá, cristalizando su manera de entender el tiempo, la fidelidad a un estilo y su permanente inquietud creativa. De ese impulso nacieron dos creaciones que funcionan como una declaración de principios.
La Centenaria 2022 encarna la (r)evolución de la casa, mirando directamente al viñedo y su memoria. Nacido de viñas centenarias de vidueño –Tempranillo y otras variedades–, es una interpretación contemporánea (y tremendamente evocadora) de lo que se hacía en Rioja hace cien años. Un ejercicio de memoria activa, elaborado con mínima intervención y una atención artesanal, catando barrica a barrica. Su mirada al pasado no es solo un gesto nostálgico: funciona como un faro, el punto de referencia desde el que la bodega proyecta al mundo su manera de entender el vino.
Conzia es un vermut artesanal absolutamente inesperado y auténtico, concebido a partir de una pregunta inevitable: "¿Por qué no ser también afinadores de vermuts?". Este enigma líquido, creado a partir de una combinación secreta de botánicos custodiada por la familia Martínez Lacuesta desde hace casi un siglo, deja que sus embriagadores matices se desplieguen lentamente, "como capítulos de una historia escrita durante generaciones". Su bellísima etiqueta, inspirada en el arte renacentista, refleja su vocación de ser un puente entre lo terrenal y lo etéreo.
Dos creaciones distintas, pero unidas por una misma idea: que lo excepcional surge cuando entran en juego tiempo y afinación.
Bodegas Martínez Lacuesta
Paraje Ubieta, s/n
26200 Haro (La Rioja)
Tel. 941 310 050
Instagram: @bodegasmartinezlacuesta
Facebook: @MartinezLacuesta

