- Laura López Altares
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- 2026-04-13 00:00:00
La histórica cooperativa Cuatro Rayas, que explora nuevas formas de dar voz a sus viñas viejas de Verdejo mediante elaboraciones singulares, fue la primera en reivindicar, hace ya ochenta años, la creación de una figura de calidad que protegiera la variedad reina de la zona.
Quien se asoma a la dura belleza de las tierras castellanas de Rueda no solo se asoma a un paisaje; también se asoma a su memoria, a cientos de historias enredadas entre sus cepas más viejas. Desde uno de los viñedos más antiguos de la comarca, Roberto L. Tello, enólogo de Bodega Cuatro Rayas, explica cuál es la estrella del norte de la histórica cooperativa: "Hay un amor muy grande por el patrimonio, por la viña, y por eso estamos aquí todos nosotros".
En 2019, decidieron dignificar sus viñedos más viejos –las más de 300 hectáreas que superan los 30 años– estudiando a fondo los suelos, retribuyendo al viticultor por hectáreas y cuidando con absoluta dedicación las parcelas más excepcionales, donde nacen sus vinos singulares. "Lo que buscamos aquí es la identidad cultural de la viña, un perfil más auténtico, más arraigado a la zona. Nos dimos cuenta de que con estos viñedos podíamos hacer algo exquisito, algunos de los mejores vinos de Rueda y de España, y decidimos recuperar todo lo bueno que se hacía antiguamente en la viña", explica Roberto.
Esa defensa del viñedo viejo revela otra forma de entender la viticultura: rendimientos más bajos, suelos más sanos –nutridos según sus necesidades con abonos orgánicos– y una poda minuciosa –sobre todo, la poda en verde–. Porque estas cepas que han sobrevivido a generaciones ofrecen la expresión más pura de la Verdejo, aunque su reivindicación es casi centenaria.
Reivindicaciones pioneras
El 24 de enero de 1935, en pleno impulso cooperativista de la segunda república, se fundó la Bodega Cooperativa de La Seca. El médico del pueblo, Fermín Bedoya, la promovió para mejorar la vida de los viticultores y la calidad de sus vinos.
Esa fuerza colectiva impulsó la construcción de las primeras naves de "una bodega anárquica y didáctica", como la define Elena M. Oyagüe, directora técnica de Cuatro Rayas. "Se va construyendo durante los años de la Guerra Civil, poco a poco, y cada nave es diferente. De hecho, se ve que en algunas de ellas ya no hay vigas de metal porque todo se destinaba a fabricar armamento", cuenta.
Entre aquellas naves cargadas de memoria descubrimos un documento clave para entender la historia de Rueda: en 1946, los socios viticultores de la cooperativa ya propusieron crear una Denominación de Origen ante la presencia de "especuladores" que mezclaban la Verdejo con "vinos más baratos", desvalorizando la uva y poniendo en peligro su medio de vida. "Toda nuestra riqueza, todo nuestro patrimonio, y todo nuestro porvenir vinícola, está supeditado a la conservación e intensificación de la vinífera VERDEJO, que es la peculiar de la zona", escribieron a las autoridades en una carta recogida por el historiador Enrique Berzal de la Rosa en el libro conmemorativo del 90º aniversario de Cuatro Rayas.
La identidad cultural de la viña
Ochenta años después, el convencimiento de que la Verdejo es capaz de alumbrar grandes vinos blancos continúa marcando el rumbo de la bodega con nombre de encrucijada –inspirado en su vino más emblemático, bautizado así por el pago donde confluyen los caminos de La Seca, Rueda, Pozaldez y Medina del Campo–.
Esa idea alcanza su expresión más pura en los vinos singulares de Bodega Cuatro Rayas, elaborados con un mimo extraordinario: mesa de selección, prensados suaves, levaduras autóctonas, microvinificaciones... De esa filosofía nacen creaciones tan personales como Cuatro Rayas Longverdejo, certera y compleja panorámica de Rueda que mezcla Verdejo de Segovia –la finura y verticalidad de la arena– y Valladolid –la fabulosa rusticidad del canto rodado–; Pisuerga, que nada a contracorriente con una originalidad crujiente y adictiva (en sus versiones blanca y tinta); Amador Díez, su "vino de arena", un precioso homenaje al mítico presidente de la cooperativa; o su 61 Dorado en rama, "un vino inclasificable", emocionante y deliciosamente evocador.
En cada uno de ellos se entrelazan comunidad, paisaje y futuro; y en todos resuena la memoria viva de Rueda.
Bodega Cuatro Rayas
Camino de la Fuentecilla, s/n
47491 La Seca (valladolid)
Tel. 983 816 320
Instagram: @bodegacuatrorayas
Facebook: @bodegacuatrorayas



