- Antonio Candelas
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- 2025-11-05 00:00:00
Hace ya 16 años que la Guía del Vino Cotidiano salió a la luz por primera vez con una idea sencilla pero poderosa: demostrar que disfrutar de un buen vino no tiene por qué ser caro.
El vino es mucho más que una bebida fermentada: es cultura, territorio, historia líquida que viaja en cada botella. Por eso, mantener el precio máximo en 15 € por botella no es solo una decisión práctica, sino también un acto de coherencia con nuestros lectores. Queremos seguir demostrando que, con un presupuesto razonable, es posible acceder a vinos llenos de carácter, elaborados con pasión y respeto por la tierra. Cada euro invertido debe transformarse en una experiencia que valga la pena, en una emoción que conecte con el trabajo de quienes hacen posible cada cosecha.
Pero el contexto actual nos invita a reflexionar. El sector del vino está atravesando retos profundos que no podemos ignorar. El primero, quizá el más evidente, es el impacto del cambio climático. El clima se ha convertido en un factor impredecible: sequías que agrietan los suelos, heladas que castigan los brotes, lluvias que llegan fuera de temporada y complican el trabajo en el viñedo. Cada vendimia es hoy una batalla contra la incertidumbre, y quienes trabajan la vid lo hacen con una resiliencia admirable, intentando proteger la esencia de cada terruño.
A esta dificultad se suman los aranceles impuestos por el Gobierno estadounidense, que limitan las oportunidades de nuestras bodegas en mercados internacionales. El vino español, que lleva en cada botella el esfuerzo de generaciones, se enfrenta así a barreras comerciales que penalizan su competitividad. Y, como si fuera poco, el consumo desciende bajo premisas de dudosa credibilidad. El vino no es un simple producto de consumo: es motor económico de zonas rurales, es generador de empleo, es parte de nuestra identidad cultural. Su consumo moderado, enmarcado en el estilo de vida mediterráneo, no solo es compatible con una dieta saludable, sino también un acto de apoyo a toda una cadena de valor que abarca desde el viticultor hasta el consumidor final.
En este escenario, nuestra guía adquiere más relevancia que nunca. Queremos que sea una herramienta práctica y fiable, una brújula para quienes buscan vinos que emocionen sin vaciar el bolsillo. Este año hemos catado y evaluado más de 800 vinos con el mismo rigor que nos caracteriza: solo aquellos que alcanzan 86 puntos o más forman parte de esta selección. Como es tradición, los vinos con mejores puntuaciones reciben nuestros reconocimientos: Medalla de Plata para los que obtienen entre 86 y 89 puntos, Medalla de Oro para los que alcanzan entre 90 y 92 puntos, y el máximo galardón, Medalla de Gran Oro, para aquellos que sobresalen con 93 puntos o más.
El objetivo sigue siendo claro: acercar a cada lector vinos que merecen ser descubiertos, vinos que hablan de paisajes y personas, que transmiten identidad. No importa si eres un apasionado del vino con años de experiencia o si apenas estás comenzando a explorar este universo: esta guía está pensada para todos. Queremos que te resulte fácil elegir un vino para una cena improvisada, para una celebración familiar o para disfrutar de un rato de tranquilidad al final del día.
El vino es una expresión de nuestra manera mediterránea de entender la vida. Sentarse a la mesa es parar el tiempo, compartir historias, disfrutar de los sabores y aromas que nos conectan con nuestra tierra. Una copa de vino bien elegida es el compañero perfecto para esas conversaciones largas y pausadas, para esos ratos en los que el bienestar se mide en risas y momentos, no en prisas ni productividad. En un mundo cada vez más acelerado, beber vino con moderación es una forma de anclarnos a nuestra raíces, de recuperar el placer de lo sencillo.
A lo largo de estos 16 años hemos visto cómo la industria vinícola ha evolucionado: nuevas generaciones de viticultores se suman a proyectos familiares, bodegas innovadoras experimentan con variedades autóctonas y se recuperan viñedos históricos que parecían condenados al olvido. Hemos sido testigos de esa transformación y nos enorgullece seguir ofreciendo una guía que conecta todo ese esfuerzo con el consumidor final.
Nuestro más sincero agradecimiento va para todos los que hacen posible esta aventura: a los viticultores, guardianes de los viñedos que enfrentan cada temporada con valentía; a los enólogos y bodegas, que convierten el fruto en arte; a los distribuidores y tiendas, que acercan cada botella a nuestra mesa; y, por supuesto, a ti, lector, que año tras año confías en nuestras recomendaciones. La Guía del Vino Cotidiano es un homenaje a todos ellos y una invitación a ti para que sigas explorando y disfrutando de este lujo al alcance de todos.
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