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Vinos

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Un hermoso Pacto con la memoria

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  • Redacción
  • 2025-11-10 00:00:00

Viñedos El Pacto es un proyecto perteneciente a la Compañía de Vinos Vintae, que trabaja con gusto exquisito por un reconocimiento merecido al Alto Najerilla riojano en cuestiones vitícolas al más alto nivel cualitativo. Son vinos de paisaje en mayúsculas, pero también de merecida memoria.


Hay paisajes que guardan secretos, murmullos antiguos que se sienten al caminar entre viñas viejas y bancales soleados. El Alto Najerilla, uno de los rincones más encantadores de Rioja, tiene esa magia. Aquí, en pueblos como Badarán, Cárdenas o Cordovín, la vid ha dibujado durante siglos la vida de sus gentes, aunque la historia no siempre les otorgara el protagonismo merecido. Hoy, gracias a proyectos como Viñedos El Pacto, esa memoria retorna con fuerza, transformando este rincón en una de las zonas más vibrantes y prometedoras de Rioja.

Valiente resurgir
La de esta comarca es una tradición vitícola tan profunda que se pierde en los pliegues de la historia. Pueblos cuyos nombres guardan raíces romanas vinculadas al vino, como Cordovín. En el siglo XI ya aparecen documentos que hablan de estos pueblos como productores, cuando otros que hoy presumen de viña en Rioja aún no figuraban en el mapa. En tiempos de la Reconquista, Nájera fue un núcleo de gran protagonismo cultural y político, mientras monasterios como Yuso y Suso son custodios de las primeras palabras escritas en castellano. Todo ello corona la memoria cultural de un valle donde la viña siempre estuvo presente.
Sin embargo, la historia moderna de Rioja se tejió en otros territorios. Cuando en el siglo XIX se consolidó el modelo de bodegas inspirado en Burdeos, fueron las localidades cercanas al ferrocarril las que atrajeron el foco y la inversión. El Alto Najerilla quedó en la sombra, cultivando vinos para el consumo local, sin que su singularidad se proyectara más allá de sus colinas. Esa sombra explica el impulso apasionado de quienes hoy reivindican este terruño.
Entre ellos están Richi Arambarri y Raúl Acha, descendientes de este rincón riojano alejado de los focos de la Rioja más centelleante e ideólogos de esta luminosa locura. La primera cosecha de El Pacto llegó en 2009, y desde entonces buscan rescatar la poderosa esencia de los vinos de la Sonsierra y del Alto Najerilla.

La elocuencia del paisaje
Viñedos El Pacto no es un nombre elegido al azar. Es un compromiso entre generaciones, entre la memoria de quienes cultivaron estas tierras y la mirada actual que reconoce su valor. También es un pacto con la naturaleza: todo el viñedo se trabaja en ecológico, respetando un paisaje donde el policultivo aún resiste. Entre cepas de Garnacha o Viura, crecen higueras, nogales, almendros y membrillos; entre las parcelas se alzan encinas y robles, recordando que la viticultura aquí no es monocultivo, sino un mosaico vivo que se extiende también a la diversidad varietal. En estas laderas de suelos arcillo-ferrosos y aluviales, conviven viñas de más de 80 años donde las cepas de Garnacha se entrelazan con Tempranillo, Graciano, Viura, Malvasía o Maturana Blanca. La diversidad genética es un tesoro que se expresa en vinos llenos de matices, reflejo de un viñedo histórico que nunca se homogeneizó. Cárdenas, por ejemplo, es uno de los pueblos riojanos con mayor porcentaje de viña vieja, y solo en este municipio Viñedos El Pacto cuida casi 20 hectáreas repartidas en más de 50 parcelas, un ejemplo claro de minifundio y de paisaje con enorme personalidad.
La colección tiene siete elaboraciones de gran singularidad: dos vinos de zona (El Pacto de la Sonsierra tinto y El Pacto del Alto Najerilla blanco), que componen la base de una pirámide expresiva de gran valor enológico. En el siguiente escalón, El Pacto de Cárdenas Ojo de Gallo, un vino de pueblo vibrante, fresco y jovial que nace de tres viñas centenarias y una de 1957, todas del municipio de Cárdenas. El relato líquido continúa con dos Viñedos Singulares, Valdechuecas en Cárdenas y Riojanda en Navaridas, que hablan del valor patrimonial y cultural de la viña vieja cultivada con exquisito conocimiento. A continuación, un homenaje a Jesús Acha, padre de Raúl Acha (director técnico del proyecto): dos vinos de bandera, un blanco y un tinto pensados para la eternidad. Por último, Finca Malacara, procedente de una sola parcela de 1946 con cepas exclusivamente de Mazuelo.
Hoy, Rioja mira al Alto Najerilla. Lo que fue un territorio a la sombra emerge como un lugar de autenticidad natural. En el centro de esa reivindicación está Viñedos El Pacto, que demuestra que sus vinos son memoria líquida que nos conecta con quienes nos precedieron y nos invita a imaginar el futuro. 

Viñedos El Pacto
Ctra. Nájera-Uruñuela, s/n
26300 Nájera (La Rioja)
Tel. 941 271 217
www.vinedoselpacto.com