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El arte de cultivar en la frontera

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  • Antonio Candelas
  • 2025-12-09 00:00:00

Si buscas el alma auténtica de la Ribera del Duero, esa que desafía límites y se atreve a mirar de frente al horizonte, tienes una cita en Pagos de Anguix.


Aquí, en el extremo norte de la Denominación, donde la vid se aferra con valentía y sueños a un paisaje dibujado por los extremos, nace el concepto revolucionario de las Riberas de Frontera, una manera muy hermosa de replantear la personalidad de un lugar entre la frescura y la elegancia.
Situado en lo alto del Diamante Dorado, ese codiciado enclave que los entendidos consideran el nuevo tesoro de la excelencia vinícola, en Pagos de Anguix cada jornada comienza con la promesa intacta de una Ribera a estrenar, por descubrir. Aquí, el clima no da tregua, el suelo es pura memoria geológica y el aire esconde un guion secreto que solo las cepas más valientes descifran.
El viaje de Pagos de Anguix es, sobre todo, el de una familia
–la familia Juvé– que en 2018 decidió trazar con su experiencia un nuevo comienzo. Trajeron el rigor, la humildad y la pasión de más de dos siglos cultivando grandes vinos en otras tierras, pero en Anguix se reinventaron. Llegaron los gestos de respeto: viticultura ecológica, el culto obsesivo al detalle y la voluntad de dejar que la tierra se exprese a su propio ritmo. En su bodega la uva conversa, y cada cosecha es una aventura colectiva entre sabios y naturaleza.


Más allá de los límites
Pagos de Anguix es el ágora de las Riberas de Frontera: territorios que rozan el límite del cultivo donde la altitud (más de 850 metros en algunas parcelas), el frío y la valentía se conjugan. Nada aquí es fácil, pero todo tiene sentido. Los días y las noches bailan con diferencias térmicas brutales, las raíces excavan el alma de cada suelo (arcillas, calizas, gravas), y las cepas, de entre 25 y 45 años, producen rendimientos bajos para cantarle al equilibrio y la pureza.
El vino que nace en la frontera nunca es neutro ni complaciente. Hace amigos por su energía cruda, su frescura inesperada y su honestidad. Los vinos de Pagos de Anguix son contemporáneos y luminosos, pero también tienen ese eco de los relatos antiguos. Costalara 2022, por ejemplo, capta el pulso frenético de las Riberas de Frontera: aromas que recuerdan la fruta roja y negra, el hondo perfume del tomillo y la violeta. El terroir aquí no es un concepto; es un latido, un "aquí estoy" hacia el mundo.
La frontera, además, se explora con conciencia ecológica. La bodega gestiona sus 80 hectáreas como un jardín secreto, con prácticas pioneras en sostenibilidad, biodiversidad y viticultura regenerativa. La vendimia es selectiva, manual, casi ceremoniosa. Lo que importa no es la prisa, sino el milagro de una fruta que ha desafiado el clima y resplandece viva.

Innovar con origen
En Anguix, la innovación va de la mano del respeto. Bajo la batuta del enólogo José Manuel Pérez Ovejas –Premio Nacional al mejor enólogo 2023–, los vinos se elaboran sin prisas ni recetas fijas. La bodega apuesta por la vinificación parcelaria, la mínima intervención y la crianza ajustada a la identidad de cada añada. El resultado: vinos ágiles, vibrantes y, sobre todo, con alma.
Cada referencia de la casa tiene una historia y una meta sensorial: Ocho Dos Dos desafía con altitud y energía juvenil,; Barrueco regala estructura y pausa, Prado Lobo es pura elegancia subterránea que emerge tiempo después en la copa y El Rosado reinterpreta el arte del clarete con descaro y modernidad. En cada una, la frontera vuelve no solo de forma física, sino también creativa: romper con lo cómodo, invitar a descubrir qué puede aportar la Ribera del futuro.
Más allá del vino, Pagos de Anguix vibra como manifiesto generacional. Aquí se cultiva el futuro con los pies clavados en la tierra. Sostenibilidad, precisión, intuición y el deseo sincero de emocionar guían cada decisión. "Donde la excelencia nace al límite", proclaman. Y no es pose, es la verdad de un territorio que, en cada botella, nos ofrece que lo volvamos a descubrir.
En Pagos de Anguix nos recuerdan la emoción que provoca crear vinos en lugares únicos que son frontera, donde la última palabra siempre la tiene la naturaleza y el coraje impone su propio estilo. 

Pagos de Anguix
Camino de la Tejera, s/n. 09313 Anguix (Burgos)
Tel. 93 891 10 00
www.pagosdeanguix.com