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Arte y vino se dan la mano

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  • Redacción
  • 2016-11-04 11:21:58

Bien conocida, y muy cierta, es la máxima de que el vino es arte y es cultura. Pero hay ocasiones en que esta armonía mágica que surge entre el vino y el arte va incluso un paso más allá y el lugar en el que nace esa obra de arte que puede llegar a ser el vino -la bodega-, se convierte también a su vez en una obra de arte o en un lugar donde además de vino se degustan verdaderos tesoros artísticos.
Texto: Antonio Castillejo / Fotos: Heinz Hebeisen

 

Son muchos los ejemplos de que salpican nuestra geografía enológica. En Vilariño, muy cerca de Cambados, las Bodegas Martín Códax se convierten durante el verano en sala de exposiciones, como ha sucedido este año con una muestra de las obras del escultor Víctor Lorenzo. También este verano, Bodegas Riojanas ha expuesto las obras del pintor neoyorquino Larry Karlin y del escultor italiano Antonio Totó. En la navarra Bodega Otazu el arte corteja al vino y viceversa con una extraordinaria muestra de arte contemporáneo que conforman las impresionantes esculturas que se exhiben en sus jardines.

Otro ejemplo. En 2014 CVNE puso en marcha un programa anual de exposiciones, cuyo foco ha sido la escultura contemporánea, una serie de muestras monográficas que han mostrado la obra de artistas del nivel de Eduardo Chillida, Cristina Iglesias o el británico Anthony Caro en sus centenarias bodegas. Una bodega, las de CVNE en Haro que, no hay que olvidar, aún hoy se sustenta sobre pilares diseñados por Gustav Eiffel, genial maestro de la arquitectura del hierro de finales del siglo XIX.

En Solar de Samaniego, la visita a la bodega que data de 1968 permite descubrir el proceso de elaboración del vino y experimentar el espíritu literario que ha transformado cada rincón de sus instalaciones. Un recorrido que transcurre por los espacios enoliterarios diseñados por el interiorista Lázaro Rosa Violán, la sala de cata y lectura, la biblioteca escondida entre botelleros o la monumental intervención artística realizada por el muralista australiano Guido van Helten en los antiguos depósitos. Y en las mallorquinas bodegas Ánima Negra, Miquel Barceló, artista de renombre mundial, creó la etiqueta de la primera añada de Son Negre, en 1999, y firmó varias más desde entonces.

 

Bodegas museo

Quizás uno de los más claros ejemplos de fusión entre el mundo del arte y el del vino sea el de Enate, que desde hace un cuarto de siglo viene reuniendo una espléndida colección de arte contemporáneo. De hecho, desde 1992 cada uno de los vinos de la bodega oscense está asociado a un pintor de reconocido prestigio, que realiza una obra ex profeso para la etiqueta, una tradición que se inició con la que Antonio Saura firmó para el Chardonnay Barrica. Más de cien obras de arte se exhiben en la Sala de Exposiciones de la bodega, que se ha convertido ya en una de la pinacotecas más importantes de España de Arte Contemporáneo y única por su relación directa entre arte y vino con firmas de la altura de Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Rafael Canogar, Antonio Saura, José Manuel Broto, Víctor Mira, Pepe Cerdá, Salvador Victoria, José Beulas, Gustavo Torner, Frederic Amat o Eduardo Arroyo, entre muchos otros. Además, de la importancia que Enate da a la unión de vino y arte da buena fe el hecho de que las presentaciones públicas de sus vinos acostumbran a realizarse en espacios como el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, el MACBA o la Fundación Tàpies de Barcelona, o el IVAM de Valencia.

Al visitar La Rioja, es obligado hacer una parada en Vivanco, su Museo de la Cultura del Vino es imprescindible. Allí se pueden admirar todo tipo de objetos relacionados directamente con la cultura del vino desde ánforas, garrafones o bombas de trasiego hasta sacacorchos, tijeras de vendimia o catavinos. Además, para ilustrar aún mejor el viaje cultural que a lo largo de la historia ha realizado el vino, Vivanco tiene un Centro de Documentación del Vino con históricas láminas, libretos, postales, folletos, tarjetas...

Y junto a todo ello el visitante podrá disfrutar una innumerable cantidad de obras de arte como estelas y vasos egipcios, cráteras griegas, esculturas y mosaicos romanos... Pero no solo piezas arqueológicas y de arte clásico es lo que se puede admirar en este fascinante museo que también alberga desde vasijas de Pablo Picasso a grabados de Joan Miró y obras del maestro del pop art Roy Lichtenstein.

Vino, brandy y cultura son las señas de identidad irrenunciables de las jerezanas Bodegas Tradición. Junto a sus espléndidos generosos y brandies, el visitante podrá disfrutar también de la exposición abierta al público con 300 obras de pintura española de los siglos XV al XIX, que comprende la colección Joaquín Rivero. Sin duda, una de las mejores pinacotecas de toda Andalucía, con una colección en la que están representados todos los movimientos artísticos de importancia que se han ido produciendo a lo largo de la historia de la pintura española, así como los artistas que por su propia significación conforman la escena artística del momento: Zurbarán, Velázquez, Hiepes, El Labrador, Valdés Leal, Goya, Maella, Lucas Velázquez, Madrazo, Lucas Villamil, Carlos de Haes y muchos otros que permiten un completo recorrido por la Historia de España a través de su pintura.

La más extensa colección de obras del pintor Gregorio Prieto, un imprescindible de la generación del 27, se encuentra el Molino Museo más grande del mundo que se integra dentro de Bodegas Real, en Valdepeñas, donde la Finca Marisánchez disfruta de un paraje privilegiado dentro de un valle abrazado por el río Jabalón donde la perdiz roja campa a sus anchas. Otro buen ejemplo de la fusión entre arte y vino que permite disfrutar de los vinos de Bodegas Real y de la colección de la Fundación Gregorio Prieto, que además de las obras del artista alberga otras de sus compañeros de generación, como Rafael Alberti o Federico García Lorca, así como correspondencia entre ellos y otros muchos documentos históricos.

 

Vanguardia entre viñedos

En tierras burgalesas se alza, justamente orgullosa, Portia, la única bodega del mundo diseñada por el prestigioso arquitecto inglés Sir Norman Foster. Un proyecto arquitectónico espectacular, símbolo de vanguardia y futuro. La obra de Foster, inaugurada en 2010, es una estrella en el corazón de Ribera del Duero. De acero, madera, hormigón y vidrio, su diseño aúna el equilibrio de los materiales con las formas, de la arquitectura con el paisaje y de la tierra con el cielo. Luz, materia y alma, un icono de la arquitectura del mundo del vino. Y es en el espectacular edificio diseñado por Norman Foster donde también se celebran exposiciones de arte. Actualmente, y hasta 2017, se puede visitar la colección Ars Fundum, formada por un grupo de alrededor de 80 artistas españoles y portugueses con un alto nivel de reconocimiento y proyección internacional. Un bello ejemplo de armonía entre vino, arte y arquitectura.

Si de espectaculares obras de arte arquitectónicas hablamos, es imposible dejar de recordar el fascinante edificio recubierto de titanio que el canadiense Frank O. Gehry diseñó para la bodega Marqués de Riscal en Elciego. Una obra de arte repleta de formas y colores que en todo momento evocan los vinos que allí se elaboran, desde el violeta de los tintos al oro de las mallas de sus botellas o el plata de su cápsula. Una joya vanguardista en perfecta sintonía con el paisaje de la zona.

Como también se integran armónicamente en el paisaje los tres edificios al pie de la Sierra de Cantabria diseñados por el prestigioso arquitecto Enrique Johansson de Terry para la bodega de Vega Sicilia en Samaniego, que resultan un prodigio de simplificación de conceptos arquitectónicos, formas, materiales y colores al servicio de la funcionalidad y la belleza.

Muy cerca, otra maravilla vanguardista es también la bodega de Ysios, diseñada en 2001 por Santiago Calatrava en un idílico enclave a los pies de la Sierra de Cantabria, en Laguardia, corazón de la Rioja Alavesa. Un verdadero diálogo permanente entre el edificio, la naturaleza y la cultura vinícola de esta privilegiada región cuya entrada recuerda la forma de una gran copa de hormigón, madera de cedro y aluminio y cuya ondulada cubierta enmarca las cepas de sus viñas.

Todo el sabor de La Rioja se funde en Logroño en la bodega de Campo Viejo con una arquitectura única de vanguardia al servicio del vino. Una obra magnífica inaugurada en el año 2001 en mitad de un bellísimo paisaje que llevó al arquitecto Ignacio Quemada a diseñarla bajo la tierra para preservar intacto su entorno. Una perfecta simetría entre las necesidades enológicas y la belleza arquitectónica.

En Aberin, a 50 kilómetros de Pamplona y ocupando un valle formado por las últimas estribaciones de los Pirineos, dividido por las tortuosas aguas del río Ega, en la Propiedad de Arínzano, se encuentra la bodega de Señorío de Arinzano, diseñada por el famoso arquitecto Rafael Moneo. Se trata de una bodega longitudinal de hormigón que abraza una capilla neoclásica, una torre defensiva del siglo XVI y una casona del siglo XVIII formando un delicioso conjunto definido por su autor como una “bodega paisajística”.

Marqués de Terán, en Ollauri, se alza sobre un cerro, un bello balcón con vistas al Valle del Ebro y a la Sierra de Cantabria y también a la Sierra de La Demanda y a sus viñedos. Integrada perfectamente en este espectacular paisaje se alza su hermosa bodega vanguardista, que tiene el 80% de su superficie enterrada en el propio cerro para poder aprovechar al máximo la gravedad en la recepción y transporte de la uva. Construida siguiendo la idea tradicional del barrio de las bodegas que preside la parte alta de Ollauri, su ejemplaridad la llevó a recibir en 2007 el Premio Best of International de turismo del vino en la categoría de arquitectura.

Para muchos, la bodega diseñada por Rogers Stirk Harbour y Alonso Balaguer y Arquitectos Asociados para Protos es una obra maestra del siglo XXI. En pleno corazón de la Ribera del Duero, en Peñafiel, donde la hermosa plaza medieval de El Coso pasa por ser una de las más antiguas de España, se alza orgullosa y concebida como una fachada más la cubierta ondulada de la bodega como el elemento expresivo y visual más llamativo del complejo gracias a su excepcional situación a los pies espectacular del Castillo de Peñafiel, monumento nacional desde 1917. Y es que Peñafiel, visto desde su castillo, ofrece un rojo de tintes apagados que van del naranja al marrón, propio de las tejas tradicionales, precisamente el color que se ha empeñado en mantener la bodega.

 

La belleza de lo clásico

Modernidad y tradición se dan también la mano en la bodega más antigua de Haro, capital de la Rioja Alta, en López de Heredia Viña Tondonia. Allí se penetra en el laberinto de bodegas construidas con recios sillares que se asientan sobre roca horadada por doquier, en formación de calados y naves subterráneas cobijadas por unas instalaciones que reflejan los estilos arquitectónicos de los últimos tres siglos que culminaron con la ampliación diseñada por la arquitecta iraní Zaha Hadid. La bodega quería conservar el maravilloso stand modernista que se utilizó en la Exposición Universal de Bruselas de 1910 y que para conmemorar los 125 años de la bodega utilizó en 2002 en la Feria Alimentaria de Barcelona. La iraní diseñó a tal fin un delicioso espacio vanguardista que envuelve el stand y que llega a recordar a un decantador a base de chapas metálicas exteriormente decorado con pintura dorada. Pasado y futuro del arte se encuentran en este espacio.

Y si en López de Heredia Viña Tondonia el arte surge de la fusión entre el hoy y el ayer, en otros casos es solo la arquitectura del ayer la que presume orgullosa de su belleza. Así sucede en la Real Bodega de la Concha, dentro de la bodega Tío Pepe de González Byass, un espacio inaugurado en 1869 que diseñó el ingeniero Joseph Coogan a partir de bocetos realizados por el francés Gustav Eiffel y que se levantó para conmemorar la visita a las bodegas de la Reina Isabel II en 1862.

En Cavas Freixenet de Sant Sadurní d`Anoia, las cinco naves de su majestuosa cava se levantaron en 1927 y son obra del arquitecto Josep Ros i Ros. Un conjunto modernista que dos años más tarde se amplió con un nuevo edificio -en esta ocasión, según los cánones novecentistas- en el que tampoco se descuidaron los detalles modernistas.

También en Sant Sadurní d`Anoia, en el corazón del Alt Penedès, se encuentra otro excelente ejemplo del mejor modernismo catalán, el impresionante conjunto de las Cavas Codorníu, una de las joyas más representativas de la arquitectura de bodegas, diseñada por Josep Puig i Cadafalch, coetáneo de Gaudí, y declarada en 1976 Monumento Histórico Artístico. Un verdadero homenaje de piedra al silencio del cava.

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