- Laura López Altares, Foto: Fernando / AdobeStock
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- 2026-06-04 00:00:00
Pequeña, escurridiza y guardiana de secretos salinos, la zamburiña concentra toda la intensidad del Atlántico. Este fascinante molusco –capaz incluso de propulsarse lanzando agua–, más delicado y sabroso que otros parientes marinos, se ha convertido en un lujo salvaje cada vez más difícil de encontrar.
Siempre he tenido la extraña convicción de que en una zamburiña cabe toda la magia furiosa del Atlántico gallego. Un plato de zamburiñas frente a la Costa da Morte: así imagino el Valhalla celta sobre la Tierra.
Aunque este prodigioso molusco es, en realidad, mucho más escurridizo de lo que parece. Y es que suele jugar a la confusión con una pariente muy parecida: la volandeira. Incluso con otra prima algo más lejana: la vieira del Pacífico.
Con los mares calentándose peligrosamente, el exceso de lluvias –que resta salinidad al océano– y la disminución de las capturas, a las zamburiñas cada vez les cuesta más sobrevivir. Ellas son las más pequeñas de la familia, sí, pero también las más intensas de sabor.
Desde la Xunta, nos dan algunas pistas para distinguirlas: "La zamburiña se diferencia de la volandeira en que es alargada y en que la concha tiene más rayos y estos son más densos. Además, las orejas son más desiguales. Su color es violáceo oscuro y no supera, normalmente, los seis centímetros de largo".
También señalan las cofradías de pescadores donde todavía se pueden encontrar: Cambados, Rianxo, Ferrol o Barallobre.
Las veloces zamburiñas, unas nadadoras tan insólitas como fascinantes, abren y cierran sus caparazones para lanzar agua e impulsarse: una rareza absoluta en los fondos marinos. Viven hasta 80 metros bajo la costa, adoran los escondrijos y se alimentan filtrando plancton.
Más codiciadas que nunca, son una exquisitez a la plancha, preparadas con aceite, perejil, ajo, sal y una pizca de limón. Esa es su receta canónica, pero hay quien las gratina, las hornea, añade salsas –la de ponzu funciona muy bien– o se atreve con combinaciones más inesperadas, como la fruta de la pasión.
Pazo de San Mauro 2025
Pazo de San Mauro
www.marquesdevargas.com
D.O. Rías Baixas
Albariño
Nos encanta romper con lo predecible, pero es que este bocado atlántico roza el pecado capital cuando se acompaña de un blanco gallego salino, vibrante y con un punto silvestre. En este Albariño del Condado do Tea, que además posee el magnetismo de los vinos de frontera (nace a unos pocos kilómetros de Portugal), hay paisaje, tensión y esa frescura que parece prolongar el sabor del mar.
Attis Brancellao 2022?
Attis Bodegas y Viñedos
D.O.P. Rías Baixas
www.attisbyv.es
Brancellao
Seguimos en Galicia, pero en su versión tinta más enigmática. Attis explora los límites de la minoritaria Brancellao en una elaboración pequeña, elegantísima y perdidamente atlántica. Nos fascina el equilibrio entre su singularidad, su acidez, su pellizco mineral y su fruta fresca con la zamburiña: en su expresión más pura... o incluso con alguna salsa exótica.
Blanco Olagosa Vendimia Seleccionada 2025
Bodegas Perica
D.O.Ca. Rioja
www.bodegasperica.com
Viura
La zamburiña, curiosa por naturaleza, encuentra un equilibrio inesperado en esta Viura riojana llena de matices. Su volumen, las notas de mantequilla y la fruta madura arropan la salinidad del marisco, mientras que la acidez aparece justo a tiempo para tensar el conjunto. Una armonía envolvente, casi cinematográfica, donde lo voluptuoso y lo eléctrico parecen moverse al mismo compás.
Avanduri Ámbar
Avanduri Winery
Kakheti
www.whino.es
Rkatsiteli
Algunos aliados impredecibles llegan de lejos. De la cuna del vino, incluso. Elaborado con la variedad Rkatsiteli en la región de Kakheti, este vino ámbar georgiano protagoniza la armonía más provocadora de la temporada. Sus notas minerales y su exuberancia frutal, junto a esa textura propia de los orange wines, construyen un contraste adictivo entre la profundidad terrosa y la intensidad marina del molusco.



