- Antonio Candelas
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- 2025-09-05 00:00:00
Rueda se alza como una de las grandes custodias del vino blanco español. Pero, bajo esa superficie dorada por la luz, late un secreto más antiguo que las cepas: el suelo. Hoy, esa raíz invisible cobra protagonismo en un ambicioso proyecto que busca descifrar su influencia con precisión científica. La D.O.P. Rueda se adentra en su geografía íntima para desvelarnos el potencial de su terreno.
En un movimiento clave hacia la precisión enológica y la transparencia comunicativa, la Denominación de Origen Protegida Rueda está inmersa en un ambicioso proyecto de categorización edafológica de su territorio. Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo científico de la Universidad de León, tiene como objetivo analizar y clasificar los suelos de la Denominación con el máximo rigor técnico posible. Lejos de establecer jerarquías entre municipios o parajes, la labor se centra en conocer, definir y comunicar con claridad las características de los diferentes terruños que se dan en Rueda.
El primer paso de este proceso ha sido una división preliminar del área de producción en dos grandes zonas determinadas por el tipo de suelo, que fundamentalmente viene dado por los ríos principales que las definen: Duero, Eresma y Adajala. Esta zonificación inicial no es estática ni definitiva, sino una primera fotografía que servirá como base para un estudio aún más detallado, orientado a caracterizar unidades más pequeñas que faciliten una elaboración diferenciada y una comunicación más precisa al consumidor.
La denominada Zona 1 abarca los municipios del noroeste de la Denominación, entre ellos algunos de los más significativos por extensión de viñedo, como Nava del Rey, Rueda y La Seca. Esta área se sitúa al sur del río Duero y está marcada por las terrazas aluviales con suelos formados a partir de los sedimentos del propio cauce. Predominan los horizontes con gravas y cascajos sobre bases más arcillosas que llegan a tener un cierto porcentaje calizo, lo que aporta unas condiciones óptimas para el cultivo de la variedad Verdejo.
Se trata de una zona árida, a una altitud media de 750 metros y una exposición solar notable, factores que favorecen una maduración equilibrada. Los vinos resultantes presentan un perfil aromático afrutado y expresivo, con una acidez notable que les confiere una opulenta sensación de frescura.
Al sureste de la Denominación se encuentra la Zona 2, donde municipios como Alcazarén, Nieva, Aldeanueva de Codonal u Hornillos definen un paisaje muy distinto. La altitud aquí es mayor (en algunos casos supera los 900 metros) y el clima es más fresco, con algo más de precipitaciones en términos generales. Estas condiciones, junto con la pobreza natural de los suelos, han favorecido históricamente la plantación de viñas, por lo que en muchos casos están cultivadas en vaso y muchas de ellas en pie franco, una rareza vitícola en la Península.
Los suelos son mayoritariamente arenosos, aunque con diferencias sustanciales dentro de la misma zona. Las más cercanas a la Zona 1 presentan arenas finas y sueltas por la influencia fluvial de los ríos Adaja y Eresma. En cambio, al sur, en la zona segoviana, los suelos adquieren una textura más gruesa y un origen granítico relacionado con la proximidad del Sistema Central. Esta diversidad se refleja en vinos de Verdejo más delicados y herbáceos, menos exuberantes pero de gran finura.
El plan de la D.O.P. Rueda es continuar esta caracterización en unidades cada vez más detalladas con la intención de dotar al sector de una herramienta precisa para la elaboración diferenciada y para comunicar al consumidor con mayor claridad el origen y las particularidades de cada vino.
Lejos de buscar la superioridad cualitativa de un suelo sobre otro, la Denominación persigue un conocimiento técnico profundo que permita valorar la riqueza y diversidad de su territorio. Un paso firme hacia una viticultura más consciente, transparente y conectada con la tierra. En estos 45 vinos podemos apreciar las diferencias que nos brindan los primeros resultados de este trabajo tan elogioso como necesario.

