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Desde el principio fueron la tierra y la intuición. Bodegas Marco Real surgió de ambas: del arraigo a Navarra y del espíritu explorador de una familia que entendió el vino como una forma de leer el paisaje. A finales de los ochenta, Ignacio Belasco Baquedano –propietario de Grupo La Navarra y apasionado de la enología– impulsó el proyecto en Olite, una de las grandes cunas vitivinícolas de la región, con una idea clara: elaborar vinos capaces de revelar la diversidad y el carácter del viñedo navarro. Rodeada de viñas, la bodega se extiende entre paisajes marcados por contrastes climáticos, suelos diversos y una tradición agrícola ancestral. Desde las parcelas de Santacara y Corella hasta los viñedos de Sansol o Torres del Río, cada enclave aporta una personalidad distinta, magnética. Uno de los más singulares es la Sonsierra navarra, una frontera natural de enorme riqueza. Esa diversidad de parajes y matices ha sido, desde el inicio, el punto de partida de los vinos de Marco Real. Los primeros llegaron bajo la marca Homenaje. Después, aparecerían Colección Privada, Reserva de Familia y Pequeñas Producciones, una serie de vinos monovarietales concebidos para mostrar las múltiples posibilidades de las tierras navarras. Con el tiempo, fueron afinando su mirada hacia parcelas cada vez más concretas, hasta descubrir el extraordinario potencial de Finca La Pared: 10 hectáreas situadas en la Sonsierra navarra que dan origen a su gama alta de vinos. Entre todos ellos, Marco Real Colección Privada Crianza ocupa un lugar especial, con una interpretación distinta en cada añada. El equipo técnico, dirigido por Kepa Sagastizábal, selecciona cada año las variedades, proporciones y viñedos que mejor expresen la identidad del vino en ese momento. Esa libertad de ensamblaje es, precisamente, una de sus señas de identidad. Durante 24 meses, entre barricas y silencio, encuentra su ritmo y su esencia. Así nace Marco Real Colección Privada Crianza: un vino elegante, expresivo y fiel al paisaje del que procede. Una manera de entender Navarra desde la curiosidad y el movimiento constante. Desde esos vinos que no dejan de explorar.