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Elías López Montero

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  • Laura López Altares
  • 2019-02-28 00:00:00

Este inquieto enólogo manchego, uno de los más brillantes de su generación, es adicto a los retos, y hace 14 años asumió el más apasionante: ponerse al frente del legado vinícola familiar en Bodegas Verum. Su carrera, marcada por la casualidad, es una lección de valentía.


H ay personas que se conforman con encontrar un lugar apacible y seguro; otras llevan detro un incansable viajero, condenado a la eterna búsqueda. Si algo me llamó poderosamente la atención nada más reunirme con Elías en el espacio id.real –en el madrileño barrio de Salamanca– fue esa electricidad que se desbordaba bajo su apariencia serena. Una irrefrenable osadía, esa curiosidad tan propia de aquellos que jamás se detienen. Y que inevitablemente descubren, imaginan, crean. Como este inquieto enólogo manchego, de talento inmenso y alma errante. Elías es el autor de los vinos de Verum en la bodega familiar de Tomelloso... ¡y en la Patagonia argentina! "Yo creo que el mundo está lleno de inspiración por todas partes", comenta con entusiasmo. Y sabe bien de lo que habla. Él, a quien el vino le atrapó definitivamente estando en otro continente.


El Destino
"Uno a veces se resiste al destino, pero…" Su idilio con la viña estuvo marcado por la reticencia inicial de todo rebelde: "Al principio uno no se quiere dedicar a lo que se dedican sus padres, pero luego te pica el gusanillo. Yo no tuve claro que iba a dedicarme al mundo del vino hasta que tuve un poco de conocimiento: ves que es un mundo muy bonito y te entra una pasión que te arrastra". ¿Y en qué momento surge esa chispa, la señal? Elías estaba en Londres trabajando, aprendiendo inglés y reflexionando sobre sus próximos pasos. Entonces, decidió volver a España y terminar sus estudios de Enología. Y seguir viajando, empapándose de vino, dejándose seducir por él sin remedio: "Fue en Sudáfrica donde finalmente me picó la vena, donde lo supe: esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida". Aquel trabajo en Bodegas Bergkelder le hizo ver con claridad cuál era su vocación: contar la verdad del vino.
En 2005 se convirtió en el director técnico de Bodegas y Viñedos Verum, y asumió el enorme reto de elaborar vino en los viñedos familiares, todos ellos ecológicos, un continuo desafío que le motiva y alimenta su creatividad: "Yo siento que en Verum no tenemos límites… Somos capaces de hacer un vino de corte más clásico y luego de hacer otro completamente distinto, con un plano mucho más arriesgado. Intentamos hacer ambas cosas muy bien gracias a la verdad que está en la tierra. Aunque no estemos en una región considerada entre las más prestigiosas, sí creemos que tiene todos los atributos para serlo. Esa es la verdad que nosotros queremos expresar". Tomelloso es la fértil comarca vitícola en la que los López Montero hacen vino desde 1788. El proyecto actual, que narra la historia de la región y de la familia, apasiona y templa al inquieto Elías: "Me gusta mucho la tranquilidad, la oportunidad constante de hacer nuevas cosas, lo generoso que es el vino… Cada cosecha te da una oportunidad diferente". No sorprende en absoluto que disfrute del vino en toda su extensión, sacando partido a todo lo que ofrece: "Tiene una parte creativa muy bonita, pero también una emocional que es la que más me gusta. El vino al final se comparte con personas, ayuda a sobrellevar algunos momentos, a celebrar… siempre para bien y con moderación (risas)".


Innovación sin fronteras
Elías es un auténtico pionero, y convierte en grandes ideas sus vivencias personales: "Yo encuentro mucha inspiración al viajar, en las ciudades… Aunque parezca curioso, porque el vino es algo muy apegado a una tierra. Pero yo encuentro muchas nuevas ideas cuando viajo, me surgen en esos momentos de soledad que se atraviesan en los viajes". Y sin olvidar las raíces, por supuesto: "Hay que saber interpretar el terreno, conocerlo muy bien… Esas son las bases, obviamente. Pero hay muchas ideas que te surgen inesperadamente. Tienes la posibilidad de contactar con otras regiones, con otras perspectivas, otras culturas... Y creo que todo eso es muy enriquecedor".
Después de lo que vivió en Sudáfrica, Elías sentía que tenía una deuda con el Hemisferio Sur... y la saldó con creces a través de una mágica casualidad:  "Siempre me había gustado mucho Argentina, transmitía un mensaje muy sencillo y directo: una uva (la Malbec), un país. De repente apareció esta bodega, y una familia maravillosa. Me acogieron allí, hice una vendimia con ellos y me enamoré tanto del lugar… Bueno, ¡y qué casualidades! Verum aquí y allá. El paralelo 39 norte en Tomelloso y el 39 sur en la Patagonia. Decidimos empezar una producción y encuentro un viñedo que se llama como mi madre, María Victoria. La verdad es que es una historia muy bonita, normalmente no te pasan estas cosas tan especiales".
Con Verum by Verum, Elías se ha convertido en el primer enólogo español en elaborar en la Patagonia argentina, la región más austral del planeta. Pero aquí no se acaban los retos... El pasado año, Verum puso en marcha un proyecto para recuperar variedades autóctonas, Ulterior: "Lo tuvimos en la cabeza mucho tiempo. Pensé que debíamos investigar más sobre las variedades que estaban en la zona. En Castilla-La Mancha siempre nos hemos caracterizado por plantar lo que otros necesitan y muchas veces no hemos hecho la reflexión de qué debemos plantar". Se trata de variedades de ciclo muy largo: "Maduran cuando han pasado los calores más fuertes, mantienen la acidez natural, y eso es un valor muy grande en La Mancha", explica Elías.
Antes de brindar y disfrutar de los vinos de Verum, nos preguntamos qué deparará el futuro a este manchego cosmopolita: "Aparte del vino me gustan muchas cosas. Me veo rodeado de vinos, pero no sé de qué manera (risas). Me veo en la Argentina, me veo en España… en un futuro cercano. Y luego ya más adelante, pues no sé... También me gusta mucho la música. Igual me retiro en algún sitio donde pueda combinar vino y música... Seguro que se me ocurre algún otro proyecto (risas)". ¡No nos cabe duda!

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