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Bodegas Paternina. Aquí Paternina, aquí unos amigos

  • Redacción
  • 2006-04-01 00:00:00

Las bandas coloristas de Paternina forman parte de la historia del vino riojano y español. La equilibrada imagen de la firma que dirige Marcos Eguizábal se hace palpable en la inolvidable visita a los calados seculares y al moderno restaurante. Restaurar el calado de la bodega Conde de los Andes ha sido el último reto de la centenaria bodega. Una obra complicada, faraónica... e invisible, tan respetuosa con la cava original, con la pátina de la historia, incluso con las estalactitas de la bóveda, que le ha valido el «Premio Best of 2005» concedido por la asamblea mundial de grandes ciudades del vino -Great Wine Capitals- en su reunión del pasado año en San Francisco. Esos calados, entre 18 y 40 metros por debajo de la puerta de la bodega primitiva, en Ollauri, son las raíces, el sustento y la joya de la corona de Paternina. Se excavaron hace más de 300 años a base de ingenio, tesón, osadía, y de las manos de canteros gallegos a los que homenajea el clásico «Banda Azul». El maestro cantero tuvo la visión de aprovechar las vetas de roca más dura para convertirlas en columnas, arcos cuadrados, dinteles... en fin, para dar solidez a un laberinto que ha resistido siglos a temperatura y humedad perfectas e inmutables. Pasen y vean Pero los estratos de tierras más sueltas han empezado recientemente a filtrar agua y desmoronarse, posiblemente por la obra de la vecina autopista, y para evitar el deterioro del subterráneo y de los 4 millones de botellas que allí se crían, una empresa de ingeniería puntera emprendió el estudio del problema y la reparación. Indiser y Payer Ingeniería abordaron la labor con la ilusión de estar a la altura de aquellos canteros gallegos. Eficacia y discreción les ha valido el codiciado premio. Y es que para Paternina sólo el cuidado por el vino supera al de los visitantes. Su bodega es un escaparate, un espacio en el que ejercer la vocación de anfitriones, es decir, el principio del enoturismo. Así ha venido funcionando a diario, para los grupos mas diversos, el popular comedor de Ollauri, las patatas a la riojana y las chuletillas regadas con grandes reservas. Y desde hace un par de años, abrió sus puertas un precioso restaurante, El Conde, donde Alvaro García en la sala y Marcelo Forconessi como chef ofrecen una renovada y elegante visión de la cocina, basada en materia prima natural y excelente, incluso grandes pescados, aquí, tierra adentro. El comedor se asoma a través de una cristalera sobre la secular sala de los tinos y allí se inicia el recorrido por la colección de aperos que se convertirá en museo y por la cava. La bodega de elaboración está en Haro, Enorme y eficaz, con sus dos imparables líneas de embotellado, pero también con una plácida sala artesonada para 56.000 barricas, y otra, más recoleta, para criar el Clos, junto a la moderna sala de cata. Detrás se extienden las jaulas que guardan las botellas de los socios del Club, una iniciativa que, junto con la edición de la revista Matices, supone otro medio de acercamiento al público. Y es que Paternina está desde siempre presente en la memoria de los aficionados, pero los avatares empresariales a lo largo de su larga historia han desconcertado a los aficionados. De modo que la filosofía de su propietario, Marcos Eguizábal, es actualizar la imagen de algunos vinos y acercar el público a la bodega, para que compruebe el valor y la calidad de cada copa. Una nueva imagen La nueva imagen pasa por un nuevo vino, Monte Haro, un &empranillo 100%, desbordante de viveza y fruta que ya está presente en los restaurantes. Su etiqueta es la muestra de lo que será toda la línea. Las bandas -roja, azul...- se transforman en las marcas diferenciadoras, mientras el nombre de la bodega Paternina es la discreta firma común. Eso facilita la memoria y la elección, las preferencias personales entre los sabores clásicos con más crianza y madera y los modernos, con más fruta, estructura y notas de madera nueva, Esa línea que inauguró el Clos. Historia y modernidad tienen cabida el el grupo Paternina, en ese estable triangulo de la viticultura española que tiene sus vértices en el marco de Jerez, en la Ribera del Duero con la bodega de Quintana del Pidio inaugurada en el 2000, y en estos seculares calados de Rioja que son parte fundamental de la historia de la región y la de los aficionados de este país. Bodegas Paternina Avda. Santo Domingo, 11 26200 Haro (La Rioja) Tel. 941 31 05 50 Fax 941 31 27 78 Club Paternina clubvinoteca@paternina.com Tel. del socio: 902 123 023

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