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Lo que la Mencía esconde

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  • Antonio Candelas
  • 2020-09-07 00:00:00

Sabemos que cada rincón de la Ribeira Sacra es un lugar mágico. Allí, donde la vida toma una pauta serena, se encuentra la Bodega Vía Romana. Un proyecto donde la confianza y paciente espera han dado con el secreto mejor guardado de su Mencía.


Vía Romana está asentada sobre la bodega más antigua de la comarca, que data del siglo XVI, y el granito de la construcción se alza como guardián imperturbable protegiendo la maravillosa esencia de una Mencía muy especial. Por allí pasa el Camino de Santiago de invierno y las vistas son tan bellas que hacen enmudecer al que se asoma al balcón de madera en forma de pequeña galería que cuelga de los pétreos muros de la bodega. "El balcón más bonito del mundo", lo llaman. Las laderas, talladas en terrazas típicas de la zona que recuerdan a los anfiteatros romanos, enseñan al serpenteante Miño el fruto de unas viñas que ha ido madurando con pausa a lo largo del verano. Una pausa que todo lo inunda, que todo lo mejora.
Fue en 1997 cuando la familia Méndez Rojo adquirió y rehabilitó esta pequeña bodega, comenzando así a construir su particular homenaje a varias generaciones dedicadas al vino y a su querida Galicia. Hoy elaboran vino en cada una de las cinco denominaciones de origen gallegas con proyectos que persiguen captar el carácter del paisaje de aquella tierra tan atractiva. Pero continuemos nuestra visita a este encantador lugar que tiene mucho que mostrarnos.

Fuente de inspiración
Pocos paisajes son tan sugerentes como el que se divisa desde Vía Romana. En un día luminoso, cualquier avería del alma queda reparada; en uno nuboso, donde la silenciosa niebla apenas deja ver el curso del río, nuestra imaginación es espoleada para sacar nuestro lado más creativo. Algo así le tuvo que pasar a la escritora Dolores Redondo cuando visitó aquella tierra y se inspiró en Vía Romana para crear su Premio Planeta 2016, Todo esto te daré. Y algo así también le tuvo que ocurrir al equipo técnico de la bodega cuando empezó a investigar sobre el potencial de evolución de la Mencía que por aquellas laderas se cultiva.
Aunque en la gama de vinos hay un Godello, este se elabora en otras instalaciones. En esta coqueta bodega solo se elaboran un rosado, parte de cuyo beneficio se destina a la Asociación Contra el Cáncer de Chantada, y tres tintos de Mencía: uno joven –Vía Romana de añada–, un barrica –VR Barrica– y un último elaborado únicamente en añadas especiales y embotellado en formato mágnum –Vía Romana Selección de Añada–, un vino que madura en depósitos de acero inoxidable durante 30 meses y después pasa otros nueve en botella. Es aquí donde comienza el verdadero secreto de esta bodega, pionera en desarrollar con éxito el potencial de evolución de la Mencía a lo largo de los años sin utilizar barrica.

Abriendo camino al andar

El reto no es menor. Hoy en día parece que todo buen tinto que se precie debe haber pasado un tiempo considerable en roble. En Vía Romana están convencidos de que la crianza en depósitos de acero inoxidable y posteriormente en botella hacen de la Mencía una variedad excepcional, única. La complejidad y finura aromática con la que se expresa cuando pasan los años es extraordinaria, con el añadido de que la normal evolución de sus matices conserva la esencia varietal y eso es una cualidad que dota al vino de mucho valor. Esto en cuanto a los aromas. En el paladar aumenta si cabe su interés por cómo la estructura ha ido perfilándose hasta conseguir un paso noble, pero consistente, gracias a la equilibrada y precisa acidez, acabando en un final elegante, sugerente y sin un ápice del amargor que suele dejar esta uva cuando nos la encontramos joven y llena de vitalidad.
Este proyecto ha echado a andar y más pronto que tarde lo veremos entre nosotros, pero lo más importante es que marcará el camino de una forma de entender y elaborar la Mencía en la Ribeira Sacra. Una revolución que no hará otra cosa que revalorizar un patrimonio tan bello como singular. El secreto ha sido desvelado. Ahora toca que el mundo quede prendado de la cara más íntima de nuestra querida Mencía.

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