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Tintos de maceración carbónica: El primer vino

  • Redacción
  • 2002-01-01 00:00:00

Los vinos de maceración carbónica pasan por uno de los mejores momentos de su historia. Europa se ha enamorado de estos vinos frescos, desinhibidos y faltos de prejuicios, aunque dotados de un innegable carácter. Tienen la ventaja de que es innecesario rodear sus atributos juveniles -colores violáceos, aromas primarios o la suave carnosidad que imprimen en el paladar- de la solemnidad que requieren los grandes reservas. Los viticultores han estado atentos a la nueva demanda. Francia que, en un alarde de marketing, lleva al último rincón del mundo su famoso Beaujolais, es la más madrugadora. Y no solo se hace este tipo de elaboración en Beaujolais: regiones como Provenza o el Loira comienzan a imitar a sus vecinos, y, en general, con magníficos resultados.
En Italia hace tiempo que se le dio un impulso importante a este vino. El último salón del “Vino Novello”, celebrado durante la primera semana de Diciembre en Vicenza, ha reunido nada menos que 177 muestras de tintos jóvenes. Todos elaborados con el método de maceración carbónica, o, al menos, con un buen porcentaje en su mezcla. En este salón están representadas todas las regiones del país. Con abundancia de variedades e infinitos coupages. Buena parte de ellos son vinos originales, que dicen mucho de la imaginación y del buen gusto del bodeguero italiano. No es poco mérito elaborar tanto vino nuevo precisamente en el 97, año que ya se anuncia en Italia como la mejor cosecha del siglo (solo comparada con la del 47 ó la del 64), cuando lo lógico era aprovechar la excelencia de esta cosecha para hacer más vino de “guarda”. Sin embargo su intuición comercial les ha aconsejado no faltar a la cita, para así acostumbrar al consumidor a acudir en lo sucesivo por estas fechas a la llamada del vino nuevo.

Todos se apuntan al vino nuevo

En España se ha superado con creces el área de mayor influencia, la Rioja alavesa, en donde este vino nuevo forma parte de la cultura y el saber tradicional. En regiones tan apartadas entre sí como Canarias o El Bierzo, Jumilla o Toro, se realizan unos magníficos vinos de maceración carbónica. Y es que cada vez se pone mayor atención en su elaboración y se le dedica mejor materia prima. En casi todas las zonas se elabora con Tempranillo (uva sobradamente apta para hacer grandes reservas). Este aparente derroche no se lo pueden permitir en otras regiones del mundo: por poner un ejemplo, los beaujolais se elaboran así porque la mediocre uva Gamay con que están elaborados no sirve para otras alegrías.
El año 97 ha sido uno de los más difíciles en toda España. Un año en el que un tiempo inclemente ha hecho todo lo posible para estorbar en las labores vitícolas. Heladas tardías, lluvias a destiempo y poco calor en verano. Para rematar, alguna que otra granizada que en no pocas zonas ha acabado con la mayor parte de las cosechas. En comarcas como Jumilla, acostumbrada a un cielo rácano en agua, este año ha sido abundante y con buenos racimos. En Rioja se salvó la cosecha gracias a los 20 días de calor anteriores a la vendimia.

Un cambio de mentalidad

En la mayoría de las muestras catadas se aprecia un aumento del color francamente bueno. Ésto, unido a un mayor cuidado en la elaboración, hace que muchos vinos se nivelen a los consagrados fuera de su entorno. De todas formas se aprecia una constante progresión en todas las zonas. Exóticos y entrañables, los canarios; a su nivel, el de Toro; y una agradable sorpresa con el Bierzo. Curioso, el de la Sierra de Francia, en Salamanca, elaborado con parte de Rufete; bien, los de Madrid y la Mancha; e inmaduro todavía -como todos los años-, el de Ribera del Duero (necesita algunos meses de botella). Capítulo aparte merecen los de Murcia, que, como dijimos antes, han gozado de mejores condiciones climáticas. En la última muestra del vino joven celebrado en Murcia encontramos bastantes tintos que podían codearse sin complejos con sus mayores. Aunque en esta lista sobresale el Carchelo 97, quizá el mejor tinto joven que ha elaborado la bodega en toda su historia. Magnífico el de Ramón Castaño, que aprovecha todas las virtudes de la Monastrell de Yecla.
Ejemplos todos ellos que harán que la idea se extienda a todas las regiones vitivinícolas con condiciones idóneas para que sus vinos tempranos se adelanten a las cigüeñas en su bienvenida al año nuevo.

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