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Codornices con tintos de Merlot

  • Redacción
  • 2006-07-01 00:00:00

De ella se dice que pertenece a la alta aristocracia de las aves de caza. La codorniz es un ave de pequeño tamaño, vive en libertad en cotos, prados, montes y matorrales, y es muy apreciada por cazadores y gastrónomos. No solo está disponible en los periodos estipulados de caza, su presencia en el mercado está asegurada durante todo el año gracias a su crianza en granjas, donde crecen y se alimentan como las aves domésticas. La de granja tiene la carne sonrosada, a diferencia de la codorniz silvestre cuya carne es bastante más oscura, compacta y sabrosa. Ésta última es más apreciada que la primera, y dentro de las codornices silvestres, la de verano está mejor considerada que la de invierno por tener la carne más magra. Admite múltiples preparaciones culinarias: frita, guisada, escabechada, acompañada de salsas diversas, a la parrilla, asada o rellena. Es una carne que requiere poco tiempo de cocción, ya que hay que evitar que se seque demasiado durante el cocinado. Eso sí: el éxito del plato requiere ejemplares jóvenes y grasos, de delicadas y sabrosas carnes. Como sugerencia, los expertos aconsejan enriquecier el jugo de la cocción con un buen vino, un condimento excelente que confiere personalidad al plato y una armonía de sabores. Y como acompañantes, hemos pensado en tintos del Somontano, elaborados al cien por cien con la variedad Merlot. Esta uva por sí sola da vinos de gran potencia aromática, carnosos, con cuerpo, tánicos y bien estructurados. NUESTRA SELECCIÓN EL ARIÑO ‘03 Viñas del Vero. Tiene una apertura aromática fresca, casi balsámica, pero en el fondo se aprecia complejidad frutal, minerales y tinta china. Jugoso y amplio. INÉS DE MONCLÚS ‘02 Monclús. Más concentrado que 2001, mejor definición de la fruta y dosis de madera. Poderoso en boca, con peso de fruta y refinamiento. LEONOR LALANNE Cr. ‘99 Lalanne. Desarrolla una expresión nítida, madura y bien trabajada. Goloso, con cuerpo y granulosidad que teje con mesura su buen paladar y buqué final. OSCA CRIANZA ‘01 Osca. Un principio de crianza que pronto se une al conjunto frutal, concentrado y almibarado. Taninos firmes, jugosos, que adornan su buqué. MERLOT-MERLOT ‘02 Enate. Madurez muy definida, amplios recuerdos a grosella en almíbar, arándanos y especias. Muy carnoso, refinado y estructura. OLVENA 2003 B. y V. Olvena. Radiante de frutillos rojos (zarzamora, frambuesa) con notas de pedernal y humo. Una gran jugosidad le confiere una final muy agradable.

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