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El sacacorchos... en el bolso

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  • Sara Cucala
  • 2017-07-06 09:55:02

H a llegado el verano abrasando el asfalto, incendiando los bosques, tostando las cepas. Nos cobijamos a la sombra, nos desnudados de pies a cabeza y buscamos en la noche el alivio del sofocón de sol. Nos pesa el cuerpo. Caminamos sin prisa. Soñamos con viajar, bañarnos, retozar en el sin tiempo. Retamos al día en horizontal: mirando a un lado descubrimos la pila de libros que por fin nos esperan para ser devorados. Mirando al otro, tropezamos con una fría coctelera donde se refresca una botella de vino blanco, una burbuja agradecida o un trago de esos que inventan para animarnos el verano, léase: sangrías, tintos de verano, frizzantes... La sed reclama su atención y nosotros la hemos escuchado, por eso en las páginas que siguen hablamos de todas esas bebidas compañeras indiscutibles de nuestras horas de descanso.

Sin embargo, las páginas que abren este MiVino de sol rinden homenaje a esos grandes blancos de Galicia. Fantásticos albariños, godellos, treixaduras... Nos dejamos seducir por ellos y comenzamos a descorchar las 45 referencias gallegas que en nuestra cata os presentamos, dándonos cuenta de que, queriendo, hemos dado forma a nuestra bodega de verano. ¡Descorchar! ¿Alguna vez se han preguntado quién y por qué se inventó el sacacorchos? Indagamos en su historia porque, si algo va a tener este verano van a ser razones, más que justificadas, de usar un sacacorchos. Lo usaremos cuando viajemos a Cambados, Capital Europea del Vino, y vivamos su popular  Fiesta del Albariño. Y también cuando nos vayamos de tapeo y pidamos el bocado de moda: los escabeches. Y ¡cómo no! en esos mágicos instantes en los que uno no lo espera... Sí, cada día merece un descorche ad hoc. Aprendí la lección hace años: "Lleva siempre un sacacorchos en el bolso, por si..." Desde entonces es mi comprañero de viaje y quien me ha ayudado a descorchar los grandes momentos de mi vida.  ¡Feliz descorche!

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