Mi Vino

Vinos

CERRAR
  • FORMULARIO DE CONTACTO
  • OPUSWINE, S.L. es el responsable del tratamiento de sus datos con la finalidad de enviarles información comercial. No se cederán datos a terceros salvo obligación legal. Puede ejercer su derecho a acceder, rectificar y suprimir estos datos, así como ampliar información sobre otros derechos y protección de datos aquí.

Whiskys con terroir

  • Redacción
  • 2005-10-01 00:00:00

Esparcidas como pequeñas piezas de un puzzle, a lo largo de la vertiente oeste de Escocia, se encuentran sus diminutas islas. Un paisaje salvaje, de difícil acceso, que antaño dió cobijo a un gran número de elaboradores clandestinos. Sus sinuosos campos llenos de inagotable turba, con una calidad soberbia, acogen las destilerías de Arran, Jura, Skye, Orkney, Mull e Islay. Pero, realmente ¿qué diferencia existe entre los Whiskies de las Highlands (tierras altas) -donde se concentran el mayor número de destilerías de whisky de malta- y los de las otras islas? Para marcar verdaderas diferencias nos centraremos en los whiskies de la isla de Islay que poseen un carisma único en el mundo. Es la gran isla del Oeste, que define un estilo particular, marcado por la potencia, el gusto ahumado y la brisa marina. Las tres cuartas partes de la superficie de Islay están alfombradas de turba, un humilde combustible que debe su origen a la descomposición vegetal de las marismas en la época cuaternaria. El contenido de carbono es de un 60% con respecto al mejor de los carbones. Por lo tanto, aunque como combustible es completamente inapropiado por su lenta combustión, su desprendimiento de humo, combinado con su exclusivo perfume a turba (ahumado, yodo, alga, musgo, resina, madera chamuscada, alquitrán) ha servido para que los escoceses hayan sabido sacarle el mejor partido a este aparente contratiempo. Una vez extraída la turba necesita como mínimo un año para perder su grado de humedad y secarse. Así que la práctica de secar el cereal después de su germinación para obtener maltosa, con el único combustible barato que se conocía en Escocia dio como resultado un estilo de whiskies genuino y con identidad arrebatadora. Antiguamente, también se utilizaba turba para la transformación de la cebada en malta, por su lenta combustión, ideal para estos menesteres. Elegantes aromas a turba De las ocho destilerías que componen la isla de Islay, destacan tres por su potencia a turba: Laphoraig (con más aroma a turba que ninguno), Lagavulin (significa: el molino del valle), una de las más antiguas, y Coal Ila (el segundo con más cuerpo); el resto de destilerías elaboran whiskies con aroma a turba más discreto: Ardberg, Bowmore, Bruichladdich, Bunnahabhain y Port Ellen. Se consume de muy diversas maneras, pero si deciden tomar un whisky de aperitivo que sea blend o blend de Lux (más porcentaje de malta), se aconseja hacerlo rebajado con agua gasificada fresca en la misma proporción que la cantidad de destilado, un aperitivo refrescado con el carbónico. Un buen whisky de Islay debería tomarse con agua mineral (débilmente mineraliza y neutra) o solo. Deberíamos abstenernos de ingerir un whisky tan dominado por la turba antes de la comida pues rompería el protocolo aromático y gustativo.

enoturismo


gente del vino