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¿Vino de uvas en erección?

  • Redacción
  • 2007-06-01 00:00:00

Suena a broma, pero a los institutos de investigación de Italia, Francia y California les parece lo bastante serio como para analizarlo minuciosamente. Hablamos del “vino erectus”, una invención de un vinicultor de la Emilia-Romagna, que hace que sus uvas maduren mirando al cielo. Es muy posible que semejante idea sólo se le pueda ocurrir a alguien que no haya crecido con y entre las cepas. Franco Ariano, agente de seguros de Cattolica, en la provincia de Rímini, adquirió una pequeña azienda cuando tenía treinta y tantos años y, desde entonces, ha ido adquiriendo una meticulosa formación en viticultura. A raíz de una de las numerosas lecciones particulares recibidas de un reconocido experto en vinicultura en el año 2005, tuvo la idea inicial: observando sus vides, Ariano se dio cuenta de que la forma colgante de los racimos tenía que deberse a una especie de error de la evolución. Durante la inflorescencia de la vid, la floración y la primera formación del fruto, que empiezan en mayo, el racimo presenta una orientación claramente vertical, es decir, apunta al cielo. Sólo en verano, conforme las uvas van aumentando su masa, el racimo se dobla por el peso. Ariano observó un engrosamiento allí donde el tallo verde del racimo se une a la parte leñosa del sarmiento. Su conclusión fue que dicho recodo tenía que afectar a los vasos que conducen el agua y los nutrientes, dificultando la aportación de savia al racimo. La comparación con el sistema vascular y linfático humano no es del todo casual, como hace suponer el nombre (ahora ya registrado) del invento. Por una parte, “vino erectus” evoca, de modo general, al hombre que camina sobre dos piernas (homo erectus); por otra parte, esta designación también pone de manifiesto que la flor, o en su caso el racimo, constituyen el órgano reproductor de la vid, y con ello, su órgano sexual. El libre fluir de los jugos de la vida sólo aporta ventajas, tanto a la planta como al hombre... No es ninguna tontería Estas consideraciones llevaron a Franco Ariano a inventar un sistema de soporte que contrarrestara el peso de los racimos. Con ganchos y espirales se opone a la ley de la gravedad y obliga a la cepa a orientar sus racimos al sol, con la punta hacia arriba. Aparate de una mejor asimilación y formación de azúcar, el inventor también espera que, tras un chaparrón, las uvas se sequen antes. Así, como agradable efecto secundario, incluso se podría evitar la formación de hongos. Ariano ha encontrado científicos interesados tanto en la Emilia-Romagna y la Toscana, como en Borgoña y California, que están llevando a cabo experimentos con los cuatro sistemas de soporte desarrollados por él en parcelas experimentales con cepas generalmente jóvenes y de distintas variedades. Las primeras vinificaciones de racimos erectos se realizarán en otoño de 2007. Esperamos los resultados con verdadera intriga.

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