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Narración líquida de una viña única

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  • Antonio Candelas
  • 2021-12-01 00:00:00

Una cata vertical siempre despierta una maravillosa sensación de fascinación y emoción por las vivencias que encierra cada uno de los vinos, pero, en este caso, desde el primer momento se ha adueñado de nosotros una profunda solemnidad, cercana a la reverencia. Estos seis vinos son los capítulos más recientes de la historia de un lugar enclavado en una tierra deslumbrante. Cerca de Estella (Navarra), los diez siglos de vida de Propiedad de Arínzano, la finca vitícola más antigua de España, comienzan en 1055 con un acto de gratitud del rey navarro García Sánchez III a Sancho Fortuñones de Arínzano por su lealtad a la corona.
Los viñedos, resguardados por la Sierra de Cantabria y Urbasa, a las faldas del monte Montejurra y atravesados de norte a sur por el río Ega, son poseedores de unas cualidades vitícolas muy concretas que conceden a los vinos finura y frescura, pero manteniendo la personalidad de la variedad. La finca cuenta con 128 hectáreas de viña, 30 de ellas están destinadas a la Chardonnay, de donde salen dos blancos brillantes elaborados para destacar por su identidad zonal. De la mano de uno de ellos –Hacienda de Arínzano Blanco–, procedente de la parcela más alta de la finca, recorremos las seis últimas añadas. Seis sorbos de una tierra con una historia colosal que hay que beberse.


Hacienda de Arínzano 2014
Chardonnay. 14% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
La disposición de los accidentes geográficos que miran a esta parcela es clave para que la uva sea concentrada y sostenga la frescura. Considerada como añada fresca, el tiempo la ha moldeado con la magia que solo los grandes vinos son capaces de asumir. Aromas intensos y limpios con madurez frutal, especiados, finos ahumados que viran a hidrocarburos y sutiles toques de pipa de calabaza. En boca tiene volumen y estructura, paso sedoso con una acidez que mantiene vivo el recorrido y un final con recuerdos de piel de cítricos. Ejemplo de evolución.


Hacienda de Arínzano 2015
Chardonnay. 14% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
Perfil completamente diferente por el efecto de la añada, pero equilibrado y sugerente. Año cálido de escasas precipitaciones. Estas condiciones de rigor hídrico han influido en el vino y son expresadas en forma de notas de membrillo, miel, polen y flores blancas. La fruta se presenta madura y de hueso. Toques ahumados que en boca cobran mayor presencia. La calidez de la añada modera la acidez y hace que en el recorrido sea más goloso y con mayor extracto. Posgusto especiado y persistente. A pesar de ser un año de menor frescura, el vino no muestra fatiga.


Hacienda de Arínzano 2016
Chardonnay. 14,5% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
Austero, pero complejo, elegante y refinado. Con estas pocas palabras podemos describir la grandeza de este vino. Es el fruto de un año fresco en el que el periodo vegetativo estuvo bien regado por las lluvias, al contrario que la fase de maduración. Tiene deliciosos detalles de hidrocarburos, especias y finas hierbas. Sedoso, con un volumen extraordinario y mucha vida aún por delante. Es el que más mira al suelo por sus detalles salinos. Sabroso y largo tras el trago. Una verdadera maravilla con la que se goza y se seguirá gozando en los próximos años.


Hacienda de Arínzano 2017
Chardonnay. 15% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
La elaboración es similar en todas las añadas. El 70% del vino se cría durante 12 meses en depósito de acero con unos seis meses de trabajo de lías, mientras que el 30% restante lo hace durante el mismo tiempo en barricas nuevas de roble francés. Fue una añada para hacer buenos vinos por su equilibrio. Es el primero en el que la fruta se impone al resto de matices. Intenso, con una carga frutal fantástica de perfil maduro, pero aún fresca. Exuberante, sugerente, con cuerpo y un gran extracto. La crianza es ajustada y participa con detalles cremosos prolongando el posgusto.


Hacienda de Arínzano 2018
Chardonnay. 14,5% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
Es el que está en el mercado. Año complicado para la Chardonnay por la gran cantidad de lluvia caída. El cuidado extremo en bodega ha hecho que nos encontremos con un vino fresco, de indiscutible corte frutal y muy fino en modales. Destacan los detalles especiados, florales y oleosos. La punta cítrica aporta viveza y en el paladar su acidez está perfectamente acoplada al recorrido. Interesante por cómo se expresa la variedad desde un punto de vista de seriedad y complejidad que, aunque ya se aprecia, llegará a mostrarse con el tiempo.


Hacienda de Arínzano 2019
Chardonnay. 15% vol. D.O.P. Pago de Arínzano
Avance de lo que nos encontraremos en unos meses en el mercado. Aunque fue un año seco y cálido, veníamos de un 2018 generoso en lluvias que hicieron que la sequía no hiciera de las suyas. Su juventud está dibujada en nariz por los aromas de fruta crujiente y jugosa (ciruela amarilla, níspero) con un fondo de flores blancas delicioso. La barrica es impecable porque se adapta al corazón varietal. Aporta notas especiadas y cremosas desde un segundo plano discreto. Vibrante, con buena sensación de acidez como garantía de larga vida.


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