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Cavas Llopart: Sobre la piedra madre

  • Redacción
  • 2005-06-01 00:00:00

La heredad Can Llopart de Subirach se extiende a pocos kilómetros del corazón de la región del Cava, Sant Sadurní. Con seis siglos de historia familiar, es una de las masías con más solera del Penedés, pionera en la elaboración de cava y en la viticultura de calidad. enmarcado en el recibidor de la nueva bodega, un testamento en letra gótica remite a los ancestros de la familia, cuando aún escribía su apellido en latín: Leopardi. Está fechado en 1375, y es la documentación inmobiliaria de los terrenos donde se alza la masía, que se perfila en otra inscripción de 1490, antes de que Colón tropezara con América y, por supuesto, antes de que se inventara el cava. Pero también el espumoso tradicional cuenta aquí la historia en primera persona, en primera botella, la que Jaume, el bisabuelo de la actual generación, encorchaba atando el tapón con cordel y etiquetaba en 1887 con una litografía de la finca. Es la misma etiqueta que ahora ha recuperado la casa, aunque ya no precisa, como entonces, anunciar que se trata de «vi legitim» para distanciarse de las prácticas fraudulentas usuales en los tiempos del ataque de la filoxera a las viñas. La masía, como todas las vecinas, era autosuficiente, con cereal, viña y olivos, y aun se conservan en los patios las ruedas de molino, las prensas de aceite, y los aperos de labranza y ganadería básica, la suficiente para la leche y el queso. El añoso edificio de piedra es hoy la casa familiar de uno de los biznietos, José María, que junto a su padre, su hermano Pere y las dos hermanas, se encargan de todos los aspectos de la bodega y la empresa. Es una hermosa y humana construcción, con suelos de barro y amplios arcos de piedra, que desde su otero privilegiado mira al Norte, a las alturas de Montserrat y, en días claros, hasta el Pirineo. Y contempla, sobre todo, su viña que la circunda -tres pagos diferenciados: Clos del Rocallís, Clos dels Costers y Clos dels Fosils- y la nueva bodega construida hace una década a sus pies, a la orilla de la carretera, para facilitar las labores. Junto al edificio se alzan los cimientos de una nueva nave, ahora descarnada pero que, como la anterior, se cubrirá pudicamente con tierra y viña, de modo que disfruta de climatización natural y sólo exibe la elegante fachada de metal oxidado. Es un doble guiño arquitectónico, los arcos como símbolo de la construcción tradicional de las masías y el metal como evocación de la industria. La bodega es una joya En la vieja masía, a través de un cristal en el comedor se contempla la bodega histórica subterránea, una construcción gótica, del S. XIV, los bocoyes de roble de más de 700 litros, y los de castaño para las mistelas y vinos dulces. Es un amable museo que conecta con la actual nave de elaboración del vino, la tolva, la delicada prensa neumática, los brillantes depósitos en que se elabora por separado cada variedad de uva. Cuando los vinos están acabados, allá por enero, se combinan en la proporción que marca el estilo de la casa para cada una de sus marcas y pasa a la cava nueva, donde se le incorporan las levaduras, se embotella y se coloca cuidadosamente formando esos mágicos muros que se llaman rimas. Así reposan 1.200.000 botellas, el resultado de sus 70 has. de viña que equivalen a unas 390.000 botellas anuales. Se guardan una media de tres años, ya que los Llopart piensan que, con el tiempo de maduración que permite la legislación, el cava esta «verde».Y ellos buscan que luzca, maduro y profundo, el recuerdo frutal y el de la tierra pobre anclada en una losa mineral, la «piedra madre» que es el subsuelo de la zona. Lo consiguen, tanto en la gama de cavas, a la que se ha sumado recientemente un semiseco para postres -”Néctar Terrenal”- como en los dos vinos tranquilos, el delicado Chardonnay y el intenso y cálido tinto Castell de Subirats que combina Merlot, Tempranillo y Cabernet Sauvignon criado 14 meses en roble Allier y Tennessee, y 20 en botella. Porque aquí, al cuidado de la familia, a la sombra de la herencia y la tradición, no se escatima tiempo ni mimo. El trabajo artesanal se aplica a la vandimia manual, al removido paciente de las botellas, a la vigilancia del campo, a la decisión del coupage conveniente en cada cosecha y cada línea. Incluso a la colección de piezas artísticas y botellas históricas para la exposición que abre sus puertas a las visitas cada fin de semana. llopart Heredad Can Llopart Ctra. San Sadurní d’Anoia a Ordal Km. 4. Subirats (Barcelona) Tel. 93 899 31 25 Fax 93 899 30 38 mail: llopart@llopart.es www.llopart.es

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