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Toro, prestigiosa superviviente

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  • Diana Fuego
  • 2020-12-04 00:00:00

Las heroicas cepas de la D.O. zamorana, que resistieron los salvajes embistes de la filoxera, también han salido fortalecidas de este aciago 2020: la cosecha de uvas y premios internacionales ha sido excepcional, y la venta de vinos se ha mantenido a pesar de la pandemia.    


Los vinos de Toro, impetuosos y expresivos, son portadores de una historia fascinante: no solo la de aquellas cepas prefiloxéricas que resistieron heroicas la invasión del apocalíptico pulgón, ¡también la del primer viaje a América! Muchos historiadores defienden que Fray Diego de Deza, quien fuera obispo de Zamora, confesor y consejero de los Reyes Católicos, amigo de Cristóbal Colón y devoto amante de los vinos de su tierra, puso nombre a La Pinta en honor a la medida de vino utilizada en el siglo XV, y llenó las bodegas de la carabela de vinos de Toro para la travesía más memorable de todos los tiempos. El primer vino que llegó al Nuevo Mundo contaba con privilegios reales, y era el favorito de nobles y poetas. Durante el siglo XIX se exportó en grandes cantidades a una Francia arrasada por la filoxera, y en el siglo XX se fueron dando los pasos que llevarían a la creación de la D.O. Toro en 1987.    

Evolución meteórica

Actualmente, la D.O. está conformada por 65 bodegas y 981 viticultores, y su superficie se ha incrementado hasta alcanzar un total de 5.851 hectáreas de viñedo inscrito (en 1987 había 3.250). Esta intensa evolución también se refleja en las exportaciones, una de las principales fortalezas de la D.O.: con unas cifras del 40%, Toro es la denominación de origen de Castilla y León con mayor porcentaje de exportación. El pasado ejercicio, un 15% de ese porcentaje, en torno a un millón de botellas, tuvo como destino Estados Unidos, el principal importador de los vinos de Toro (la gran mayoría de vinos de la Denominación, con graduaciones superiores a los 14%  vol., sorteó los aranceles de Trump). China o Suiza son otros dos de los destinos más importantes para los vinos toresanos.
Toro está considerada una de las regiones vitivinícolas más interesantes del mundo, y la personalidad de sus vinos no solo ha seducido al mercado internacional, también a la crítica. En los Decanter World Wine Awards –organizados por la prestigiosa revista británica Decanter–, que se celebraron en agosto en Londres, los vinos de la D.O. obtuvieron 53 galardones, entre ellos un premio platino, dos oros y quince platas. Un gran resultado que se repitió en el Concurso Mundial de Bruselas (Concours Mondial de Bruxelles) de septiembre, donde los vinos de Toro fueron premiados con tres medallas de oro y cuatro de plata.      
Estos importantes reconocimientos ponen de manifiesto la excepcional labor de viticultores y bodegas de la Denominación de Origen, y la incuestionable calidad de sus vinos. La poderosa Tinta de Toro es la esencia de estos vinos, forjados en una tierra bellísima en su dureza, con esas cepas viejas aferradas a suelos arenosos (los mismos que cortaron el paso a la filoxera) y un clima extremo, inclemente.

El año 2020 en cifras
Sin embargo, este 2020, marcado por una pandemia mundial y tan duro en muchos aspectos, ha sido un ciclo vegetativo para la vid sin incidentes importantes. La calidad de la uva ha sido extraordinaria, y con el incremento de lluvias, "el equilibrio entre la acidez y el contenido en azúcares es perfecto", según señalan desde la D.O. Toro. Se han recogido un total de 20.646.692 kilos de uva, lo que supone un incremento en la producción de casi un 22% respecto a 2019 (cuya añada fue calificada como "excelente").
En cuanto a las ventas, es muy importante destacar que la D.O. ha logrado contener el impacto económico de la crisis generada por la COVID-19 en hostelería y restauración gracias a la relación calidad-precio de sus vinos y a su amplia presencia en el canal alimentación y venta online. En 2019 se vendieron un total de 15.135.000 contraetiquetas de la D.O. Toro, 11.350.000 en los tres primeros trimestres del año. En 2020, con 11.352.500 tirillas retiradas por las bodegas inscritas al final del tercer trimestre, se ha registrado un ligero aumento del 0,02% (2.500 tirillas más).
El incremento de las ventas es muy destacable en los vinos con envejecimiento: un 8,55% en los tintos roble, un 4,44% en los tintos crianza y un 40% en los tintos reserva (245.000 contraetiquetas, frente a las 175.000 del mismo periodo en 2019). En las gamas de vino blanco y rosado (cuyo consumo es muy elevado en el canal Horeca), se ha registrado un descenso de ventas del 31% y el 48% respectivamente. La venta de tintos jóvenes también ha experimentado un ligero descenso, en este caso de un 4%.

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