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Nuestras variedades en su medio ambiente

  • Redacción
  • 2008-06-01 00:00:00

El final del precioso poema “Solstici” (“Día vendrá que alguien beberá a manos llenas/el agua de luz que brote de las piedras/de este tiempo nuevo que ahora esculpimos nosotros”), escrito por Miquel Martí Pol (“L’àmbit de tots els àmbits”, 1981), parece una premonición de lo que ahora sucede en el Priorat. Brotan en esa tierra bravía vinos luminosos y opulentos, fluida energía que emana de la pura pizarra gracias a la sabiduría de su gente. Los imaginativos responsables de Vall Llach –la excelente bodega de Porrera– han conseguido elaborar un blanco que recoge el espíritu de estos versos. Pero no ha sido fácil llegar a su primera botella. Aseguran sus cuidadores que jamás vieron y vivieron cepas tan esquivas, hurañas y tacañas como estas de Viognier que plantaron hace unos años en las vertiginosas pendientes de Porrera. Lejos de desesperar y optar por otra variedad más amable, persistieron en sus cuidados, y su paciencia tuvo premio: en 2006 la estrella del Ródano ofreció una excelente materia prima. Aprovecharon también el mosto que todavía dan las viejas cepas de garnacha blanca, esparcidas entre los viñedos de la bodega, que pasó a formar parte del experimento. La mitad de ese mosto fue sometida a fermentación en depósitos de acero, la otra mitad fermentó en barricas francesas nuevas de 300 litros, y después fue criada unos meses en ellas. Sólo faltaba realizar la mezcla idónea de los dos vinos, el punto magistral de armonía para que resultase un vino tan equilibrado, que sólo se notase una sutil presencia de la madera. Se ensambló de nuevo en una de las barricas, que es la que se embotelló. Resulta un vino de delicada frescura y versatilidad. Como hilo conductor, presenta el perfume delicado de la flor blanca y una fruta madura y prudente. Después algunas notas especiadas. En la boca, la untuosidad necesaria para hacer frente a la notable acidez y proporcionar una agradable de equilibrio. Pero si el admirable poema de Miquel Martí hace aflorar nuestra emoción, el Aigua de Llum humedecerá nuestros ojos por la pesadumbre de saber que es prácticamente imposible repetir esa experiencia. ¡Sólo 290 botellas han visto esa luz que transmiten su paladar y su nombre! Aigua de Llum 2006 Celler Vall-Llach. C/ Pont, 8. 43739 Porrera (Tarragona) D.O.Q. Priorat. Tel. 977 82 82 44. celler@vallllach.com Precio: 35 E

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