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Vinos españoles inolvidables. Los Grandes de España

  • Redacción
  • 2010-12-01 00:00:00

Repasar la historia de Vinum a través de los grandes vinos que, número a número, han aparecido ha sido una experiencia inolvidable. Extraemos algunas conclusiones, entre ellas una fundamental: que las grandes bodegas mantienen desde hace muchos años, alguna desde hace siglos, un sistema de trabajo riguroso y constante. Tintos con historia y larga vida, y sobre todo generosos. Los generosos no tienen edad. Estos poderosos vinos, únicos, generosos en virtudes, poseen una gran ventaja respecto a otro tipo de vinos. Y es que son intemporales. Que gracias a su especial modo de elaborarlos, una botella de amontillado adquirida hace 30 años se diferencia muy poco de otra comprada recientemente. Repasando las grandes puntuaciones que hemos otorgado en Vinum España desde su nacimiento, estos grandes y originales vinos copan la cumbre de la excelencia. Hay una larga lista de generosos cuya puntuación ha merecido 19 puntos o cinco estrellas, y eso que el equipo de cata de Vinum España, generalmente ha pecado de esceso de rigor en sus puntuaciones, influenciado, quizás, por ese complejo anti chovinista inseparable del carácter español. Algunos vinos merecieron una puntuación de cinco estrellas (la máxima puntuación concedida en los primeros números de Vinum), o bien 18 puntos o más, cuando comenzamos a puntuar con el sistema actual. Como el Amontillado 51 Primera, de Domecq, un cofre de aromas y sabores, o aquel 25 GF, que cuando apareció en escena encandiló a los críticos y a los conocedores más atentos. Con las máximas estrellas también fueron condecorados, el oloroso de Osborne B C 200 y el Amontillado Reliquia de Barbadillo. O bien L’Ermita del 93, concentrado y moderno sin renunciar a su raíz mediterránea. También hemos situado con 18’5 puntos algunos vinos, que quizá merecían más, como el Remírez de Ganuza; o el de Montsant Espectacle 2005; el Vega Sicilia Único 1994; el Palo Cortado de Antonio Barbadillo; el Aro 2001, de Muga; el P.X. Selección, de Robles; el toresano Numanthia; el Gran Clos de Fuentes; el Casa Cisca, de Castaño; el Janus del 95; el Palo Cortado Privilegio; el Palo Cortado De Bandera... Ya con 18 puntos se encuentran bastantes vinos, como el Fino Imperial, de Federico Paternina; el Viejo Cabriola, de Moreno; Hidalgo La Gitana; el Palo cortado, de Barbadillo; el Oloroso V.O.R.S. de Garvey; el Neo Punta Esencia, de Julio César Conde; el Aurus 2001, de Finca Allende; el Barón de Chirel 2001; el Puntido 2001; el Izadi Expresión 2001; el de Toro, Quinta Quietud, y tantos otros que harían la lista algo monótona. D.O. Jerez VINUM 42 - 5 estrellas Palo Cortado 1978 González Byass Por las páginas de Vinum han desfilado algunas añadas más, 1970, 1969, hermanas de este gran vino, merecedoras todas de las máximas puntuaciones. Este 78 es uno de los pocos vinos españoles con el que nos saltamos todos los complejos: le otorgamos una puntuación de 19’5, es decir, lo más cercano a la perfeccción. Resolución quizá algo tacaña, si atendemos a la calidad alcanzada en estos momentos, a su raza, energía, elegancia y complejidad. Y eso que es una rareza en Jerez, donde cada nueva añada viene a dar carácter y rejuvenecer a las antiguas en un sistema perfecto para que el vino resulte homogéneo. Es un “palo cortado” maravilloso y de gran personalidad. De él dijimos entonces: “Y sin embargo en él se concentra todo el espíritu de estos vinos”. Unos cuantos años después, su espíritu sigue intacto, su complejidad ha aumentado, lástima que posiblemente apenas queden unos cuantos ejemplares en todo el mundo. (bs) VINUM 1 - 5 estrellas Sibarita Oloroso Viejo B. Domecq Cuando era Domecq, y cuando era Palo Cortado, Sibarita constituía un punto de referencia del gran vino español. Pocos tuvieron la fortuna de conocerlo antes de que la casa decidiera que bajo su nombre saliera como oloroso. Cambian los tiempos, cambian los nombres, pero afortunadamente no cambia su calidad porque la solera ha caído en buenas manos: nada menos que en Osborne, otra de las grandes bodegas del sur. Mantiene su concentración, y una agradable golosidad que aporta ese tacto de terciopelo al que nos tiene acostumbrados. (bs) VINUM 42 – 19’5 puntos Don Pedro Romero Prestige V.O.R.S. Pedro Romero Esta casa siempre ha ofrecido vinos de carácter serio, de esos que jamás defraudan, manzanillas dignas de un hueco especial en nuestra bodega. Este palo cortado es un vino muy poco conocido, pero que merece la pena conocer. Y es que tiene de todo, desde esa punta de crianza biológica a los frutos secos, el recuerdo aromático de madera noble, intensidad sápida, elegante amargor y una punta salina. Por él no pasan los años (los siglos, casi podríamos decir). Todo él forma un conjunto sencillamente esplendoroso. (bs) VINUM 1 - 5 estrellas Amontillado del Duque González Byass Varias veces ha acudido a las citas con Vinum, y siempre ha sido uno de los favoritos de los catadores. Mantiene esta casa una regularidad admirable en todos sus productos, pero es en las gamas altas, donde estos vinos se revelan realmente como “de sacristía”, cuando sus enólogos se muestran realmente meticulosos. Es un vino inmutable, que no cambia con el paso del tiempo. Mantiene ese bello color ambarino cobrizo, y los aromas alcanzan tal complejidad que podríamos invertir varios minutos enumerándolos. El paso de boca es muy sabroso, equilibrado, largo y amplio, de gran personalidad; y al llegar al postgusto abre su grandioso abanico aromático como un enorme pavo real. (bs) VINUM 6 - 5 estrellas Solera PAP Osborne Hicieron historia aquellos Solera PAP (en realidad se llama P triángulo P, en referencia a los tres pilares del marco de Jerez, que representan Sanlúcar, El Puerto y Jerez) pero todos escribíamos esa A, a falta de símbolos adecuados en nuestros teclados que pudieran interpretar esa figura geométrica. Subsanada esta excusa sin importancia, este gran vino, excelso representante de los maravillosos palos cortados de raza y años, fue un asiduo de grandes catas y altas puntuaciones en Vinum. Catado ahora, pasados los años, recuerda a su esencia, a sus genes, a la complejidad sorprendente que aportan sus años de reposo entre soleras. Sobresale la concentración y el inolvidable posgusto que inunda el paladar con elegancia. (bs) D.O. Navarra VINUM 6 – 5 estrellas Chivite Colección 1996 B. Julián Chivite Entre tanto generoso y tanto tinto, un blanco se ha colado en ese podio reservado para los que alcanzan los 19 puntos en Vinum España. Por méritos propios, el Chivite Colección 125 del 96 ha sido la perla que brillaba en los engarces de la alta joyería. En su presentación, en el restaurante El Amparo, de Madrid, Fernando Chivite se atrevió a camuflar su vino entre los grandes blancos de Europa. Una lujosa cata con los nombres más rimbombantes, entre los que su vino aguantó sin complejos hasta situarse entre los primeros. Cuando publicamos la cata del 96, nos referíamos a este Chardonnay como “delicado y elegante”, además de que “lo mejor está por llegar, aún no ha tenido tiempo de adquirir la complejidad que otorga la botella”. Ahora, con el tiempo bien cumplido, es un vino de mucha complejidad, cuerpo, frescura, armonía y de lujosa seda en boca. Todavía aguantará bastantes años más, aunque… ¿Por qué someterlo a prueba pudiendo gozar ya, sin más, de sus muchos encantos? (bs) D.O. Penedès VINUM 13 – 5 estrellas Caus Lubis 1993 Can Ràfols dels Caus Es un privilegio catar de nuevo este Merlot. No solamente por volver a considerar y gozar de sus virtudes, que aún sostiene con altivez y nobleza, también porque aquella exigua cosecha (unas tres mil unidades) se agotó hace ya bastantes años. Solo la oportunidad de Carlos Esteva, su hacedor, que se lo encontró y degustó en un restaurante, en el que todavía quedaban tres botellas, que las recompró con gran ilusión, ha hecho posible que llegara a nuestras manos. Y se lo agradecemos, porque así hemos podido comprobar que el vino ha crecido en elegancia. Nuestras notas de entonces destacaban que tenía “un precioso color y es armonioso y suavemente tánico, bien estructurado, eso, claro entre otras virtudes (…) Es uno de los vinos que mejor expresan la elegancia de la Merlot”. Lo bueno es que en aquella ocasión recomendamos su consumo hasta el 2005, cuando lo cierto es que ha aguantado otros cinco más como si nada, a pesar de que nadie puede asegurar que el trato recibido haya sido como en su casa. (bs) D.O. Penedès VINUM 1 - 5 estrellas Gran Coronas Gran Reserva 1989 Miguel Torres Este excelente ejemplo de la nueva versión del vino español viene abriéndose paso en el concierto de los cabernet europeos. En rigurosa cata quedó el primero, incluso entre tradicionales grandes de Burdeos. Cuando apareció Vinum España estábamos en plena euforia de probar, experimentar nuevas sensaciones, entre ellas las que proporcionaban las variedades de moda como la Cabernet Sauvignon. El Gran Coronas Mas la Plana siempre ha sido un vino fiable, de larga vida a poco que le trates con normalidad. En aquella primera cata comentábamos que le faltaba crianza en botella. Con razón. En estos momentos se comporta con extraordinario brío, buqué que juega con su ascendencia bordelesa, de trufa y caja de puros, frutos negros, graciosos recuerdos de grafito y muy especiado en el paso de boca, tanino maduro y excelente estructura. Todavía con mucha vida por delante. (bs) D.O. Ribera del Duero VINUM 1 - 5 estrellas Tinto Pesquera Janus 86 Alejandro Fernández Una de las grandes virtudes de los vinos de esta casa es su extraña, reconocida y maravillosa longevidad. Por si acaso, o quizás para comparar ambos tintos, abrimos una botella de un reserva especial, del que afortunadamente conservamos todavía media caja de la misma añada, 1986. Ni que decir tiene que el “Janus” le rebasaba e iba sobrado de todo, con su color increíblemente estable, vivo cereza, con su soberbio y complejísimo buqué con una base de caja de puros y especias; meloso, estructurado, grande, de gran recorrido, un vino que crecía con el paso del tiempo, un vino completo, al que en aquella cata del primer número de Vinum le otorgamos la máxima puntuación, y que hoy posee la misma estructura y profundidad. Un vino del que se preveía su superioridad, pero nos alegró el estado de esta botella de reserva del 86, con todo el aire familiar y con vida para aguantar algún año más para poder disfrutar de él. (bs) D.O.Ca. Rioja VINUM 1 - 5 estrellas Barón de Chirel 1991 Marqués de Riscal El Barón de Riscal se ha asomado muchas veces a nuestras páginas. Y siempre con grandes valoraciones, con estrellas o puntuación merecidas, vive Dios. Pero hay más: cuando una bodega es capaz de ofrecer vinos de hace cien años en perfecto estado, es algo tan raro como un perro verde. Y sin embargo en las oscuras cavas de Riscal se pueden encontrar vinos de aquellos años sin dificultad. Lo mejor es que la bodega sigue con la misma filosofía. La última vez que abrimos una botella que guardábamos como oro en paño en nuestra bodega era del 88, y después de darle tiempo para que respirara nos ofreció todo un complejo conjunto de aromas y excelente paso de boca. Este del 91 destaca por su elegancia, un vino que se agranda conforme se abre en la copa, de un gran buqué con un toque mineral muy acusado. (bs) D.O. Ribera del Duero VINUM 1 - 5 estrellas Vega Sicilia Único 1985 Bodegas Vega Sicilia Es elemental que “La Vega”, como se conoce a Vega Sicilia por aquellas tierras, mantenga la misma filosofía que en sus comienzos. Los vinos que se elaboran en la actualidad tienen quizás un corte más moderno, por varias razones. Una de ellas es que hace años que cambió de enólogo. Otra podría ser las grandes inversiones que se han realizado en instalaciones, e incluso en viñedo, pero quizá la razón principal es que tienen poderes suficiente para aguantar los años, inmutable a los avatares, como ocurre con este 1985. ¿Que cómo se comporta este “super héroe” hoy? Con una finura y elegancia extraordinarias, pleno de vida, de frescor y equilibrio, complejo. De una estructura tal que, si hubiese que puntuar hoy, varios años después de aquella primera cata, a este gran vino sin duda le otorgaríamos la máxima puntuación. (bs) D.O. Q. Priorat VINUM 3 – 5 estrellas Clos Mogador 1996 Clos Mogador Uno de los grandes descubrimientos de los noventa fue encontrarse con aquellos nuevos Priorat, de los cuales hay sobrada literatura para escribir varios libros, incluso algún tratado. René Barbier, uno de los pioneros del nuevo Priorat, sostiene que los caminos de Vinum Suiza han corrido paralelos al suyo en la vida profesional. Para los que opinan que los Priorat no aguantan el paso de tiempo les sugerimos que los degusten con cierta edad (hablamos de los vinos, claro) para convencerse de lo contrario. Los Mogador de aquellos años eran un poco hoscos, había que entenderlos, abrirlos y darles tiempo para que se aclimataran y se acostumbraran a la vida fuera del claustro materno de la botella. Hoy, en cambio, son francos y limpios desde el primer suspiro. Pero este 96 es de la vieja escuela, y por lo tanto requiere paciencia si queremos gozar completamente de su complejo buqué. (bs) D.O.Q. Priorat VINUM 26, 19 puntos Vall Llach 1999 Celler Vall Llach Los artífices de Vall Llach, Lluis Llach y Enric Costa, llegaron en la segunda hornada de nuevos bodegueros al Priorat. Pero perseguían el mismo y coherente discurso: seguir, y aún aumentar, si cabe, el concepto de calidad de aquellos primeros pasos. En sus manos tenían un comodín fundamental: los abruptos majuelos encaramados en las pendientes de aquellos montes imposibles pero que aportan una materia prima extraordinaria. Aunque estuvieron asesorados por Josep Lluis Pérez y su hija Sara en sus primeros pasos, al final volaron con alas propias. Este 1999 fue el primero de una serie de añadas esplendorosas que se elaboraron en la casa y alcanzaron grandes puntuaciones de críticos internacionales. Han pasado once años, pero este vino está en su más expresiva madurez, su tanino es pura seda, carnoso y con cierta golosidad, con recuerdos ahumados y el acento pizarroso que proporciona esa personalidad tan original de los grandes Priorats. (bs) D.O. Montilla-Moriles VINUM 65, 19 Puntos PX Alvear 1830 Alvear La responsabilidad, la sensatez y el buen sentido profesional de esta casa hicieron que por un tiempo esta auténtica rareza, como si de una perla negra se tratara, no saliera al mercado. Y no ha sido corto el plazo procurado para que se recuperara la viejísima solera. Incluso ahora las pocas botellas que se etiquetan salen con cuentagotas. Cuando lo conocí, recuerdo que se embotellaba con otro envase y con diferente etiqueta. El cambio se nota por fuera, pero la calidad sigue inundando los sentidos, desde su bello aspecto denso que tiñe la copa, a la profundidad de su buqué de múltiples aromas donde se expresa el cacao, el café, la fruta escarchada, el sedoso paso de boca, de una frescura armoniosa y notable concentración. Debemos dar gracias a Alvear por salvar esta rara avis en peligro de extinción. (bs) Una cata histórica Una de esas catas que quedan en la memoria para siempre se celebró durante la muestra de vinos dulces y especiales llamada Vinoble, celebrada en Jerez. Se realizó en el marco singular de la Mezquita jerezana, cuyas gruesas paredes nos protegían de ruidos y vibraciones procedentes del exterior. Nunca estos vinos sirvieron tanto para “la meditación” como en este lugar de antiguos rezos, donde todavía flota una espiritualidad que contagia sosiego al visitante, lugar de trabajo inmejorable para la concentración de los catadores. Dirigió la cata Beltrán Domecq que con su sabiduría y conocimiento del tema nos fue desgranando todas las bondades de ese milagro de la enología llamado palo cortado. Aprendimos embelesados a hallar y valorar sus características, sus pormenores, sus anécdotas, su historia y su carácter. Y en la misma sesión se cataron hasta nueve de los mejores palo cortado que en aquellos momentos se elaboraban. Si existe la creencia de que el ser humano puede tener una experiencia mística, esa es sin duda un buen ejemplo.

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