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Anne Igartiburu y Sergio M. Crovetto: “Hay que brindar por los abrazos perdidos”

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  • Laura López Altares
  • 2020-11-04 00:00:00

La comunicadora Anne Igartiburu y el empresario Sergio M. Crovetto han canalizado su pasión por la gastronomía en Muy Sibarita, el único club de ventas privadas de España dedicado en exclusiva al producto gourmet.


¿De dónde surge la idea de crear una comunidad para "disfrutones de la alta gastronomía"?
Nace del interés de juntar el ocio con el negocio, vinculando la gastronomía, el amor a relacionarse y, sobre todo, a aprender. Estamos en esto porque queremos aprender mucho: nos encanta comer, disfrutar, conocer personas, saber más sobre los productos y la magia de sus productores... detrás de cada producto hay alma, y eso también lo da quien ha tenido la idea de crearlo, de compartirlo. Queríamos llegar al origen no solo con una plataforma de venta, sino con una comunidad de personas. Y estamos muy motivados porque eso es justo lo que hemos construido.


¿Y por qué es tan diferente este "punto de encuentro entre sibaritas y productores"?

Es que no hay nada igual. Aquí se unen la experiencia con el conocimiento del producto, su relación con la tierra, el arte, el mimo de quien lo produce... y, sobre todo, se da importancia a lo que hay detrás del producto y a lo que te va a llevar, que es a vivir algo único con las personas que amas. Tiene mucho que ver con la experiencia artística y cultural porque hay cosas que son irrepetibles, que se dan solo una vez. Como cuando descorchas una botella de vino para compartirlo: esa botella es única, ese instante es único. Y nosotros somos sibaritas del lujo de esa unicidad.

Habladnos de algunas de las experiencias gastronómico-culturales que habéis preparado...

Tenemos un matrimonio maravilloso muy cerquita de Soria, Feli y Javier, que están esperándonos para la recogida de trufa en diciembre. Históricamente se ha hecho siempre con perro o con cerdo, y ellos criaron a una cerdita, que la verdad es una experta cazadora de trufas [risas]. Nos van a llevar a sus terrenos a enseñarnos cómo se encuentra y se recoge esta joya de la tierra. Y estamos como locos porque es una experiencia muy bonita y divertida, pero a la vez estás inculcando algo único y muy necesario: explicar lo que hay detrás de un aroma, ese contacto con la tierra.


El vino es uno de los productos más fascinantes que hay: ¿qué papel le habéis reservado?

Bueno, es que el vino es el origen, in vino veritas… es la categoría más presente en el club por consumo y por variedad, ¡y queremos dar hueco a todo! Hay proyectos muy pequeñitos, con historias detrás, que es lo que nos gusta a todos. Algunas son muy tristes, pero hay otras maravillosas que han surgido en la vida de los productores y que traen vinos al mundo con un cariño detrás que te hace querer formar parte de su familia. Detrás de un buen vino hay tantas cosas... al abrirlo empieza la magia, pero porque antes se ha sembrado –nunca mejor dicho–, cultivado y recogido.


¿Cuáles son los sabores de vuestras vidas, aquellos que mejor os definen?

Yo tengo el recuerdo de la sidra y el pacharán que hacíamos en casa, el clarete que embotellábamos, el aceite de oliva del Sacromonte, el Riberita y el Rioja, el Idiazábal, las manzanas, las castañas… tantos olores de tierra. El disfrute gastronómico es elevar el espíritu a un nivel comparable con una buena sinfonía musical… por no decir otras cosas menos mencionables [ríe Anne].

Yo recuerdo muchísimo el queso. En casa de mi abuela de ascendencia italiana, Angelita Crovetto, había siempre como diez quesos diferentes. ¡Yo lo llamaba coco y lo comía a todas horas! [cuenta Sergio divertido].


Anne, ¿te veremos despidiendo este fatidíco 2020? Contadnos cómo viviréis las campanadas.

Hasta diciembre no confirmarán quién y cómo se hará; pero si Dios quiere estaremos celebrando el adiós a un año de aprendizaje que nos ha servido para darnos cuenta de que somos vulnerables, que no tenemos todo controlado… y que las pequeñas cosas, los afectos, no podemos volver a darlos por sentados. ¡Si es así llevaré vino español al camerino, claro! [confiesa Anne].
Yo voy a brindar con todas, ¡no quiero llegar cuerdo al fin de año! [ríe Sergio]. Pinot Noir, Albariño... y a lo mejor uno de Canarias. Hay que brindar por todos los abrazos que hemos perdido.



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